Psicología positiva: aplicaciones y advertencias.

Reproducimos a continuación parte de un artículo sobre la Psicología Positiva (la traducción es nuestra). A veces hablar de “ser positivos” es un problema, pues el mundo de la auto-ayuda ha convertido el término en una fórmula directa para el éxito, que de paso implica negar o disminuir sin mayor consideración lo que juzgamos como problemático. En otra ocasión, además, discutimos sobre que no necesariamente debemos ser positivos siempre, o que, al menos, no es esa la única clave para el bienestar.

La Psicología Positiva va más allá de eso, y como nota este artículo, contribuye a temas relevantes como el cómo y por qué, ante ciertas calamidades que resultan traumáticas, la mayoría de las víctimas no desarrolla un trastorno mental. Aún así, como establece el mismo texto, la Psicología Positiva no está exenta de críticas y, como todo en psicología, no aplica por igual para todos. Compartimos el texto a continuación, de todas maneras, a modo de recordatorio para algunos. Es posible que las sugerencias suenen obvias, pero, primero, ya hemos hablado de la importancia de estudiar lo “obvio”; segundo, estas ideas y sugerencias provienen de la simplificación de los resultados de las investigaciones, para que sean concretas y digeribles por el público general (con el riesgo de difuminar la línea entre ciencia y pseudociencia); y tercero, se recalcan porque mucha gente no las practica y podría beneficiarse de hacerlo, pues suele ser menos consciente de lo que cree sobre sus propios pensamientos y actos.

Aunque la Psicología Positiva no es exactamente nueva (ha existido por casi 15 años, e inició por Martin Seligman, en 1998, durante su presidencia en la Asociación Estadounidense de Psicología), aún se considera nueva en el campo de la psicología. Es una nueva perspectiva de la salud mental que, como lo demuestra la investigación, puede llevarte a convertirte en una nueva persona. 

La Psicología Positiva es esencialmente el estudio de lo que anda bien, en lugar de lo que anda mal. El foco principal de la psicología tradicional ha sido la patología, la enfermedad, los “casos atípicos negativos”, lo anormal. La Psicología Positiva se centra en la salud, el bienestar, el éxito y la felicidad, o, en otras palabras, en “casos atípicos positivos”, aquellos que funcionan por sobre la curva de normalidad.

A la Psicología Positiva le interesa estudiar estas personas que funcionan mejor, para que podamos aprender de ellas y aplicar sus habilidades y estrategias para incrementar nuestro propio funcionamiento. Se trata de estudiar lo que queremos replicar, no lo que queremos detener o evitar. Se centra en lo positivo de la vida y ha creado estrategias para ser implementadas en el mundo real, en nuestras formas rutinarias de ser para mejorar la calidad de vida. 

La Psicología Positiva no pretende que las emociones o experiencias negativas no existen. Existen. No las ignora o sólo establece que debemos ver el lado positivo. El punto de la Psicología Positiva es el balance. 

Como profesión, hemos pasado mucho tiempo viendo lo que está mal; también debemos ver lo que está bien. Un psicólogo positivo no ignora su dolor o su depresión, pero también preguntará cuándo/dónde siente alegría y paz, y luego busca formas en que pueda crear eso en otras áreas de su vida. Los psicólogos comportamentales siempre han sabido que aquello en lo que ponemos nuestra atención, crece. Si quiere que aumente su comportamiento, póngale atención, incluso recompénselo, y si quiere disminuirlo, ignórelo. Es la misma idea. Dirigir la atención a lo positivo, a lo que funciona, y ver cómo crece. 

[Comentario del Equipo Psicoloquio: consideramos que no basta “ignorar” un mal comportamiento para que se modifique o desaparezca, pero eso es otro tema. Aún así, se mantiene la importancia de poner atención a los comportamientos, de volvernos conscientes de nuestra propia forma de actuar]

Puede comenzar a implementar estrategias de Psicología Positiva inmediatamente, para vos o para otros, para mejorar la calidad de vida. Una estrategia, iniciada por el mismo Seligman y basada en sus investigaciones, es escribir diariamente tres cosas buenas por las que usted se siente agradecido. Cuando se hace este ejercicio, debe venir del corazón y no de la cabeza [ser más emotivos que racionales], los efectos son mayores cuando somos honestos.

Otras estrategias pueden incluir evaluar sus actividades diarias y semanales para encontrar formas de insertar en ellas algo positivo. ¿Le gusta tu café de la mañana? Saboréelo. ¿Le gusta sacar a pasear al perro? Asegúrese de dejar tiempo para ello. Lo que sea que le traiga felicidad a tu vida, tome la decisión consciente de hacer más de eso, aún si es sólo por cinco minutos. 

Ahora que comenzamos un nuevo año, observe su vida, mire lo que está bien en ella y actúe sobre esa base, cree más de eso, y celebre lo que está funcionando bien para usted. 

A new year…a new you…a new psychology?

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