Violencia doméstica: abusadores encantadores y cómo ayudar (o no estorbar) a la víctima.

La violencia doméstica o intrafamiliar es altamente prevalente en El Salvador, con un alto número de denuncias (un promedio de ocho casos reportados cada día, sin contar los casos que quedan invisibilizados), y que ocurre en todos los estratos socioeconómicos. Ciertas creencias socialmente compartidas, entre ellas el machismo y el adultocentrismo, contribuyen a que muchos comportamientos violentos sigan considerándose aceptables o justificables por gran cantidad de personas en el país.

Para comprender el ciclo de violencia doméstica, es importante voltear de la fácil tarea de culpar a la víctima y hacer lo que nuestra cultura considera demasiado incómodo hacer: mirar las decisiones del abusador. Estos hombres [pues la mayoría de quienes abusan son hombres] que cometen actos de violencia doméstica con frecuencia se muestran como si tuvieran un temperamento pobre y la inhabilidad de controlar sus emociones. De hecho, lo contrario es cierto. Los abusadores tienden a ser obsesivos con el control…toman conscientemente la decisión de golpear hasta donde ellos consideran que se les dejará pasar y no más…un hombre abusivo ve a la mujer como un objeto que debe ser controlado y la violencia es una forma aceptable de controlar su propiedad. 

Los abusadores también son manipuladores habilidosos….generando simpatía y “perdiendo” el control en modos calculados…que evitarán que la gente le haga preguntas incómodas que no quiere responder. Los abusadores con frecuencia aíslan socialmente a sus víctimas…es común que los seres queridos que se supone deben apoyarla sugieran o digan directamente que a ella le gusta causar drama, es demasiado emocional, o está loca. Este tipo de retroalimentación recompensa al abusador, haciéndolo sentirse más justificado y en control. …Expertos en violencia doméstica con frecuencia apuntan a la caja de herramientas de manipulación que los abusadores utilizan para mantener a sus víctimas en sus vidas…Estos actos son para convencer a la víctima de que ella es amada por el abusador, y para olvidar el abuso o caracterizarlo como atípico del abusador. 

[La víctima] no sólo se siente aislada porque su abusador la ha alejado de sus amigos, sino que la vergüenza de haber sido abusada hace que ella se aísle a sí misma. No quiere que sus amigos o familia la vean como una víctima. No quiere que la juzguen diciendo “¿por qué regresaste a él si te golpea?”. Ella considera que la mejor forma de verse como fuerte y capaz es, paradójicamente, siguiendo del lado de su abusador… Si la víctima se siente lo bastante aislada, el abusador trabaja con eso a su favor. Le dice que es la única persona en el mundo que la comprende y que sin él, ella estará sola. 

Hechos sobre Rihanna y otras mujeres abusadas [Se nos disculpará  la fuente poco científica de este texto, pero toca un punto muy relevante y resulta que hasta de eventos de la cultura pop podemos aprender]

Reproducimos un texto de la Oficina de Prevención de Violencia Doméstica de Estados Unidos (en inglés, la traducción es nuestra), sobre lo que podemos hacer si conocemos a alguien que está sufriendo violencia doméstica; aún si no, son consideraciones que nos ayudan a abordar este problema de una manera más útil y realista. En este texto se habla de las mujeres pues ellas constituyen la vasta mayoría en el recuento de víctimas, sufriendo desde los micromachismos en la cotidianidad hasta golpizas y feminicidio. La violencia intrafamiliar puede ser física, psicológica, sexual o de naturaleza económica, y en principio una persona de cualquier género y edad puede ser víctima o perpetrador, pero es fundamental tener en cuenta que ocurre en una relación de poder, y hay ciertos sectores poblacionales que suelen cargar con el peso de una relación asimétrica (mujeres, niños, tercera edad).

Violencia doméstica: encontrando seguridad y apoyo.

Creo que conozco a alguien que está siendo abusada. ¿Cómo puedo ayudar?
Muchas personas que son abusadas por su pareja no saben a quien acudir o han tenido malas experiencias cuando han pedido ayuda. Tu voluntad de ayudar puede ser importante para una víctima en sus esfuerzos por planear su seguridad. Pero, aunque tener la voluntad y la intención es bueno, es mejor estar listo para ofrecer el tipo de ayuda que se necesita.

Posibles signos de violencia doméstica:
Los efectos de la violencia doméstica pueden aparecer de muchas maneras. Estar conciente de estos efectos no sólo te ayudará a comprender mejor la experiencia, sino también a ayudar a identificar a alguien que está sufriendo el abuso.

Los signos visibles de daño físico incluyen:
Moretones, cortes, marcas de mordida humana y huesos rotos; lesiones durante el embarazo, aborto o nacimiento prematuro; retraso en acudir a asistencia médica por las lesiones; y muchas lesiones en diferentes etapas de curación.

Alguien que está siendo abusado puede tratar de esconder las lesiones que pueden ser vistas por otros. Un signo de esto puede ser que alguien de repente comience a vestir manga larga o con cuello de tortuga en época calurosa, o lentes para el sol dentro de un edificio, cuando no lo hacía antes.

Enfermedades que pueden estar relacionadas al abuso incluyen:
Enfermedades relacionadas a estrés, como dolores de cabeza, de espalda, dolor constante, trastornos gastro-intestinales, problemas de sueño, trastornos alimenticios y cansancio todo el tiempo; condiciones relacionadas a la ansiedad, como palpitaciones, problemas con la respiración y “ataques de pánico”; y depresión, pensar sobre o intentar el suicidio, y problemas con el alcohol u otras drogas.

En el lugar de trabajo, los efectos de la violencia doméstica pueden verse:
no poder concentrarse en el trabajo, faltar al trabajo o llegar tarde constantemente, o pedir licencia con frecuencia; acoso del abusador en el lugar de trabajo, en persona o por teléfono; y pobre historial de empleo o pérdidas del mismo.

Cambios en el comportamiento que pueden observarse como signos de abuso incluyen:
la persona está nerviosa, callada o se sobresalta con facilidad cuando su pareja está cerca; solía pasar mucho tiempo con otros y ahora ya no puede hacer cosas; repentinamente comienza a “reportarse” mucho con su pareja, o constantemente recibe llamadas, correos electrónicos o mensajes de texto de su pareja cuando no están juntos.

¿Cómo puedo saber de verdad?
La única forma de saber si alguien está sufriendo abuso es preguntándole directamente. Esta conversación siempre debe tenerse en privado. Un mito común sobre la gente que está sufriendo abuso es que no quieren hablar sobre lo que les está pasando. Es cierto que muchas personas tratan de ocultar el abuso, pero con frecuencia lo hacen por temor a que se les avergüence, a que su pareja se entere, a que se les eche la culpa, no se les crea o se les presiona a hacer algo que no pueden o no están listas para realizar.

Déjales saber que te preocupa su seguridad y que estás con disposición a ayudar. Hazlo simple. Si hay cosas específicas que has notado que te preocupan, puedes decir “he notado X, Y y Z, y estoy preocupado por tí. ¿Hay algo que pueda hacer para ayudar?”. O “Parece que estás bajo mucho estrés y te ves infeliz. Si quieres hablar de eso ahora o en otro momento, lo mantendré entre nosotros”. La gente a veces teme aproximarse a una mujer para hablar de su preocupación por su seguridad porque siente que “no es de su incumbencia”, o que su ofrecimiento de ayuda será rechazado. Pero la idea de que “lo que ocurre a puerta cerrada” está fuera de los límites ha contribuido al problema de la violencia doméstica. Aún si la persona no está lista para hablar sobre ello la primera vez que lo menciones, pueden acercarse más adelante ahora que saben que alguien se preocupa por ellas.

Si preguntas, prepárate para responder brindando apoyo.

Hay muchas cosas que puedes hacer para prepararte a ofrecer asistencia de apoyo:
Aprende sobre violencia doméstica: lee esta guía [PDF, en inglés], habla con un activista en contra de la violencia doméstica, lee libros o visita sitios web sobre el tema. Infórmate sobre los servicios que están disponibles.
Inicia una conversación en privado y cuando tengas suficiente tiempo, si ella quiere.
Elimina la expectativa de que hay una “solución rápida” a la violencia doméstica o a los obstáculos que una mujer abusada sufre. Comprende que en algún momento, el no hacer nada puede ser lo más seguro para ella.
Cuestiona y cambia actitudes y creencias falsas que puedas tener sobre mujeres que sufren abuso. Las mujeres que sufren abuso no lo hacen porque haya algo malo con ellas. Más bien, son mujeres que se quedan atrapadas en relaciones, por el uso de su pareja de la violencia y del control. Mientras mejor puedas reconocer y construir el coraje, recursos y habilidades de toma de decisiones de las mujeres que son abusadas, mejor será tu ayuda hacia ellas.

Qué puedes hacer:
Créele: y hazle saber que lo haces. Si conoces a su pareja, recuerda que los abusadores con frecuencia actúan diferente en privado que en público.
Escucha lo que te dice: escúchala y pregúntale para asegurarte que comprendes lo que ella está diciendo. Evita hacer juicios y dar consejos. Probablemente sabrás directamente de ella lo que ella realmente necesita.
Construye sobre su fortaleza. Basándote en lo que te dice y en lo que has visto, señala formas en las que ella ha desarrollado maneras de lidiar con la situación, resolver problemas, y ha mostrado coraje y determinación. Aún si las cosas que ella ha intentado no han sido del todo exitosas, trata de partir desde esas fortalezas.
Valida sus sentimientos. Es común que estas mujeres tengan sentimientos conflictivos: amor y miedo, culpa y rabia, esperanza y tristeza. Hazle saber que sus sentimientos son normales.
Evita culpar a la víctima. Dile que el abuso no es su culpa. El abuso es problema de su pareja y su responsabilidad, pero no hables mal de su pareja.
Tómala en serio. Si te preocupa su seguridad, dile que te preocupa, sin juzgarla, simplemente diciendo “tu situación suena peligrosa y me preocupa tu seguridad”.
Ofrece ayuda. Ofrece formas específicas de ayuda e información. Si te pide hacer algo que puedes y quieres hacer, hazlo. Si no quieres o no puedes, díselo y ayúdale a buscar otras formas de conseguir lo que necesita. Luego busca otras formas en las que puedes ayudar.
Se un apoyo en sus esfuerzos por buscar la seguridad. La clave de la planeación de la seguridad es tomar un problema, considerar todas las opciones disponibles, evaluar los riesgos y beneficios de cada opción, y encontrar la manera de reducir riesgos. Ofrece ideas, recursos e información.
Apoya y respeta sus decisiones. Recuerda que hay riesgos en cada decisión que toma una mujer abusada. Si quieres ser de ayuda, sé paciente y respeta sus decisiones, aún si no estás de acuerdo con ellas.

Escribe tu comentario