Para leer con detenimiento: un estudio sobre la lectura veloz.

¿Le gustaría aprender a leer más rápido? ¿Quisiera dominar un método fácil para realizar una lectura veloz y comprensiva? La idea de la lectura veloz -leer a gran velocidad logrando comprender el texto- fue introducida por Evelyn Wood en 1959, y continúa pareciendo novedosa en el presente, con la aparición de métodos y tecnologías que prometen desarrollar esa habilidad en nosotros.

Recientemente se publicó una revisión de la eficacia de estos métodos y tecnologías, en el estudio (en inglés) “Tanto que leer, tan poco tiempo. ¿Cómo leemos, y puede ayudarnos la lectura veloz?”:

Esta investigación analiza desde cursos de lectura veloz hasta programas que ofrecen aumentar una palabra a la vez en una pantalla de computadora, técnica conocida como presentación visual rápida serial, que se supone incrementa la velocidad de lectura liberándonos de la necesidad de mover nuestros ojos. Pero los científicos estiman que sólo alrededor de 10% del tiempo de lectura se ocupa en mover los ojos, y la inhabilidad de re-leer frases anteriores al usar esta presentación visual resultará en no comprender el texto.

 

Los cursos de velocidad lectora, mientras tanto, toman la premisa de que “es posible usar la visión periférica para simultáneamente leer segmentos grandes de una página, incluso una página completa, en lugar de una palabra a la vez”, escriben los investigadores. “Sin embargo, este proceso no es biológica ni psicológicamente posible”.

 

Promesas de lectura veloz desacreditadas por un reporte.

El hallazgo principal de esta investigación es que:

Es improbable que los lectores puedan duplicar o triplicar su velocidad de lectura (p. e. de 250 a 500–750 palabras por minutos) y a la vez lograr comprender el texto tanto como si leyeran a velocidad normal.

 

So much to read, so little time…

En pocas palabras, los programas de entrenamiento y aplicaciones de teléfono no funcionan para obtener una lectura veloz. Pero los resultados de esta revisión no niegan la existencia de lectores veloces. Los autores mencionan a Anne Jones, que leyó un libro de Harry Potter en 47 minutos, y para quien esta actividad, de la que es seis veces campeona mundial, implica entrenar como atleta. Ella se dedica a enseñar la lectura veloz y está preparando un libro al respecto.

Lo que señalan los autores es que “probablemente los lectores veloces están haciendo algo distinto a lo que hacen los lectores típicos”, algo que los programas de entrenamiento y aplicaciones de lectura veloz no abordan. Por ello, la industria de la lectura veloz (como la que anteponen el prefijo “neuro” a todo, la de auto-ayuda o la que promete bebés más inteligentes al hacerlos escuchar música clásica) debe abordarse con mucha cautela, o simplemente ignorarse, pues parece tener una base más comercial que científica.

Por el contrario, basándose en el conocimiento hasta la fecha sobre procesos de lectura, los autores de esta investigación sugieren:

La manera de mantener una alta comprensión y revisar el texto más rápido es practicando la lectura y volviéndose más hábil como usuario del lenguaje  (p.e., aumentando el vocabulario). Esto es porque las habilidades de lenguaje son el centro de la lectura veloz.

 

So much to read, so little time…

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