¿Qué tan ocupado está?

En una entrada anterior, hablamos de por qué es importante aburrirnos. El evitar escapar de momentos tediosos nos hace estar distraídos todo el tiempo, y ello puede hacer que no nos demos cuenta cómo pasamos el tiempo.

Compartimos un artículo llamada “¿Está tan ocupado como cree?” (en inglés), que aborda brevemente esta tendencia de estar “demasiado ocupados” todo el tiempo: “decir que estamos ocupados nos quita la carga de tener que tomar decisiones“:

Todos tenemos las mismas 168 horas por semana -un número que poca gente contempla aunque habla del 24-7- pero dado que el tiempo pasa nos demos cuenta o no, rara vez pensamos en cómo exactamente estamos pasando nuestras horas.

 

Vivimos además en una sociedad competitiva, y así, lamentándonos de nuestra sobrecarga de trabajo y falta de sueño […] mostramos que estamos dedicados a nuestros trabajos y nuestras familias. Estar “ocupados” y “faltos de tiempo” es una manera de mostrar que importamos. Para ponerlo de otra manera, nos hace sentir importantes.

La autora sugiere maneras de responsabilizarnos por cómo pasamos nuestro tiempo, para manejar mejor nuestras vidas: llevar un registro de actividades, ser honestos con cómo ocupamos las horas y establecer metas, y cambiar el lenguaje:

En lugar de decir “no tengo tiempo”, intente decir “esa no es una prioridad” y vea cómo se siente. Con frecuencia, esa es una explicación perfectamente adecuada. Tengo tiempo para planchar mis sábanas pero no quiero. Pero otras cosas son más difíciles: Intente: “No editaré tu CV porque no es una prioridad”. “No voy al médico porque mi salud no es una prioridad”. Si estas frases no le sientan bien, ese es el punto. Cambiar el lenguaje nos recuerda que el tiempo es una decisión. Si no nos gusta cómo estamos ocupando una hora, podemos decidir ocuparla en otra cosa.

 

¿Está tan ocupado como cree?

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