Una manera de jugar con la opinión pública.

¿Una mujer como escudo humano? No. ¿Osama bin Laden estaba armado y disparó contra los asaltantes? No. ¿La mansión costaba un millón de dólares? No. Pero Bin Laden se resistió y los soldados no podían asumir riesgos. ¿En serio?

Decíamos que elementos fundamentales del relato sobre la caza de Bin Laden eran falsos. Da la impresión de que al final no quedará nada que sea cierto.

El relato de la muerte de Bin Laden se cae a trozos.

En muchas ocasiones, a la hora de reportar un evento de gran significado social, los primeros reportes suelen ser generales, confusos y hasta contradictorios. Pueden ser errores genuinos, pero, como señala este artículo de Mind Hacks, sobre todo en contextos que involucran guerras, conflictos y actores poderosos con intereses fuertes,  puede llegar a ser una estrategia deliberada. La tendencia de publicar versiones “amigables con la prensa” primero, y luego versiones más certeras, tiene una razón de ser: las actualizaciones tienen poco impacto en nuestras creencias, formadas por la primera impresión.

En los últimos años de la guerra civil salvadoreña, seis jesuitas y dos colaboradoras fueron asesinadas por el ejército, que manejaba el Discurso Oficial y se apresuró a reportar que el crimen había sido perpetrado por la guerrilla. Actualmente, se sabe que fue el mismo ejército quien lo llevó a cabo (René Emilio Ponce, uno de los militares que dio la orden de asesinato falleció esta semana, luego de vivir un par de décadas en alegre impunidad y negando su participación en estas muertes, achacándolas más bien a “circunstancias”), pero la “versión oficial” de entonces tenía un propósito.

Después del asesinato en 1989, el Gobierno salvadoreño estuvo manteniendo durante prácticamente mes y medio que quienes habían asesinado a los jesuitas eran los guerrilleros del FMLN. Incluso los dos miembros de la Policía que España envió a petición de los jesuitas decían básicamente lo mismo, tras mantener una supervisión de las supuestas pruebas en favor de esa hipótesis de la Comisión Investigadora del Delito (cuerpo especializado y militarizado de la policía salvadoreña).

El caso jesuitas de El Salvador y la justicia universal.

El psicólogo Stephan Ledowsky ha estudiado esta forma de disonancia cognitiva, la tendencia a retractar reportes, en la guerra de Irak. Sus resultados muestran que aún cuando los noticieros se han retractado, y el público está consciente de ello, sus creencias siguen basándose grandemente en la versión errónea original de la historia. Y esto es particularmente cierto cuando la persona está motivada a aprobar la explicación inicial, porque encaja mejor con sus esquemas de pensamiento (e.g. Bin Laden es terrorista, debe estar armado). Este es el resumen del artículo de Ledowsky (traducción nuestra), y puede leerse en su totalidad en PDF:

La cobertura mediática de la guerra de Irak en 2003 con frecuencia contenía correcciones y retracciones de información previa. Por ejemplo, afirmaciones de que fuerzas iraquíes ejecutaron prisioneros de la coalición después de éstos declararse vencidos, fueron retractadas al día siguiente de haberse publicado. De modo similar, los reportes iniciales tentativos sobre el descubrimiento de armas de destrucción masiva fueron refutadas posteriormente.

Investigamos los efectos de estas retracciones y falsas confirmaciones en la memoria y creencias de las personas con respecto a eventos relacionados a la guerra, en dos países de la coalición (Australia y Estados Unidos) y un país que se opuso a la guerra (Alemania). A los participantes se les preguntó sobre (a) eventos verdaderos, (b) eventos inicialmente presentados como hechos pero retractados posteriormente y (c) eventos ficticios.

Los participantes en los Estados Unidos no mostraron sensibilidad ante la corrección de la información errónea, mientras que los participantes en Australia y Alemania descartaron la información errónea corregida. Nuestros resultados son consistentes con hallazgos previos en cuanto a que las diferencias entre muestras reflejan mayor sospecha acerca de los motivos subyacentes a la guerra entre gente de Australia y Alemania que entre gente de los Estados Unidos.

Para finalizar, una muestra del concienzudo análisis hecho en torno al destino de Bin Laden:

Por su gran interés informativo, CNN ha encargado una encuesta para preguntar a la gente si Osama bin Laden ha acabado en el infierno. Las respuestas:

–Sí está en el infierno: 61%.

–No está en el infierno: 10%.

–No cree en el infierno: 5%.

–No sabe/no contesta: 24%.

El relato de la muerte de Bin Laden se cae a trozos.

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