Por no apegarse a las normas del grupo: culpabilizar a la víctima de un crimen.

La semana anterior, Lesvy Osorio, una joven de 22 años fue asesinada en las instalaciones de la Universidad Nacional Autónoma De México (UNAM). En los reportes oficiales que surgieron tras conocerse públicamente el caso, la Procuradoría General de Justicia se apresuró a hablar de la víctima:

Tweets enviados desde la cuenta del Procurador colocaron la culpa en la joven mujer, en su supuesto alcoholismo, bajo registro de asistencia a la universidad, y su decisión de vivir con su novio, con la implicación de que la señorita Osorio tenía una moral cuestionable.

 

Indignación después de que procurador culpa a mujer de su propia muerte (en inglés)

Es frecuente que se culpabilice a una víctima de su desgracia, esto ocurre en un amplio rango de situaciones. En casos de violación y feminicidios es raro no encontrar en los medios y en la opinión pública variaciones de “explicaciones” sobre por qué ocurrió el crimen. Desde cómo se vestía la víctima, a con quién andaba, quién era o no era su pareja, las decisiones de su vida, su rutina cotidiana o el hecho de haberse desviado de su rutina cotidiana. Estas “explicaciones” intentan volver perfectamente lógico y aceptable que la persona haya terminado herida o asesinada.

En un estudio publicado el 2016, Cuándo y por qué vemos a las víctimas como responsables (en inglés), dos investigadoras exploraron un aspecto concreto que contribuía a la manera de reaccionar ante la víctima de un crimen:

Algunas personas tienen una creencia particularmente fuerte sobre la importancia de los individuos. Le dan mucho valor a la justicia y al cuidado de otras personas. Otras personas tienen una creencia particularmente fuerte sobre la solidez con que los individuos deben conectarse a su sociedades. Quienes tienen esta orientación vinculatoria hacen énfasis en la lealtad, la autoridad y la pureza.

 

Por qué algunas personas culpan a las víctimas de un crimen

En cuatro experimentos reportados en este estudio, los participantes respondían una serie de inventarios que medían, entre otras cosas, su posición con respecto a los individuos o a los grupos sociales. También leían casos de violación y robo, y expresaban los juicios que hacían sobre ellos. De este modo, se encontró que los individuos con la orientación vinculatoria tendían a molestarse más por que alguien destacara dentro de su grupo social, es decir, por que se convirtiera en víctima: una víctima termina siendo distinta del resto del grupo.

Aun más (negritas nuestras):

Como se ha mostrado en estudios previos, la víctima era vista como más culpable del crimen cuando la descripción se centraba en las acciones de la víctima y no del perpetrador. Mientras más fuerte era la orientación vinculatoria de un participante, con más fuerza culpabilizaba a la víctima. La influencia de esta orientación tenía más peso que la influencia de cómo se describía el crimen.

 

Los experimentos en este estudio sugieren que las creencias de la gente sobre la relación entre los individuos y la sociedad afecta cómo tratan a las víctimas del crimen. Cuando la gente cree que la sociedad debe cuidar de los individuos, se centran en las necesidades de la víctima de un crimen. Cuando la gente cree que los individuos deberían ser leales a la sociedad, entonces culpan a la víctima por involucrarse en acciones que violan las normas sociales.

 

Por qué algunas personas culpan a las víctimas de un crimen

Por supuesto, esta no es la única explicación de por qué medios de comunicación y la opinión pública culpan con tanta rapidez a una víctima de violencia de género. Es un aspecto de tantos, abordado acá de modo relativamente breve y sencillo (en realidad estas investigaciones llevan mucho tiempo y recursos) . También hay que tener presente que este estudio se realizó en un contexto estadounidense.

No obstante, conviene destacar que este estudio está hablando de ideologías, de modos de ver el mundo, lo cual nos ocupa acá y que no varía mucho entre el contexto estadounidense y latinoamericano. No es que las dos orientaciones abordadas sean mutuamente excluyentes, o que una persona a la que le interesa el bienestar de un individuo no sea capaz de preocuparse por la sociedad en su conjunto. Pero, como declara una de las investigadoras: “los valores vinculatorios probablemente son necesarios para que las sociedades funcionen […] pero en ocasiones pueden motivar la desestimación de derechos humanos”.

Datos como los de este estudio nos guían a los problemas de fondo. Persiste en nuestros contextos la visión de que una mujer debe “saber comportarse” para que no le pase “nada malo”. Una mujer es más importante y más valiosa según sepa responder al grupo social al que pertenece, según sepa apegarse a las normas sociales y no destaque por ir en contra de ellas. Recuérdese la orientación: lealtad, pureza y obediencia a la autoridad. Enfocarse en ello puede puede llevar a estimar más importante una pared vandalizada que un asesinato y su denuncia:

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