Neurocientífico desacredita el mito de la aptitud musical aprendiendo a tocar guitarra.

A medida que aumentan nuestros años, vamos cuestionando nuestras capacidades. Parece que hay un “momento crítico” en alguna parte de la niñez y la juventud en la que podemos adquirir alguna habilidades, y pasado ese momento, no vale la pena tratar de desarrollarlas. El neurocientífico Gary Marcus siempre supo que no tenía talento para la guitarra, y sin embargo, a sus 40 años, se empeñó en aprender a tocar. Y lo logró.

Para cualquier adulto, aprender un instrumento o un nuevo lenguaje es temible. Para un científico cognitivo, puede ser simplemente deprimente. Los humanos tienen una ventana en la infancia temprana para adquirir con facilidad esas habilidad, de acuerdo a un principio mantenido por mucho tiempo en esta profesión, y esa ventana se cierra rápidamente. Luego está el tema de la habilidad innata. Aún cuando no hay un único gen que puede explicar a Beethoven, Yo-Yo Ma or “Waterloo Sunset,” el Dr. Marcus cree en el talento natural, dice, o al menos en la certeza de que él no lo tiene.

Applied Neuroscience, The Six String Method

De su experiencia de aprendizaje de tres años, este investigador publica el libro Guitar Zero: The New Musician and the Science of Learning (traducido como El cero de la guitarra: el nuevo músico y la ciencia del aprendizaje), que mezcla a personajes como Oliver Sacks, reconocido neurólogo, Anders Eriksson, de la teoría de la experticia de las 10,000 horas, y Tom Morello, de Rage Against The Machine.

Para su sorpresa, Marcus encontró escasez de literatura científica e investigación sobre el aprendizaje de la música en gente de su edad. El problema, encontró, no es que faltara interés científico, sino que faltaban sujetos. Estudiar los resultados de adultos que realizan 10,000 horas de práctica resultó difícil porque la mayoría de gente a esa edad tiene responsabilidades que les evitan dedicarle el tiempo en primer lugar. Así que Marcus decidió convertirse a sí mismo en el conejillo de indias.

“El libro es sobre cómo comencé a distinguir mi trasero musical de mi codo musical, pero no es sólo sobre mi: es sobre la psicología, la ciencia del cerebro y cómo cualquier persona, de cualquier edad -infante, adolescente o adulto- puede aprender algo tan complicado como un instrumento musical”.

…Profundiza en la popular teoría de la experticia de las “diez mil horas”, desarrollada por el psicólogo cognitivo Anders Ericsson, “el líder experto mundial en experticia”, y examina el segundo pre-requisito de Ericsson, menos conocido: la noción de la “práctica deliberada”, que describe el sentido constante de autoevaluación y un enfoque consistente en las debilidades propias más que en las fortalezas. De hecho, la práctica de ponerle atención a debilidades específicas es la “zona de desarrollo proximal“, y ofrece un marco de trabajo para todo desde educación hasta videojuegos.

Guitar Zero: A Neuroscientist Debunks the Myth of “Music Instinct” and Learns to Play.

En el fondo, la importancia de este estudio va más allá de cuestionar el mito del instinto musical, abriendo el debate sobre los límites de la capacidad del cerebro de transformarse, y los mecanismos personales de propósito y de autorrealización.

Como científico, estaba muy interesado en los mecanismos compensatorios: cómo el cerebro puede esencialmente reprogramarse para compensar déficits causados por derrames, trauma o simplemente un sentido inexistente del ritmo. Tal vez entrenando su córtex prefrontral podría lograr lo que su cerebelo no pudo.

Applied Neuroscience, The Six String Method

Marcus encontró que hay diversas aproximaciones en el aprendizaje de la guitarra. Podría aprenderse las escalas (e improvisar, que fue lo que él escogió) o aprenderse las canciones, y ambos ilustran diferentes modelos de procesamiento mental.

Por un lado está el pensamiento abstracto, básicamente un conjunto de reglas que pueden aplicarse en nuevas situaciones. La música atonal, que se basa en una secuencia estricta de notas, puede ser el mejor ejemplo. El otro es búsqueda y procesamiento de datos, es decir, obtener material de una fuente vasta de conocimiento. Paul McCartney no puede leer notación musical, pero tiene una vasta provisión de música y puede, por ejemplo, componer “Blackbird” basándose en una pieza de Bach para flauta que aprendió cuando niño.

Applied Neuroscience, The Six String Method

Muchos adultos evitan lanzarse a un nuevo reto que implica adquisición de nuevas habilidades por el miedo a verse tontos o no lograr aprender correctamente, lamentando no haber empezado antes. Continúa vigente la idea de que hay una cierta ventana crítica de aprendizaje, y que el verdadero talento es innato. Puede que sea así, pero está demostrado que una forma de superar estos dos obstáculos y lograr la experticia es la disciplina: comprometerse con el proceso de aprendizaje y dedicarle tiempo (uno de los mayores problemas para los adultos, como descubrió Marcus).

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