Validación de una escala de empatía con juventud salvadoreña en riesgo o involucrada en pandillas

La empatía se considera una habilidad interpersonal necesaria: altos niveles de empatía se relacionan con comportamientos prosociales, como ayudar y cuidar de otras personas, mientras que niveles bajos se relacionan con comportamientos antisociales, como agresión y bullying. Estas asociaciones vuelven relevante el estudio de la empatía en el contexto de delincuencia, crimen y violencia en jóvenes, particularmente cuando viven en una sociedad inhóspita como la salvadoreña.

En esta línea, encontramos el estudio: “Evaluando la empatía en adolescentes y adultos jóvenes salvadoreños en riesgo o involucrados en pandillas: Una validación en español de la Escala de Empatía Básica” (Assessing Empathy in Salvadoran High-Risk and Gang-Involved Adolescents and Young Adults: A Spanish Validation of the Basic Empathy Scale, el artículo, publicado en 2012, está aquí). El contenido de este post proviene de las distintas secciones del artículo y la traducción es nuestra.

Como el título lo señala, el objetivo principal del estudio es validar una escala de medición de empatía, pero en el proceso se delinea la situación de jóvenes salvadoreñ@s pertenecientes a pandillas, o en riesgo de unirse a ellas. La introducción del artículo destaca cómo es El Salvador contemporáneo:

En la era de postguerra, El Salvador ha desarrollado un grado de notoriedad internacional en términos tanto del alto perfil de las pandillas como de la prevalencia de violencia y crimen interpersonal. Para asegurarlo, El Salvador es ahora considerado uno de los países más violentos del mundo (United Nations Office on Drugs and Crime, 2010) con un asombrosamente alto índice de homicidio de 52 homicidios por cada 100,000 inhabitantes.

 

[…]

 

En general, El Salvador es una nación luchando contra altos niveles de pobreza y desempleo, bajos niveles de involucramiento educativo, y una miríada de retos relacionados a la efectividad y percepción pública de los sistemas de justicia criminal y seguridad nacional (pp. 1395-1396).

En cuanto a la medición de la empatía, en psicología hay una serie de instrumentos para ello, puesto que no hay una única definición de este constructo. Para la investigación que nos ocupa, se seleccionó la Basic Empathy Scale (BES, Jolliffe & Farrington, 2006), que mide empatía cognitiva, definida en este caso como la comprensión de los estados emocionales de las otras personas, y empatía afectiva, la congruencia emocional entre el individuo y los demás.

Para llevar a cabo este estudio, el equipo investigador trabajó en conjunto con una organización dedicada a la juventud en riesgo en el área Metropolitana de San Salvador. Los datos fueron recolectados en la segunda mitad del 2009, con una muestra de 208 individuos, entre adolescentes y adultos jóvenes, hombres y mujeres, que respondieron en sus comunidades (“dados los peligros que involucra para los miembros de pandillas viajar fuera de sus comunidades designadas”, p. 1398). La escala fue aplicada en español, y el estudio fue aprobado por el comité de ética del Boston College en Chestnut Hill (es relevante destacar esto, pues en nuestro contexto difícilmente se cuenta con comités de ética que revisen las escasas investigaciones que se realizan desde la psicología).

La importancia de estas validaciones es que muchos instrumentos de medición utilizados en psicología se conciben en contextos muy distintos al centroamericano. De la BES se reporta que fue elaborada con una muestra social e intelectualmente diversa, pero quienes respondieron fueron finalmente jóvenes caucásicos y de naciones europeas occidentales. Por estas y otras consideraciones, tanto metodológicas como culturales, la escala original, de 20 ítems, fue reducida a una de siete ítems. Por ejemplo:

Dos ítems de frases positivas [son una declaración, no una negación] diseñados para medir empatía afectiva en respuesta a ver programas tristes de televisión o películas de miedo fueron removidas del modelo final [de la escala]. Dada la severidad del contexto psicosocial de adolescentes y jóvenes en riesgo en América Central (Demoscopía, 2007), ítems que miden respuestas empáticas a medios de comunicación pueden ser vistos como irrelevantes por los participantes comparados con la violencia y tragedia a las que la gente joven está regularmente expuesta.

 

[…] Un ítem que decía “Tiendo a sentir miedo cuando estoy con amigos que tienen miedo” también se eliminó del modelo final. Dado que muchos adolescentes y jóvenes adultos salvadoreños están influenciados por actitudes culturales relativas al “machismo” y constructos similares (Cruz, 2005), los cuales valoran la valentía y desalientan la debilidad visible y bajar la guardia (Arciniega, Anderson, Tovar-Blank, & Tracey, 2008; Stevens, 1973), la confiabilidad de las respuestas a este ítem puede verse amenazada por el sesgo de deseabilidad social. Este ítem también correlacionó débilmente y de modo no significativo con otros ítems de la escala (p. 1403).

Algunos resultados de esta investigación coinciden con hallazgos previos en la literatura: las mujeres reportaron mayores niveles de empatía afectiva que los hombres (ambos grupos, por el contrario, mostraron un nivel similar en empatía cognitiva), y quienes no estaban involucrados en pandillas reportaban también mayor empatía que quienes sí lo estaban. En última instancia, tras una serie de análisis factoriales que no hemos comentado aquí, el equipo investigador concluye que la versión de siete ítems de la BES resulta una medición multidimensional válida y confiable de la empatía en poblaciones jóvenes salvadoreñas.

Un 58% de la muestra lo constituían miembros activos de pandillas, y el equipo investigador sugiere, en el futuro, explorar los grados de empatía hacia miembros de la misma pandilla y miembros de pandillas rivales, y hacia miembros de la misma pandilla pero con diferente jerarquía dentro de ella. Esto con el objetivo de explorar asociaciones entre empatía y comportamiento antisocial basándose en dinámicas intergrupales, como las que hemos abordado aquí y aquí, y otras que son específicas de las pandillas.

A pesar de las limitaciones de este estudio, como la muestra por conveniencia y las condiciones en que se recogieron los datos, la escala de empatía resultante puede contribuir a estudiar los factores de riesgo y protectores de violencia en contextos latinoamericanos:

La medición precisa de la empatía cognitiva y afectiva de jóvenes latinoamericanos en situaciones de alto riesgo es esencial, pues permite a equipos investigadores e interventores identificar un componente saliente individual del desarrollo psicosocial juvenil, el cual conlleva implicaciones importantes en términos de comportamiento antisocial, desarrollo de la identidad e integración social (p. 1410).

Para finalizar, este es el resumen original del estudio:

Empathy is considered a key construct in the empirical study of high-risk adolescent and young adult delinquency, crime, and violence. This study examined the psychometric properties and criterion-related validity of a Spanish adaptation of the Basic Empathy Scale (BES), which is an important measure designed to capture both affective and cognitive empathy that has been validated in multiple languages but not in Spanish. The study’s sample consisted of 208 high-risk and gang-involved adolescents and young adults in the Greater San Salvador Metropolitan Area. The original BES was reduced from its 20-item design to a more culturally appropriate 7-item design. The results of the confirmatory factor analysis and criterion-related validity analysis indicate that the adapted BES is a valid and reliable multidimensional measure of empathy for high-risk Salvadoran adolescents and young adults. Consistent with previous findings, females reported lower levels of empathy than males and delinquent/violent respondents reported lower levels of empathy than their nonoffender counterparts.

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* Crédito/fuente original de la fotografía: desconocido.