“Psicólogos sospechan de quienes no tienen página de Facebook” (o “¡Psicópatas, psicópatas por todos lados!”).

Regularmente escuchamos el término psicópata como sinónimo de criminal, y con los últimos casos de tiroteos en Estados Unidos, el término se repite con más frecuencia. La psicopatía es una condición complejísima y riesgosa, pero ha sido vulgarizada al punto de que circulan tests en línea para saber si se es uno. No ayudan noticias como las siguientes, que muestran una  visión errada sobre la psicopatía, y que además contribuyen a que la psicología no sea tomada en serio.

Psicólogos sospechan de quienes no tienen página de Facebook: pueden ser psicópatas.

Versión corta: es una exageración.

Versión larga:

La columnista de Slate.com, Emily Yoffee, advirtió a los jóvenes que no deberían salir con alguien si se dan cuenta que no está en Facebook, pues “puede estar dando un nombre falso”.

 

Incluso, hay sitios como la revista alemana Der Taggspiegel o Slashdot que señalan que el hecho de no tener una página de Facebook puede ser la primera señal de que eres un asesino en masa, pues tanto James Holmes, el acusado del tiroteo en un cine, como Anders Behring Breivik, el noruego que asesinó a 77 personas con un coche bomba y una balacera en masa, no lo utilizaban.

Los sitios web en cuestión son revistas de varios temas, pero no científicas en su naturaleza. El primer párrafo es un consejo que puede tener base empírica pero no deja de ser bastante laxo y alcanzativo si lo aplicamos al tema que aquí nos ocupa (¿qué tal si va a Slate.com y busca los textos de Emily Yoffee?). Sobre el segundo párrafo, dos casos de ninguna manera nos autorizan a generalizar a toda la población de psicópatas del mundo, porque hay psicópatas y hay psicópatas. Ya llegaremos a eso.

Esta noticia tiene a la base el artículo, “¿No unirse a Facebook es señal de que eres psicópata? Algunos empleadores y psicólogos dicen que mantenerse alejado de la red social es ‘sospechoso'”. Suena más a que a los empleadores les conviene que todos tengan una cuenta para “saber más sobre ellos”, y darán preferencia a candidatos en cuya vida privada puedan fisgonear. Hagámoslo corto: ese artículo cita algunas revistas, “empleadores” (?) y a un psicólogo, que argumentan que tener cuenta de Facebook es normal y “socialmente saludable”, y no tener cuenta es lo contrario.  No es que lo sea necesariamente, pero así se percibe. Eso es todo. El mismo artículo afirma que en realidad estos dos personajes no estaban alejados de las redes sociales: Breivik usaba MySpace y se reporta que Holmes estaba en el sitio de citas Adult Friend Finder. Con o sin Facebook, los psicópatas se relacionan con la gente como cualquier otra persona, al menos en apariencia. Si no fuera así, sería fácil identificarlos.

Entonces, ¿qué es un psicópata?

 

“Clínicamente lo definimos como alguien que obtiene una puntuación alta en características como falta de empatía, de culpabilidad y de remordimiento”, dice el doctor Kiehl.

 

“Son individuos muy impulsivos, no suelen planear o pensar antes de actuar. Tienden a meterse en problemas a edades muy tempranas” dice el científico.

 

Los psicópatas: ¿enfermos o malvados?

En realidad, a pesar de ser impulsivos, sí suelen planear algunos de sus actos más relevantes, que es un criterio que debe tenerse en cuenta durante la evaluación. También persiste el debate de si la psicopatía es aprendida o ya se nace con ella; para bien o para mal, hay evidencia que apoya ambos argumentos. Sin embargo…

…Los estudiosos tienen claro que no estamos ante una patología psiquiátrica, sino una forma de ser. “Son plenamente imputables porque tienen sus capacidades intelectiva y volitiva intactas. Es decir, saben lo que hacen y quieren hacerlo”, explica Pozueco Romero.

 

El propio Robert Hare, psicólogo de la Universidad British Columbia de Canadá que se ha convertido en un referente indispensable en esta materia, sostiene la tesis de que los psicópatas son más malos que ‘locos’. El sistema de diagnóstico que desarrolló este experto (ver gráfico), denominado PCL-R, es la herramienta que hoy en día se utiliza en todo el mundo para identificarlos.

 

Entre los rasgos característicos de dicho método de diagnóstico hay algunos muy extremos, como la versatilidad criminal, el pobre autocontrol de sus conductas o la delincuencia juvenil. Sin embargo, otros nos resultan mucho más familiares: locuacidad y encanto superficial, necesidad de estimulación y tendencia al aburrimiento, impulsividad, insensibilidad afectiva y ausencia de empatía… ¿Quién no conoce a alguien que reúna alguna de estas facetas? Cuidado: sólo se considera psicópatas a los que presentan muchas de ellas y en un grado elevado.

…la mayoría de los psicópatas no llegan a ingresar en prisión y, seguramente, ni siquiera cometen delitos a lo largo de su vida. Y no es porque sean mejores personas; simplemente, no entraba en sus planes.

 

Puesto que no se trata de una enfermedad, no mejora con fármacos. Por otro lado, los intentos de rehabilitación han resultado infructuosos. La única forma de atajar el problema es la prevención. Algo muy difícil en una sociedad en la que, según el psicólogo, predomina el “superegocentrismo” y el afán de “tenerlo todo al precio que sea” [¿y, por ejemplo, qué tal la cultura pro-armas?].

 

En cuanto a las víctimas de estos sujetos, recomienda mucho sentido común. “Si se te presenta alguien que te ofrece una vida de película, desconfía”, aconseja. Una persona con “la vida bien configurada y un carácter poco dependiente estará más protegida, pero no debemos subestimar las capacidades de estos sujetos”, advierte.

El retrato del psicópata.

Sin ánimo de ser pesimistas, el sentido común no necesariamente lo salvará de un psicópata. El gráfico presentado en el texto anterior es un resumen certero de cómo se llega al diagnóstico de la psicopatía, pero no se debe tomar a la ligera, y el criterio clínico experto es fundamental para otorgar las puntuaciones (además, algunos ítemes tienen sub-ítemes para operativizar algunas medidas). Las preguntas no son directas, por ejemplo, “¿siente usted remordimiento?”, sino que las dimensiones en estudio se infieren del discurso, el historial y la actitud del sujeto.

Aunque se presenta como una “check-list”,  que hace tentador creer que se aplica como tal y basta responder algunas preguntas en línea, el diagnóstico es un proceso delicado que puede llevar semanas y hasta meses. Se requiere realizar varias entrevistas que deben quedar registradas en audio y/o video, y cotejar datos con otras fuentes, desde familia y conocidos hasta el sistema penal, si es que ha habido hechos delictivos. Esto porque el fuerte de los psicópatas es la manipulación y la mentira patológica, además de ser totalmente encantadores y seductores. Se presentan como buenas personas, como víctimas de las circunstancias, a veces incluso como muy cultas e incuestionables. Por su misma forma de ser, virtualmente todas las personas pueden ser engañadas por un psicópata.

Como una última consideración, que para nada agota este tema, psicopatía y trastorno de personalidad antisocial no son lo mismo. De hecho, muchas características manifiestas de la psicopatía son muy valoradas en las altas esferas empresariales, porque permiten ser un “buen líder” y alcanzar metas a cualquier costo. Un psicópata tiene una gran habilidad para detectar las debilidades de las personas de las que quiere obtener algún beneficio. Puede incluso que fisgonee en su cuenta de Facebook para saber más sobre usted, o que le meta ideas en su cabeza sobre por qué no tiene una…

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La mitad del equipo Psicoloquio asistió a un entrenamiento intensivo en evaluación y diagnóstico de psicopatía a través de la PCL-R. Fue informativo y muy perturbador.

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