Siempre lo supe: ¿la psicología social es simplemente sentido común?

¿Las teorías de la psicología social proporcionan nuevos conocimientos sobre la condición humana o únicamente describen lo evidente?

[tomado de Myers (2005)*, con algunas ediciones de forma]

De forma constante observamos a la personas pensando, influyendo en otros y relacionándose con los demás. Vale la pena descubrir qué predice una expresión facial, cómo lograr que alguien haga algo y si debemos considerar a otra persona como amigo o adversario. Durante siglos, filósofos, novelistas y poetas han observado y hecho comentarios acerca del comportamiento social. Entonces, ¿esta disciplina es simplemente sentido común, pero con otras palabras?

Un problema con el sentido común es que recurrimos a él después de que conocemos los hechos. Los sucesos son más “evidentes” y predecibles en retrospectiva que de antemano. En la vida cotidiana, con frecuencia no esperamos que algo pase hasta que ocurre. Entonces, repentinamente vemos con claridad las fuerzas que provocaron el suceso y no nos sentimos sorprendidos. Como dijo el filósofo-teólogo danés Soren Kierkegaard: “la vida se vive hacia adelante, pero se comprende hacia atrás“.

Si este sesgo retrospectivo (“fenómeno de siempre lo supe”) es dominante, casi cualquier resultado posible de un experimento psicológico puede asemejar al sentido común después de conocer los resultados.Usted puede demostrar este fenómeno. Hable a la mitad de un grupo acerca de un hallazgo psicológico y a la otra dígale el resultado opuesto. Por ejemplo, mencione a una parte lo siguiente:

Los psicólogos sociales han encontrado que, al elegir amigos o al enamorarnos, nos sentimos más atraídos hacia aquellos que tienen rasgos distintos a los nuestros. El viejo dicho de que “los opuestos se atraen” parece atinado.

A la otra mitad coméntele:

Los psicólogos sociales han encontrado que, al elegir amigos o al enamorarnos, nos sentimos más atraídos hacia aquellos de rasgos similares a los nuestros. El viejo refrán de que “Dios los cría y ellos se juntan” parece atinado.

Primero pida a las personas que expliquen los resultados. Virtualmente, todos considerarán cualquiera de ellos como “no sorpresivos”. En realidad, podemos formar una lista de proverbios para hacer que prácticamente cualquier resultado tenga sentido. Si un psicólogo social reporta que la separación intensifica la atracción romántica, una persona respondería: “¿y le pagan por eso? Cualquiera sabe que el amor crece con la distancia“. Si resulta que la separación debilita la atracción, afirmaría: “mi abuela podría haberle dicho que amor de lejos es de tontos“.

El fenómeno de Siempre Lo Supe puede tener consecuencias dañinas. Sobreestimar nuestro propio poder intelectual nos conduce a la arrogancia. Además, debido a que parece que los resultados deben ser predecibles, tenedemos a culpar a quienes toman las decisiones de lo que -en retrospectiva- son malas elecciones “evidentes”, que a elogiarlos por las buenas decisiones, que también parecen obvias. Después de la mañana del 11 de septiembre, y trabajando hacia atrás, las señales que indicaban impedir el desastre parecían obvias. Un reporte de investigación de los senadores de EE.UU. enumeró los indicios ignorados o interpretados erróneamente. La CIA sabía que los operadores de Al Qaeda habían entrado al país. Un agente del FBI envió un memorandum a las oficinas centrales, la cual inciaba con una advertencia para “la oficina y para Nueva York de las posibilidades de un esfuerzo coordinado por Osama Bin Laden para enviar estudiantes a Estados Unidos a universidades y colegios de aviación civil”. El FBI ignoró esa advertencia precisa y no logró relacionarla con otros reportes de que los terroristas planeaban utilizar aviones como armas. “¡Qué tontos!”, fueron las críticas retrospectivas. “¿Por qué no pudieron relacionar los indicios?”

Pero lo que parece claro en retrospectiva es poco nítido frente a la historia. La comunidad de inteligencia está abrumada por el “ruido”, el cúmulo de información inservible que pasa por las fibras de información útil. Por consiguiente, los analistas deben ser selectivos al decidir a cuál deben dar seguimiento. Durante los 6 añs previos al 11 de septiembre, la unidad contra el terrorismo del FBI tenía 68,000 pistas sin investigar. En retrospectiva, ahora resultan obvias las pocas realmente útiles.

Asimismo, algunas veces nos culpamos por “errores estúpidos”. Al mirar atrás, vemos cómo deberíamos haberlo hecho. Pero en ocasiones somos demasiado duros con nosotros mismos. Nos olvidamos de que lo que ahora es obvio no lo era tanto en su momento.

No se trata de que el sentido común sea predeciblemente equivocado. Más bien, generalmente es correcto, una vez que ha pasado el hecho. Con frecuencia nos engañamos pensando que sabemos más de lo que realmente conocemos. Y es precisamente esto sobre lo que debemos hacer ciencia, en ayudarnos a separar la realidad de la ilusión y las predicciones genuinas de la retrospección fácil.

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* Myers, D. (2005). Psicología social. (8a edición). McGraw-Hill, México. Pp, 16-20.