¿Quedan secuelas si no se puede recordar?

Hace algunas semanas, el país se horrorizó ante la noticia de una niña de 14 meses que fue abusada sexualmente por dos hombres. Y una de las dudas que más resonaban tras conocer el caso, era si la niña presentaría secuelas, puesto que es muy pequeña para recordar.

Como se menciona en esta nota, la edad es un punto a favor para la niña, en cuanto a que no recordará la agresión en sí; pero la memoria no se constituye únicamente de imágenes (como fotografías) y lenguaje. Según la psicóloga Carolina González:

[un niño o niña de esta edad] lo graba todo a un nivel pre-verbal, es decir, que todos los recuerdos los tiene en un nivel emocional, de sensaciones físicas, imágenes, sonidos, pero no se graban con palabras porque todavía no las tiene.

Determinados trastornos del comportamiento y de las emociones tienen como factor de riesgo la experiencia de abuso en edades tempranas. En los primeros años, ocurre el establecimiento de la confianza fundamental del niño y la niña hacia quienes le cuidan. Normalmente, van aprendiendo a fundir las imágenes buenas y malas en una sola figura en la que se confía proveerá protección, pero en los casos de abuso, un objeto crucial de afecto (un adulto) viola severamente la confianza del o la infante.

Por ejemplo, algunos factores de riesgo para el trastorno de personalidad limítrofe son la forma de crianza y la experiencia de unión hacia los adultos durante la infancia, la atención inadecuada a los sentimientos del niño o niña, y el abuso, físico, emocional y/o sexual. Por otro lado, hay ciertos trastornos del comportamiento social, de comienzo habitual en la infancia y adolescencia, que son comunes en niñas y niños institucionalizados, es decir, que se encuentran bajo la tutela de instituciones dedicadas a su cuidado. La característica de estos niños y niñas es que han sufrido maltrato, abandono y negligencia, y, muchas veces, continúan sufriendolos dentro de estas instituciones (lo que se conoce como victimización secundaria).

Casos como estos resaltan la importancia de que los y las profesionales de la salud – y acaso con menos “cientificidad”, la población general- reconozcan que si bien las experiencias tempranas no determinan a la persona, sí pueden influir grandemente en su desarrollo (llamadas por tanto “factores de riesgo” y no “causas”). Es difícil decir si la niña sufrirá secuelas, o cómo se manifestarán éstas. Entran en juego elementos como el entorno en el que se desenvuelva de ahora en adelante, y aún variables de su personalidad particular. En cualquier caso, enfrentar un trauma de esta magnitud depende siempre en gran medida de las redes de apoyo social. Como afirma la licda. González, la familia de la bebé necesita orientación en cuanto a qué esperar de la niña y cómo manejarlo, así como necesita atención a los conflictos que ha generado en la familia misma la violación de uno de sus miembros.