“Sacrificamos la auto-expresión para quedar bien con aquellos a quienes necesitamos”.

“….En lugar de ver los síntomas psicológicos como una patología o evidencia de que alguien está ‘roto’, comprendo los síntomas como brillantes comunicaciones no verbales que nos dicen que algo está mal y debe enfrentarse, desde un punto de vista de compasión y curiosidad. En muchos casos, encuentro que la gente ha perdido el contacto con su ser esencial, su sentido del Yo.

¿Por qué perdemos el núcleo de nuestro Yo? Cuando somos niños, tenemos el trabajo de adaptarnos a nuestras familias, pares, comunidades y culturas. Sacrificamos la auto-expresión para quedar bien con aquellos a quienes necesitamos. Esto es esencial para sobrevivir. Pero cuando negamos, impedimos o excluimos demasiado de nuestro Yo auténtico para mantener la conexión con otros, no podemos crecer.  Al temer no ser amados o aceptados como nosotros mismos -con todo y defectos- nos enseñamos a ocultar nuestros verdaderos sentimientos. Este comportamiento de sobrevivencia lleva a la vergüenza crónica, ansiedad y más.

Como adultos, las adaptaciones hechas inconscientemente cuando niños ya no nos funcionan […] Como adultos, necesitamos acceso a nuestros sentimientos centrales para tener un sentido del Yo.

Nuestros sentimientos son un compás para vivir, nos informan sobre lo que queremos y no queremos, sobre quién nos emociona, qué nos entusiasma, qué nos hace daño. Ignorar las emociones lleva a estrés, ansiedad y dificultad para encontrar alegría y paz…un sentimiento de pérdida de quiénes somos”.

Hilary Jacobs Hendel (Via Psychology notes, traducción nuestra).
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Imagen: Gratisography.

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