Muros.

Si alguien piensa que excluir y castigar más y más temprano es el camino para un país sin muros, necesita volver a reflexionar. No es necesario ser vidente para saber lo que la venganza provoca en un individuo y en un país cuando pasa a ocupar el lugar de la justicia. ¿Y los que están detrás de sus numerosos muros se vengan de qué? Valdría la pena preguntarse.

 

Una sociedad de muros siempre va a necesitar engendrar monstruos del lado de fuera para seguir justificando sus privilegios y mantenerlos intactos.

 

La Historia ya nos mostró lo que sucede cuando el Estado determina que un determinado otro encarna la amenaza y debe, por lo tanto, ser separado y confinado. Y después, ¿cuál es el próximo paso? ¿Cuál es la solución final? ¿Pena de muerte? ¿Exterminio? Cuidado. En algún momento aquellos que se engañan a si mismos de estar seguros detrás de los muros que irguieron pueden convertirse en otro a ser eliminado. Una sociedad fundada en muros cada vez más altos siempre va a necesitar de una amenaza del lado de fuera a la cual culpar por su malestar, para que los engranajes continúen funcionando, garantizando la desigualdad y el enriquecimiento de los mismos de siempre.

 

En vez de horrorizarse con la violencia del sistema de educación pública que secuestra el presente y el futuro de esos niños que tienen color, clase social y dirección, se preocupan en deshumanizarlos, borrando singularidades y trayectorias, vaciándoles de sentidos para volverles monstruosos. Cuando consigan encarcelar a todos los hijos de los pobres que no pudieron convertirse en mano de obra barata, quizás deteniéndolos tan pronto nazcan, ya que el aborto es condenado por los mismos que defienden la reducción de la mayoría de edad penal, se encontrará una nueva amenaza para mantener el sistema de privilegios intacto.

 

Una sociedad de muros siempre va a necesitar engendrar monstruos para seguir justificando la deshumanización y el sistema no oficial de castas. Aquellos que tratan de sentirse seguros y criar a sus hijos con seguridad no se sienten inseguros porque existe otro amenazador del lado de fuera. Esa es solo la apariencia que mantiene todo como está. Lo que necesitamos no es erguir muros cada vez más altos, sino derrumbarlos y mezclarnos en las calles de la ciudad.

 

“Mamá, ¿dónde duermen las personas marrones?”

SaoPaulo

Favelas y apartamentos de lujo separados por un muro en São Paulo. Fuente.

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