Suicidio en tiempos de prosperidad: satisfacción con la vida y felicidad.

¿Cuáles son las razones que tiene un joven para morir en uno de los países más pacíficos y ricos del mundo? […] Psiquiatras y terapeutas opinan que las causas que provocan el suicidio en Suiza son múltiples y todavía son objeto de estudio. Entre las más frecuentes, están las preguntas existenciales que se presentan durante la adolescencia, una sociedad demasiado fría y acostumbrada al respeto excesivo de la privacidad,  los desafíos que presenta la educación superior como elegir una formación, cumplir con los requisitos del mercado laboral y la presión de éxito que muchos estudiantes asumen lejos de su casa.

Razones para morir

Como se menciona al final de este artículo, el bienestar en una sociedad debe medirse con más que indicadores económicos. Aunque el estudio científico de este tema es relativamente nuevo, se encuentran aproximaciones desde diversas disciplinas: psicología, psiquiatría, economía, sociología, teología y medicina, entre otras.

Daniel Kahneman, Ed Diener y Norbert Schwarz publicaron en 1999 el libro: “Bienestar: las bases de la Psicología Hedónica”, que contenía el entonces estado del arte de los estudios al respecto. Como se describe en esta revisión del libro, esta psicología:

…es el estudio de lo que hace a las experiencias y a la vida agradables o desagradables. La psicología hedónica, por tanto, cubre placer y dolor, interés y aburrimiento, alegría y tristeza, satisfacción e insatisfacción.

Kahneman se centró en la psicología económica y ganó el Nobel de Economía (entradas  relacionadas: felicidad y consumo, alfabetización económica). Diener desarrolló la Escala de Satisfacción con la Vida (SWLS, por sus siglas en inglés), que a la fecha se ha traducido y validado en numerosos países y ha generado un interés importante en el tema. Hay revistas científicas dedicadas a divulgar los hallazgos sobre bienestar y conceptos afines, como la Journal of Happiness Studies y la Social Indicators Research. La base de datos mundial de la felicidad (WDH, por sus siglas en inglés) es un archivo en línea de estudios a gran escala relacionados con el disfrute subjetivo de la vida.

En la teoría, como se observa en esta figura, se parte del concepto de calidad de vida. Ésta se mide en términos objetivos (posesiones, bienes y servicios) y subjetivos. Los términos subjetivos se engloban en el bienestar subjetivo, definido como las evaluaciones que las personas realizan de su existencia global o de aspectos específicos de ella, como las relaciones sociales, el trabajo, la salud, etc. El bienestar subjetivo tiene un componente cognitivo (relacionado con los pensamientos) y otro afectivo. El cognitivo es la satisfacción con la vida. El afectivo es la felicidad.

Con esta distinción volvemos a los suicidios en Suiza. La felicidad y la satisfacción con la vida están correlacionadas, pero no son lo mismo (p. 69). Datos de la WDH por país permiten establecer que “la felicidad promedio no es particularmente alta en los países con mayor seguridad económica“. Kahneman, Diener y Schwarz sostienen que cuando las ofertas de consumo superan las posibilidades de consumo real, surge la infelicidad. Y, aunque en un punto ocurre que a mayor prosperidad económica, mayor felicidad, esta relación no se sostiene (p. 8), de modo que el incremento en recursos tangibles deja de tener efecto sobre el bienestar subjetivo. Existe además una relación significativa entre el crecimiento del Producto Interno Bruto, la desigualdad social y los suicidios.

Dos geografías culturales diferentes. Una que se desangra en la lucha por la sobrevivencia en el día a día; la otra que se autoaniquila por la pérdida de razones para vivir, propias del estado de confort, abundancia y ausencia de conflictos.

Razones para morir

Un estudio a publicarse este año (enlace pendiente), de Schnettler y otros autores, hace la distinción entre el impacto de los tipos de recursos en el bienestar subjetivo. Los recursos tangibles, materiales, tienen efecto en la satisfacción con la vida. Es decir, desde un nivel cognitivo, por ejemplo, evaluamos que Suiza se encuentra en mejores condiciones que El Salvador: es el quinto país más rico del mundo, con un sistema político avanzando y carente de conflictos bélicos, por mencionar algunas características.

Por otro lado, la presencia de recursos intangibles, sociales, tiene efecto en la felicidad. Estos recursos se definen como apoyo emocional, acompañamiento, guía, etc., por parte de la familia y otros significativos. En el primer párrafo de este post se menciona precisamente la distancia emocional como un factor que explicaría en parte los suicidios en Suiza. Desde este punto de vista, se explicaría también que El Salvador se considere el quinto país más feliz del mundo, a pesar de sus niveles de violencia, corrupción y pobreza: “En Latinoamérica sigue habiendo pobreza y desigualdad económica, pero hay también otro factor que casi nunca figura en los indicadores económicos: el capital social, el valor de los lazos humanos y de las iniciativas comunitarias“.

Recientemente se publicó una investigación sobre las notas de suicidio escritas por algunos adolescentes que se quitaron la vida en Noruega, país donde este fenómeno es la segunda causa de muerte en este grupo etario. No es posible encontrar una razón única a algo tan complejo como el suicidio, ni a nivel individual ni colectivo. Pero las tendencias que se observan sobre ello en países prósperos y países en vías de desarrollo, en conjunto con la investigación sobre la felicidad y la satisfacción con la vida, sugieren factores que deben tenerse en cuenta a la hora de promover el bienestar subjetivo de las personas. Y esto, por supuesto, no sólo se hace desde la psicología.

“Manejo un BMW, tengo mi maestría, vivo en un vecindario acomodado y tengo un futuro prometedor ante mí. Básicamente vivo una vida grandiosa pero me desharía de ella en un segundo…sólo por ser feliz” (via postsecret).

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