Recordatorio sobre la salud mental mientras sigue la pandemia

Este blog permaneció en silencio en este año tan atípico, por no llamarlo desastroso. Sin embargo, no terminamos el 2020 sin compartir una de las lecciones esenciales que el año nos deja sobre salud mental.

Como escribe el psicólogo salvadoreño Carlos Orellana, la salud mental está fuera de nuestra cabeza. Para muchas personas, en nuestro país y a nivel mundial, la pandemia agudizó condiciones de vida que por sí solas ya van en detrimento del bienestar. Estas condiciones desventajosas constituyen nuestra cotidianidad y abarcan todas las esferas: educativas, laborales y salariales, de salud y seguridad, ambientales y muchas más, además de rígidas exigencias sociales y exclusión social sistémica.

La salud mental, en este sentido, está «allá afuera». La terapia es una herramienta valiosa y necesaria que promueve el aprendizaje y crecimiento personal. En este blog abogamos por que la terapia sea accesible y de calidad para todo el mundo, pero ni ella ni los medicamentos son sustitutos de lo que puede lograr un sistema social justo y equitativo.

Patologizar la vida mental de la gente fomenta la culpabilización personal y la exculpación de las deficiencias institucionales, del atraso cultural y educativo, o de la exclusión socioeconómica. Promover la salud mental colectiva no requiere un ejército de especialistas enfocados en arreglar mentes, corregir comportamientos y emociones o repartir terapias a mansalva. Los profesionales de la salud mental están llamados a ser una voz crítica de las condiciones deshumanizantes que erosionan el bienestar psicológico de los individuos.

La salud mental no está en la cabeza (revista Gato Encerrado).

Al mismo tiempo, para quienes estamos en condiciones de cuidarnos y cuidar a otrxs, recordamos que hay recursos en línea para cuidar la salud mental durante la pandemia (y después, que en algún momento llegará).

Que sea este nuestro horizonte en el 2021: mantener una mirada crítica ante las condiciones de vida que van en detrimento del bienestar de las personas, sobre todo de los grupos más vulnerables; tomar posición a favor de estas y apoyarlas como sea posible desde nuestra trinchera. Y que esta solidaridad sea una práctica constante desde la psicología y las ciencias sociales, pero también en nuestro día a día.

Por quienes nos dejaron y por quienes seguimos aquí, la lucha continúa. Nuestros mejores deseos para usted en el 2021.