Terapia asistida con animales.

A Sigmund Freud se le considera pionero en muchos ámbitos, incluyendo la terapia asistida con animales. Freud tenía a su perro chow-chow, Jofi, que se acercaba a los pacientes para calmarlos cuando se ponían muy ansiosos.

El renombrado psicoanalista Sigmund Freud creía que los perros ayudaban a sus pacientes a relajarse durante las sesiones, mientras los soviéticos utilizaron delfines* para tratar trastornos mentales en la década de 1980s.

 

En la actualidad, conejos, conejillos de indias y hasta los humildes peces dorados se utilizan para promover un sentido de responsabilidad y bienestar en todas partes, desde el salón de clase hasta los hogares de retiro.

 

Y un número creciente de pacientes en salud mental están buscando a los caballos como una forma legítima de terapia, declarando que han obtenido resultados impresionantes donde la consejería tradicional ha fallado.

 

El auge de la terapia asistida con animales.

*El uso de delfines y otros animales que, antes de ser “co-terapeutas” deben ser sacados de su hábitat, puede ser muy controvertido (los delfines en cautiverio provienen de cacerías y matanzas, como la que se realiza anualmente en Taiji, Japón).

Tema espinoso aparte, hay muchos otros animales que están más habituados a la interacción y compañía de los seres humanos. Los perros son la primera elección por la cercanía afectiva que muestran de modo natural hacia las personas (por ejemplo, su observación del rostro humano y su considerable empatía). En Estados Unidos, se utilizan perros rescatados de albergues o rehabilitados tras haber sido utilizados en peleas de perros, para enseñar habilidades comunicativas y de empatía, a modo de contrarrestar el bullying en las escuelas.

Una perra antes utilizada como “carnada” [en peleas de perros] actúa hoy como embajadora de su raza mientras ayuda a estudiantes con autismo a aprender. Gremlin tuvo un inicio de vida muy duro. Su dueño Chris Hughes dice: “Las dos piernas traseras de Gremlin estaban rotas. Gremlin no puede hacer ningún sonido. Le rompieron las cuerdas vocales. Como perro de carnada, no quieren que haga mucho ruido, así que les rompen sus cuerdas vocales”.

 

A pesar de su pasado problemático, Gremlin es tan calmada y amable como cualquier perro que usted conozca. Como perro de terapia certificado, ella visita estudiantes para sentarse a su lado en silencio mientras ellos practican la lectura. Su compañía (sin juicio alguno) construye confianza y mejora la comprensión.

 

Gremlin va a la escuela. Un Pit Bull es ayudante del profesor.

Desde algunas ramas de la ciencia, se investigan las características, alcances y formas de mejorar esta terapia (o co-terapia, si se realiza de modo paralelo a otras intervenciones más tradicionales, como la psicoterapia o el régimen de medicamentos). Como sostiene este artículo (en PDF), los animales por sí mismos no constituyen una terapia. Más bien son instrumentos, “vehículos de mediación” y facilitación entre el terapeuta y el paciente. Pero además, la forma de algunos animales de relacionarse con los seres humanos resulta terapéutica por si sola, por muchas razones. Y aún sin una dificultad o trastorno de por medio, en la vida rutinaria, los animales son una fuente de bienestar (para quienes disfrutan tener animales cerca, por supuesto):

Las mascotas sirven como una fuente importante de apoyo social y emocional para la “gente corriente”, no sólo para los individuos que enfrentan retos significativos de salud, de acuerdo a una investigación publicada por la Asociación Estadounidense de Psicología.

 

Y el estudio encontró que quienes tienen mascotas tenían tanta cercanía a personas clave en su vida como a sus animales, indicando que no hay evidencia de que las relaciones con mascotas se den a expensas de las relaciones con otras personas.

 

La verdad sobre perros y gatos. Las mascotas son buenas para la salud mental de la “gente normal“.

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Además:
Una presentación sencilla sobre la terapia asistida con animales aquí.
Un estudio en Chile sobre la visita terapéutica de animales en hospitales.
En El Salvador, la Fundación Cuatro Patas ofrece terapia asistida con perros.

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