¿Por qué cobra tanto un terapeuta?

Como mencionábamos en la entrada anterior, hay una serie de razones por las que mucha gente no asiste a terapia aunque crea que lo necesite. Algunas de estas razones tienen que ver con el desconocimiento del quehacer terapéutico y el funcionamiento de la terapia en sí misma. Otras se relacionan con problemas prácticos: “no tengo tiempo”/”no es una prioridad”, “es muy caro”.

La estructura habitual de una terapia psicológica es una sesión de aproximadamente 50 minutos, una vez por semana en un periodo establecido pero flexible. Eso implica, por supuesto, un costo. Algunas personas pueden no estar dispuestas a pagarlo, como pagarían la consulta en otro servicio profesional -por ejemplo, un médico-, en parte porque creen erróneamente que a la terapia “sólo se va a hablar” y eso puede hacerse de igual manera con cualquier otra persona, por lo que no vale la pena hacer ese esfuerzo monetario.

En la entrada anterior y otras del blog hemos explicado el valor de la terapia, que no es lo mismo que el precio. Pero con respecto a esto último, el sitio PsychCentral responde: ¿Por qué los terapeutas cobran tanto? (la traducción es nuestra…y considere que un psicólogo clínico difícilmente puede dedicarse tiempo completo a ver pacientes):

“¿No lo cubre el seguro? ¿Usted cobra cuánto? ¿Una hora es en realidad 50 minutos? ¿Usted sugiere que lo vea todas las semanas? ”

Ahora, usted comienza a sumar los gastos en su mente y piensa para sí “Yo debería haber sido terapeuta. Debe estar haciendo una fortuna”.

Tenga la seguridad de que usted no está solo en estos pensamientos. Esa tarifa por hora crea un poco de tira y encoge para todos los involucrados.

Usted conoce sus dificultades financieras y probablemente no necesita que se les recuerde. Entonces, tomemos un momento para explorar esa alta tarifa que cobra el terapeuta para sostener su lujoso estilo de vida.

La realidad es que la mayoría de los terapeutas, los buenos en todo caso, no son capaces de ver 40 clientes por semana. Eso significa 40 horas de tiempo cara a cara cada semana, más papeleos, llamadas telefónicas y preparación para la sesión.

Considere adónde va el dinero realmente cuando usted hace una inversión en la auto-superación. Está el alquiler y los servicios para el espacio de oficinas, que en las ciudades metropolitanas son un mercado por sí solos. Si su terapeuta hace el esfuerzo extra para que el espacio sea confortable y relajante, hay gastos por eso.

Esperemos que su terapeuta esté al tanto de las últimas investigaciones, o al menos de la información que usted necesita. Aparte del mínimo requerido de horas de educación continua, hay seminarios, talleres, entrenamiento en líneas, libros y revistas que proporcionan el conocimiento actual y la práctica necesaria para mantenerse en forma y eficaz para ayudar a hacer cambios positivos en su vida.

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Hablemos de la educación. A menos que vaya a atenderse con Lucy de la historieta de Snoopy, su terapeuta tuvo que entrenarse en alguna parte – idealmente, una escuela de posgrado acreditada. La educación postsecundaria es un esfuerzo costoso. También es una de las tareas más necesarias en un creciente y competitivo mercado laboral.

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En resumen, la tarifa por hora con la que su terapeuta aparentemente vive un estilo de vida de lujo tiene mucho que cubrir. Lo que queda de las necesidades antes mencionadas va hacia el pago de los gastos personales y familiares y la actividad de ocio ocasional. La profesión de ayuda puede ser muy agotadora. Nosotros también necesitamos prácticas para relajarnos, recargarnos, y hacer frente a las dificultades de la vida. Ya sea yoga, meditación, supervisión de casos, nuestra propia terapia, o el tiempo alejados de vez en cuando, necesitamos nuestra claridad y bienestar, no sólo para usted, sino para nosotros mismos. Para los terapeutas, estar enfermo o tomar vacaciones significa no obtener un ingreso.

El precio, además, aporta a la caracterización de esta relación: “El dinero es un límite en el sentido de definir la naturaleza comercial de la relación terapéutica. Esto no es amor: es trabajo”. La tarifa puede ser fija o estar abierta a negociación según la situación financiera del cliente y su compromiso con la terapia. La empatía y el interés por parte del terapeuta son totalmente genuinos; lo que se cobra es la preparación y la habilidad de poner a trabajar esa empatía e interés para mejorar la vida de la persona que consulta.

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