Qué no es la hipnosis.

Las imágenes que evoca la hipnosis están relacionadas con la magia y la charlatanería: Una persona de aspecto extravagante induce en alguien un estado similar al sueño, en el que queda sin control de su propia mente y vulnerable ante las órdenes que se le den. La realidad no tiene nada que ver con esto.

La hipnosis se utiliza como parte de intervenciones psicológicas en diversas corrientes (psicoanalíticas, humanistas, cognitivo-conductuales, etc.), para lograr objetivos específicos y previamente establecidos entre paciente y terapeuta. Como ocurre en toda terapia psicológica, es necesario que la persona participe activamente, y esto implica que debe estar consciente.

[L]a hipnosis se ha definido como una situación o conjunto de procedimientos en los que una persona, designada como el hipnotizador, sugiere a otra persona, designada como el paciente, que experimente diversos cambios en una sensación (por ejemplo, alivio del dolor), en una percepción (por ejemplo, alucinación visual), en una cognición (por ejemplo, expectativas) o en el control sobre una conducta motora (por ejemplo, levitación del brazo) (Green, Barabasz, Barrett, & Montgomery, 2004).

En la clínica, el contexto hipnótico se establece generalmente mediante un procedimiento de inducción. Durante las inducciones hipnóticas, el hipnotizador guía a los pacientes a través de imágenes relajantes y tranquilizadoras con el objetivo de ayudarles a sentirse más relajados, distraídos de los estímulos aversivos, y más abiertos a las sugestiones terapéuticas.
Es importante señalar que el estar abierto a las sugestiones terapéuticas significa que los pacientes pueden estar más dispuestos a cooperar con el procedimiento de hipnosis, no que los pacientes se vuelven vulnerables de alguna manera.

Eficacia y aplicación de la hipnosis clínica (artículo en PDF).

La inducción no es necesariamente a través de la relajación (mucho menos a través de mecer una cadena frente a los ojos de alguien). Puede ser por medio de actividades físicas, como pedalear en una bicicleta estática. Y como se explica en el párrafo anterior, lo que se busca en incidir en una sensación, percepción, cognición o conducta concreta. En ningún momento se utiliza, como harían pseudoprofesionales, para “curar” una condición completa o generar cambios globales radicales en un individuo; o como harían magos e ilusionistas, para entretener.

Lo que se busca a través de este estado es controlar síntomas. La hipnosis no es un recurso para controlar la mente ni para recuperar recuerdos perdidos. Esto no pasa de ser una ficción hollywodense. En un episodio del programa “Cazadores de Mitos”, se encontró la hipnosis “funciona para recordar”, pero el método que se utilizó para comprobarlo fue poco científico:

A pesar de que es cierto que aumenta la tasa de datos que aparentemente se recuerdan mediante el uso de hipnosis, también lo es que aumenta el número de falsas alarmas, con lo que habría que preguntarse si lo único que hace este método no es aumentar la confianza en datos dudosos

La hipnosis funciona para “recordar”, según los Cazadores de Mitos.

Quien se somete a la hipnosis, contrario a lo que se cree, participa activamente de la realidad en ese estado, puede optar por ignorar las sugestiones que da el hipnotizador, no pierde sus estándares morales y de comportamiento, e incluso pueden mentir. También pueden salirse del estado hipnótico a voluntad. En suma, la hipnosis no permite controlar la mente de otras persona.

En el artículo Hipnosis clínica, una visión cognitivo-comportamental, se establece lo que ocurre y no ocurre en la hipnosis. Ésta ha sido estudiada científicamente desde finales del siglo XVIII, y por la naturaleza de este estado mental (que, repetimos, no suele ser como se presenta en los medios), la mayoría de la gente es susceptible a caer en ella, no sólo personas “de mente débil”, ignorantes o excesivamente crédulos. La hipnosis tampoco es como un estado de sueño (“las ondas cerebrales de una persona bajo hipnosis no son parecidas a las de una persona dormida“), y por tanto no se anula el control de la persona sobre sí misma ni provoca reacciones excepcionales.

Por todo esto, no se puede hablar de una “hipnoterapia” ni presentarla como una manera de curar: “nadie se cura en una sola sesión de hipnosis, si es que se curan con la hipnosis“. Por las formas variadas de proceder para inducir ese estado, por los objetivos que se buscan lograr a través de él, y por el impacto que tendrá en un aspecto específico de la persona, sólo puede considerarse como una herramienta más de terapias; y no sólo en el campo de psicología.

Un último mito sobre la hipnosis es que la única forma de experimentar la hipnosis es con un hipnotizador. Y eso no nos pasará a nosotros.

Mucha gente piensa que nunca ha estado hipnotizada porque nunca han ido donde un hipnotista. La realidad es que la mayoría de nosotros ha experimentado un estado menor de hipnosis, cuando menos.

Por ejemplo, cuando usted maneja largas distancias y empieza a sentir una desconexión entre su cuerpo y el carro, ese es un estado menor de hipnosis. Su inconsciente se está encargando de todos los aspectos mecánicos de la conducción mientras su mente consciente queda libre de flotar.

O si usted alguna vez ha meditado, usted se ha hipnotizado a usted mismo. La meditación es en realidad un tipo específico de hipnosis.

Hipnosis: 8 mitos que la mayoría de la gente cree (en inglés, traducción nuestra).

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