¿Qué pasa si me encuentro a mi terapeuta en público?

En PsychCentral hemos encontrado un artículo muy interesante, sobre qué hacer si paciente y terapeuta se encuentran en un lugar público, fuera de la sesión y el encuadre que ella proporciona. El artículo original está en inglés. La nuestra es traducción libre.

¿Qué si me encuentro a mi terapeuta en público?

Por Elvira G. Aletta, Ph.D.

“¿Debería esconderme tras las revistas? ¿Agacharme en el pasillo de enlatados? ¡Oh-oh, ya me vio! ¿Ahora qué? ¿Le digo ‘hola’? ¿Pretendo no haberla visto?”

Ver a personas fuera de un contexto familiar puede ser incómodo. El otro día estaba cenando con mi esposo en un restaurante cuando una señora que me parecía muy familiar se detuvo para saludarme. No podía recordar por mi vida dónde la había visto antes. Mi pobre cerebro buscó entre los archivos hasta que finalmente reportó que ella trabajaba en la biblioteca que mis hijos y yo visitamos una vez a la semana. Vergüenza evitada.

Ocasionalmente, me encuentro con pacientes, actuales o antiguos, en público, lo que resulta en otro tipo de reto: ¿saludo o no?

En los días de mi padre, no hubiera habido pregunta. El pensamiento psicoanalítico era muy claro entonces. Tanto paciente como terapeuta debían pretender que no se veían, aún cuando era obvio que lo había hecho.

Hay razones por las que muchos terapeutas se sienten así. Una es que podría verse como inapropiado, incluso dañino, aceptar la relación de trabajo fuera del “marco terapéutico”, es decir, fuera de los límites claros del tiempo y día de la sesión y las cuatro paredes de la oficina.

Además, estaban las dificultades de la confidencialidad. Saludar a mi paciente en público podría ponerle en la incómoda posición de explicar quién soy y por qué me conoce.

Aunque estas son buenas razones para tomarse en serio estos encuentros inesperados, no creo que debamos ser tan rígidos sobre ellos.

Salman Akhtar, MD, psicoanalista y autor de renombre, dice que si un terapeuta se encuentra a su paciente fuera de la oficina y el o la paciente saluda, ¡por supuesto que el terapeuta debe saludar también! Esa es cortesía común y puede hacerse de una manera terapéutica y profesional.

Aquí hay algunos lineamientos para ayudar a que los encuentros entre paciente y terapeuta sean tan seguros y cómodos como sea posible:

> Los terapeutas usualmente toman la clave de su paciente. Nos haremos a un lado sin saludar a menos que nuestro paciente nos indique de alguna manera que está bien hacerlo. Como paciente, usted es libre de tomar la elección que mejor convenga en el momento. No hay juicio de ningún tipo sobre esto.

> Si se saludan, el terapeuta hace su mejor esfuerzo por mantener tranquilo al paciente, mantener la conversación amistosa y breve. Dado que el terapeuta es el profesional en la relación, la responsabilidad es suya para guiar al paciente en un momento en que éste se sienta vulnerable.

> Ninguna de las partes dirá nada referido al trabajo terapéutico o la relación terapéutica, como “doc, tengo problemas con la tarea que me dejó” o “hablaremos de eso en nuestra siguiente sesión”.

> Si hay otras personas presentes, no se sienta obligado a presentar a su terapeuta. Su terapeuta entenderá su necesidad de privacidad. Él o ella probablemente no lo presentará a las personas con quienes esté, pero si lo hace, no se sienta obligado a decir nada más allá de “gusto en conocerles”.

> Discutan el encuentro en la próxima sesión de terapia si quedan algunas preocupaciones. Si realmente se saludaron o no, si piensa en encontrarse a su terapeuta en público, lo que dijo, lo que no dijo…puede discutirlo.

> Una pizca de prevención… pregunte a su terapeuta sobre qué esperar si se encuentran en público, antes de que ocurra. Esa conversación puede ser útil para ambos.

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