Trastornos de ansiedad y sensacionalismo en los medios de comunicación.

Hay un programa de televisión llamado Obsessed, que sigue a personas que sufren de trastornos de ansiedad a lo largo de su tratamiento. El sitio web de este programa explica (traducción nuestra):

[…] La ansiedad ha tomado control total de su existencia, volviéndolos prisioneros de sus pensamientos incontrolables y comportamientos rituales. Del trastorno obsesivo-compulsivo a la agorafobia y la germofobia, la serie documenta tanto las aflicciones del individuo como sus valientes intentos para vencerlas y superarlas. Terapeutas altamente entrenados utilizan terapia de desensibilización y exposición, apoyando a los pacientes a través de la exposición para llegar a las causas de su ansiedad hasta que los sentimientos comienzan a desaparecer. 

Como éste, han surgido otros programas y realities que abordan el tema de las enfermedades mentales y cómo se experimentan en la vida cotidiana. Por el lado positivo, esta clase de programas sirven para visibilizar la existencia de esta clase de aflicciones, e informar mejor sobre su naturaleza y vivencia personal, contribuyendo así a disminuir el estigma y aumentar la aceptación social. También son un vistazo, muy modesto, a las intervenciones psicológicas y psiquiátricas que se realizan para aliviarlas. Siempre teniendo en cuenta que muchos de los aspectos que se tratan son específicos a una cultura (por ejemplo, la estadounidense y británica), y que podrían variar si los extrapoláramos a la propia.

Las reacciones del público parecen son positivas en general, como evidencia el crecimiento continuo de este género de televisión; sin embargo, hay también un trasfondo consistente de cuestionar si hay una naturaleza explotadora en esta programación. ¿Le sirve al público o es simplemente vouyerista, como un choque de trenes que no podemos evitar observar?

 

[…] [Hay personas] que se sienten comprendidas o que se identifican con la lucha que se muestra. Otras pueden encontrar las situaciones interesantes o provocadoras de discusión, mientras que otras, pueden encontrar que son una explotación. Como especialista en el tratamiento de estos trastornos, veo preocupación entre mis colegas porque los medios de comunicación tienden a sensacionalizar estos problemas, a la vez que los presentan como más simples de tratar de lo que en realidad son.

 

Sensacionalismo en su máxima expresión: enfermedades psiquiátricas en televisión (traducción nuestra)

Mucha gente bromea que por su TOC necesita, por ejemplo, que las cosas en su escritorio estén en orden, o mantener ciertas cosas organizadas por color. Es importante reconocer la diferencia entre una preferencia personal y una necesidad apremiante que consume tiempo y no permite pasar a la tarea siguiente. Programas como Obsessed ayudan a poner esto en perspectiva. El TOC y otros trastornos de ansiedad en sus modalidades más severas son discapacitantes.

Este año se publicó un estudio que aborda la pregunta: ¿Debería ayudarse a una persona con TOC a hacer sus revisiones? El proceso de ayudar a un paciente con TOC a cumplir con sus rituales se llama “acomodación”, y suele estar motivado por compasión y empatía. Pero este estudio encontró que la acomodación resulta contraproducente, pues evita el aprendizaje de que todo estará bien aún si las revisiones y rituales no se completan. El equipo que realizó esta investigación sugiere, en cambio, proveer apoyo y estima al paciente, alentándole a enfrentar la ansiedad hasta que se habitúe a ella, en lugar de tratar de evitarla o neutralizarla. Esta es una de las acciones que realizan los terapeutas, pero con un protocolo (aunque flexible dependiendo del caso) y a un ritmo que resulte cómodo para el paciente.

Sean cuales las razones por las que veamos estos programas, es esencial recordar que están cumpliendo, ante todo, con un formato mediático. Debe haber un elemento que impresione. Ciertamente, los tratamientos psicológicos y psiquiátricos tal y como se muestran son simplificados, presentando el lado más operativo y práctico de las intervenciones en un periodo muy breve. Aunque hay tratamientos cognitivo-conductuales que se centran en el síntoma y apuntan a obtener resultados en cuestión de semanas, el trabajo terapéutico suele ser más complicado de lo que se muestra en televisión. El proceso y los resultados dependerán de muchas variables, como el motivo de consulta, la personalidad y recursos del paciente, el enfoque bajo el cual trabaja el profesional y la calidad de la relación entre ambos.

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