Preguntas sobre felicidad.

“Las preguntas sobre felicidad generalmente asumen que sabemos cómo se ve una vida feliz. La felicidad se entiende como tener muchos patos formando una línea -pareja, hijos, propiedad, experiencias eróticas- aunque un milisegundo de reflexión nos hará recordar a mucha gente que tiene todas esas cosas y aun así es miserable.

Constantemente recibimos recetas “talla única”, pero esas recetas fallan, con frecuencia y estrepitosamente. A pesar de eso, las recibimos de nuevo. Una y otra vez. Se vuelven prisiones y castigos; la imaginación atrapa a muchos en la prisión de una vida que sigue a la perfección la receta y sigue siendo miserable.

Puede que el problema sea de narrativa: nos dan una única historia sobre lo que es una vida buena, aunque no pocos de los que siguen esa historia tienen vidas malas. Hablamos como si hubiera una única buena trama con un final feliz, mientras la miríada de formas que puede tomar una vida florece -y se marchita- a nuestro alrededor.

Aun quienes viven la mejor versión de esa historia pueden no encontrar felicidad como recompensa. Esto no es necesariamente algo malo. Conozco a una mujer que ha estado casada por setenta años. Ha tenido una vida larga y significativa que ha llevado acorde a sus principios. Pero no la llamaría feliz; su compasión por las personas vulnerables y preocupación por el futuro le han dado una visión de mundo desalentadora. Lo que ella tiene en lugar de felicidad requiere de un mejor lenguaje para describirse. Hay criterios totalmente diferentes para una vida buena que pueden importarle más a una persona: honor, sentido, profundidad, compromiso, esperanza.

…Otras eras y culturas con frecuencia se hacían otras preguntas que las que nos hacemos nosotros ahora: ¿Qué es lo más significativo que puede hacer con su vida? ¿Cuál es su contribución al mundo o a su comunidad? ¿Vive de acuerdo a sus principios? ¿Cuál será su legado? ¿Cuál es el significado de su vida? Tal vez nuestra obsesión con la felicidad es una manera de no hacernos esas otras preguntas, una manera de ignorar lo extensas que pueden ser nuestras vidas, qué tan efectivo puede ser nuestro trabajo, y qué tan lejos puede llegar nuestro amor.

Hay una paradoja en el corazón de la pregunta sobre la felicidad. Todd Kashdan, un psicólogo de la Universidad George Mason University, reportó hace algunos años estudios que concluían que las personas que creían que ser feliz es importante tienen más probabilidades de desarrollar depresión: “Organizar su vida alrededor de convertirse en más feliz, volviendo la felicidad el objetivo primario de la vida, en realidad es un obstáculo para ser feliz””

Rebecca Solnit, La madre de todas las preguntas (traducción nuestra).

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