Una breve consideración sobre la ideología.

Aprovechando que recién hablamos del trabajo de Ignacio Martín-Baró, compartimos la definición de este autor sobre la ideología y sus efectos en el comportamiento, o más bien, en las acciones. No hay que olvidar que esta definición se enmarca en un contexto específico (y es influida, valga la circularidad, por una ideología particular -como ocurre con todo autor-), pero vale la pena tenerla en cuenta, porque cuestiona el trabajo tradicional de la psicología, y por su utilidad a la hora de abordar con otra óptica muchos fenómenos psicosociales.

La ideología es considerada por Martín-Baró como un elemento fundamental de la acción humana, y la define como los esquemas cognoscitivos y valorativos que surgen a raíz de los intereses del sector dominante en la sociedad, y que son asumidos como propios por el resto de la misma. Estos intereses dan significado a la realidad, permiten interpretarla, brindan guías de acción, justifican el orden social y lo legitiman como válido para todos, haciendo pasar por natural aquello que en realidad es histórico. Esta definición de ideología es el punto de partida para establecer el objeto de estudio de la psicología social, el cual viene a ser la acción en cuanto ideológica. La acción se contrapone a la noción de conducta (algo meramente observable), porque la acción tiene una carga de significado que remite a que la persona está inmersa en una estructura socio-histórica concreta y particular. Ya no interesaría entonces únicamente “entender, predecir y controlar” el comportamiento, sino develar y hasta cuestionar sus determinismos sociales, su valoración y su significado, abriendo así la posibilidad de encontrar nuevas opciones de acción.

Martín-Baró, I. (1985). Entre el individuo y la sociedad (cap. 1). En I. Martín-Baró, Acción e Ideología. (Pp. 1-52). San Salvador: UCA Editores.

Escribe tu comentario