Sobre terapias y terapeutas.

Para asistir a terapia psicológica, no es necesario estar en crisis o tener una psicopatología diagnosticada. La terapia puede también ser una forma de promover el bienestar y el autocrecimiento, la resolución de problemas, las relaciones interpersonales, y otros de los llamados “problemas normales de la gente normal”.

En el artículo Los terapeutas revelan lo que la terapia puede hacer por usted (en inglés, traducción nuestra), se listan algunos beneficios de asistir a psicoterapia. Por ejemplo, la terapia provee una perspectiva diferente de los temas que son importantes para la persona; permite identificar los patrones y gatillantes de conductas disfuncionales, así como la conexión entre pensamientos y acción, lo cual aumenta la agencia personal; es un punto de vista objetivo, externo, “el terapeuta, como un entrenador de fútbol en los márgenes, no está jugando en el campo de tu vida”; ayuda a cambiar patrones problemáticos y a comprender cómo las experiencias de apego tempranas se manifiestan en el presente. Otros beneficios que lista el artículo son:

La terapia le da tiempo para usted.
La terapia permite desconectarse.
La terapia cultiva la conexión. Escarbar profundo y discutir sus pensamientos y emociones en un espacio seguro con un terapeuta ayuda a enfrentar miedo a la intimidad (…) Esto no es sólo gratificante, también es buena práctica para sus relaciones.
La terapia permite descargarse…sin resentimientos.
La terapia es un lugar para ser honesto (…) “se puede compartir y explorar pensamientos “locos” con alguien que no los juzgará, que tiene la obligación legal de guardar secretos, y que puede ofrecer otra perspectiva sobre estos incidentes”.
La terapia es una oportunidad para un final positivo. (…) “La mayoría de nuestros finales en la vida llegan en forma de rupturas, divorcios, muerte, peleas o alejamientos”. La fase de terminación de la terapia ocurre cuando tanto usted como el terapeuta sienten que han trabajado las dificultades. “[Esta fase] es un tiempo para reflexionar sobre el trabajo que han hecho juntos, procesar los sentimientos sobre la finalización, decirse lo que quieran decirse uno al otro y tener un adiós bueno y limpio”.
La terapia enseña habilidades de afrontamiento efectivas.

Por estas razones, la terapia, y el fin de ella, puede ser algo sumamente emotivo, tanto para el paciente como para el terapeuta. En esta línea, algunos psicólogos pueden llorar en sesión…llorar entendido como el asomo de lágrimas y no como un llanto descontrolado. El llanto es una reacción válida para un terapeuta siempre que esté en función de lo que está ocurriendo con el paciente y que se base en la calidad de la relación y no en un hecho aislado que esté contando el paciente. Es comprensible, pues al estar en contacto con un paciente por largos periodos, el terapeuta simplemente llega a sentir con y por ellos, en sus luchas y en sus alegrías.

Esta demostración de emoción es parte del lado humano del terapeuta. Este lado se resalta en el artículo Los psicólogos no somos súper-humanos, que destacan algunas falsas creencias sobre el psicólogo:

El psicólogo nunca tiene problemas.
(…) Bien, está claro que un psicólogo, quizás, tiene más armas para intentar sobreponerse a los reveses del día a día, pero, por encima de todo, un psicólogo es un ser humano: con sus emociones, sus sentimientos y sus impulsos. Por supuesto, lo que tu ves en la consulta es una persona calmada, centrada, coherente y lógica. Pero eso no quiere decir que él sea así en su vida diaria, simplemente está entrenado para ayudar a los demás abordando los problemas desde fuera, tomando distancia y sin involucrarse personalmente en ellos.

El psicólogo sabe relacionarse con todo el mundo.
Cuando vas a la consulta de tu psicólogo es una persona amable contigo, paciente y que te entiende y escucha. Como en el caso anterior, eso forma parte del papel del psicólogo como profesional.
Pero eso no significa que el psicólogo, en su vida privada, sepa siempre y en todo momento cómo relacionarse con los demás. Como decíamos antes, el psicólogo también puede caer víctima de sus emociones, del cansancio acumulado, de sus sentimientos contrapuestos, y lo más probable es que la empatía que demuestra en consulta no consiga llevarla al 100% en su vida diaria, sería un ejercicio agotador por parte del psicólogo.

Este artículo destaca la frase “parece mentira que seas psicólogo”. Esta y otras similares se dicen cuando un psicólogo no está a la altura de las expectativas. La profesión por sí sola no es garantía de que la persona esté libre de problemas personales, prejuicios, comportamientos problemáticos, etc. Habrá profesionales más habilidosos que otros a la hora de armonizar su vida privada con su vida profesional. El artículo continúa:

Entonces, si el psicólogo no sabe resolver sus problemas, ¿cómo va a ayudarme con los míos?
Para empezar, por esto mismo es necesario que el paciente sepa lo mínimo acerca de la vida diaria de su terapeuta, ya que esto ayudará a no colocar este prejuicio como bandera para la desconfianza.
Para continuar, ¿verdad que no esperaríamos que un cirujano se operase a él mismo para curarse? ¿O que un médico se hiciera las pruebas a él mismo para diagnosticarse?. Pues es exactamente lo mismo, el psicólogo está formado para ayudar al paciente con sus problemas diarios, para tratar algunas patologías de la mente en concreto o para asesorar sobre la mejor manera de llevar a cabo una situación.
Independientemente de cómo gestione el psicólogo su vida diaria, puede ayudar perfectamente a los pacientes que tiene delante.

Si un psicólogo no ha pasado por una depresión no es posible que entienda qué me está pasando.
De la misma manera que antes poníamos el ejemplo de los médicos, podemos ponerlo ahora: nadie en su sano juicio esperaría que sólo un médico que ha pasado por un cáncer, esté habilitado para curar el cáncer ajeno.
Así pues, a pesar de que haber sufrido la misma situación complicada o una parecida, puede dotar al profesional de una visión más concreta y empática de la situación, no es condición indispensable para poder abordar adecuadamente el tema.
Esto también pasa, por ejemplo, cuando la diferencia de edad entre el psicólogo y el paciente es muy grande “no puedes entenderme, porque eres demasiado joven” o “tú no me entiendes porque tienes la edad de mis padres”.
No es necesario que el psicólogo haya pasado por todas las situaciones posibles de la vida para poder ejercer adecuadamente su trabajo.

Por todo ello, no es extraño que los psicólogos vayan al psicólogo. De hecho, es deseable, y en algunas escuelas de formación, es exigencia. En general, la terapia psicológica no tiene nada que ver con locura. Al contrario, es una forma de potenciar el crecimiento personal por medio de un trabajo en conjunto.

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