¿Un garrotazo psicológico?

Este es sólo el principio. No pretendemos tener toda la verdad acerca de nuestra realidad, pero consideramos que podemos aportar para entender mejor a ésta.

Ignacio Martín-Baró señalaba que una de las tareas de los psicólogos es desideologizar la experiencia cotidiana:

Es preciso, en segundo lugar, contribuir a desideologizar la experiencia cotidiana. Sabemos que el conocimiento es una construcción social. Nuestros países viven sometidos a la mentira de un discurso dominante que niega, ignora o disfraza aspectos esenciales de la realidad. El mismo «garrotazo cultural» que día tras día se propina a nuestros pueblos a través de los medios de comunicación masiva constituye un marco de referencia en el que difícilmente pueda encontrar adecuada formalización la experiencia cotidiana de la mayoría de las personas, sobre todo, de los sectores populares. Se va conformando así un ficticio sentido común, engañoso y alienador, pábulo para el mantenimiento de las estructuras de explotación y las actitudes de conformismo. Desideologizar significa rescatar la experiencia original de los grupos y personas y devolvérsela como dato objetivo, lo que permitirá formalizar la conciencia de su propia realidad verificando la validez del conocimiento adquirido (Martín-Baró, 1985a, 1985b). Esta desideologización debe realizarse, en lo posible, en un proceso de participación crítica en la vida de los sectores populares, lo que representa una cierta ruptura con las formas predominantes de investigación y análisis.

Martín – Baró, I. (1986). Hacia una psicología de la liberación. Boletín de Psicología de El Salvador, 5, 22, p 219-231.

Bien, este bolado que empezamos hoy pretende ser justamente un “garrotazo psicológico” al discurso dominante, ese que se nos transmite y refuerza a diario por los medios de comunicación y la interacción cotidiana. Queremos dar elementos para que quienes nos leen reflexionen sobre nuestra realidad y así puedan aprehenderla y -¿por qué no?- transformarla.

Pronto habremos de poner más cosas. Pero queríamos estar desde ya presentes.

El equipo del Psicoloquio