“¿Por qué no abandona esa relación?”: límites personales y dinámicas de la violencia de pareja.

¿Cuánta agresión es “demasiada agresión” dentro de una relación de pareja? Una serie de investigaciones al respecto intentaron indagar sobre el papel de los límites personales al juzgar un comportamiento de la pareja como agresivo:

La agresión puede manifestarse en violaciones obvias, como comportamientos controladores o violencia física, pero también incluye comportamientos más comunes: denigrar a la pareja o amenazar con abandonarla. Poner un límite a estos comportamientos no está guiado por absolutos sociales, sino que depende de la discreción individual. ¿Podría ser que esa discreción esté influenciada por la exposición a la agresión?

 

¿Qué pasa cuando uno se enamora de alguien agresivo?

Los hallazgos de estos tres estudios sugieren que las personas pueden ser más tolerantes hacia comportamientos agresivos si su pareja ha actuado agresivamente antes. Ello puede explicarse por la necesidad de ser consistente con nuestras acciones y creencias: si la persona sigue en la relación a pesar de haber sido agredida, le será más difícil en el futuro ver actos similares como razón para terminar la relación. El grado de compromiso hacia la pareja también se encontró asociado a mostrar más tolerancia a sufrir agresiones.

Si se quiere que la relación funcione a toda costa, [los hechos] se justifican. Y un estudio más mostró esta tendencia a concentrarse en hacer que la relación actual funcione: personas altamente comprometidas no eran propensas a tolerar agresiones (hipotéticas) de su pareja cuando se dirigían a extraños, pero estaban dispuestas a perdonarlas cuando las imaginaban dirigidas a sí mismas por parte de su pareja actual.

…La motivación principal parecía ser lograr que la relación actual funcionara, y que pareciera que estaba funcionando, aun si eso significa reconsiderar los límites que la persona amada supuestamente no debe cruzar.

¿Qué pasa cuando uno se enamora de alguien agresivo?

Esta reformulación de los límites personales puede contribuir al inicio y mantenimiento de una relación abusiva, sin que las personas dentro de esa dinámica la consideren como tal. Quienes observan desde fuera pueden hacerse una y otra vez la pregunta: “¿Por qué no termina esa relación de una vez?”:

Aun si sabemos que un evento no fue culpa de la víctima, podemos encontrarnos culpándola por lo que le ha pasado, debido a cómo estamos condicionados.  También es una buena manera de sentirse incapaz— después de todo, ¡si un evento traumático ocurrió por malas decisiones, entonces yo puedo evitar ese evento tomando buenas decisiones! Es más cómodo para mi culpar a alguien por su forma de ser o sus decisiones, que a las circunstancias.

Por el lado de los abusadores, hay una serie de características personales que explican (que no es lo mismo que justificar) su tendencia a la agresión a sus parejas. Los tipos de agresiones varían según género, y las personas LGBT tampoco están exentas de sufrir violencia por parte de sus parejas.

El estudio mencionado al inicio de este post destaca que los hombres pueden ser más tolerantes al estar en una relación violenta, pues evitan definir a sus parejas como agresoras y verse a sí mismos como víctimas (hemos hablado de ello aquí). Sin obviar esta vulnerabilidad, son las mujeres quienes tienden a sufrir más tipos de agresiones y agresiones más sistemáticas, en el plano físico, emocional, sexual, financiero; y la violencia tiene más probabilidades de escalar hasta el asesinato o dejar secuelas de por vida.

El abuso físico es usualmente parte de un patrón más complejo de comportamientos e interacciones, y es importante comprender cómo estos ocurren en una relación abusiva, sea esta estereotípica o no. La agresión psicológica es, desafortunadamente, muy común para personas de todos los géneros, y las señales de advertencia no siempre son tan obvias cuando uno está dentro de la relación.

“¿Por qué no deja la relación?”, pt. 3: mitos sobre las víctimas.

La agresión psicológica puede implicar agresión psicológica (recibir insultos, humillaciones; escuchar que nadie más les querrá, que son un fracaso…muchas de estas ideas ya son parte del monólogo interno de la persona, y terminan encajando con lo que dice la pareja abusadora) y coerción. Esta última se acerca a cómo la gente concibe típicamente una relación abusiva: aislar a la persona, monitorearla constantemente, amenazarla con dañarla o dañar a su mascota (véase el nexo entre maltrato animal y violencia hacia las personas) o a un ser querido, quitarles a sus hijos, quitarles el dinero, u obligarles a no salir de casa.

Es crucial considerar que [estas agresiones] también sirven como barreras para abandonar [la relación]: hay miedo o preocupación por la seguridad propia debido al comportamiento de la pareja, preocupación por dejar de ir al trabajo o a clases (o abandonarlos completamente), se experimentan síntomas de salud mental deteriorada, se debe buscar ayuda médica por las lesiones, o las mujeres quedan embarazadas luego de que la pareja interfiere con el tratamiento anticonceptivo o tiene relaciones sexuales sin su consentimiento.

 

…Así que tenemos un terreno escabroso: desde la auto-crítica e insultos, a la persona de confianza que le da voz a estas creencias, la restricción de involucrarse con el mundo exterior que puede ofrecer alivio y perspectiva, y las amenazas de daño o pérdidas si abandona la relación.

 

“¿Por qué no deja la relación?”, pt. 3: mitos sobre las víctimas.

No existe una solución sencilla para la violencia de pareja, pues en ella entran en juego muchos factores individuales y sociales. Como vimos al principio, mucho de lo que se permite en una relación amorosa inicia con los criterios que establecen ambas personas, y esos criterios se conforman a partir de la historia personal de cada quien. Aun así, mientras se genere mayor visibilización y sensibilización acerca de las distintas dinámicas que pueden tener las relaciones de pareja, mayores serán los factores protectores ante posibles agresiones dentro de ella.

Para ahondar sobre este tema en El Salvador, recomendamos visitar el sitio de la ONG Háblame de Respeto, que trabaja en derechos humanos de las mujeres, y ofrece información y acompañamiento a víctimas de violencia de pareja.

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