Morir por tener roto el corazón: conexiones entre lo físico y lo psíquico.

El estudio de la relación entre afecciones físicas y psicológicas se realiza desde el área psicosomática. Desde esta óptica, se trabaja con conflictos psíquicos que son “derivados” al cuerpo.

Todo el mundo tiene una idea aún intuitiva de que significa psicosomático. Es la idea indiscutible de que todo evento psíquico tiene consecuencias somáticas y al revés: que una enfermedad somática tiene consecuencias y traducción psíquica.

La memoria traumática y lo psicosomático

A veces esta conexión psíquica-biológica es fácilmente observable. En otras ocasiones no lo es tanto, al punto que al buscar ayuda médica, distintos malestares parecen no mostrar causa biológica. A falta de una explicación satisfactoria, surgen ideas como “es tensional”, “es por estrés”, “está exagerando” o “está en su mente”.

La mente es la puerta de entrada de toda clase de eventos externos que amenazan nuestra homeostasis. La mente captura y genera significados, los deriva al cerebro a través de la mentalización -la inclusión de sentido- y posteriormente se los representa en el cuerpo…Es ahi, en ese lugar donde se plastifican y representan las emociones que no se consiguieron desactivar a través de otorgarles un sentido psíquico.

La catástrofe psicosomática

En otra entrada del mismo autor, se explica:

[…] las enfermedades psicosomáticas clásicas son estas: hipertensión, asma, neurodermatitis, tireotoxicosis, ulcera gastroduodenal, colitis ulcerosa, migraña y artitis reumatoidea. En todas ellas los factores psicológicos desempeñan algun papel si bien su cualidad, intensidad y duración nunca fueron aclaradas básicamente porque la psicosomática carecía de una teoria explicativa que dilucidara como los eventos psicológicos se transforman en lesiones objetivas.

En parte esta labor de mediación ha sido abordada por la Psiconeuroinmunologia que ha establecido que el sistema inmune es el eslabón perdido que hace de puente entre lo mental y lo fisico. Los impactos emocionales tienen traducción fisica a través de nuestro sistema inmune y tambien el sistema hormonal y el sistema nervioso.

Somatización y elección de órgano

(Para ilustrar la última idea, este estudio de 2012 analiza la relación biológica entre síntomas de depresión y trastornos inflamatorios o del sistema inmunológico)

La psicosomática está ligada en buena medida al psicoanálisis y a la psiquiatría, y estudia las dinámicas psíquicas y físicas de trastornos complejos como, además de los ya mencionados, el dolor neuropático, el colon irritable y la fibromialgia.

Aparte de la psicosomática, hay otras maneras de observar la estrecha relación entre lo objetivo y lo subjetivo. Las rutas cerebrales del dolor físico y el dolor emocional son las mismas. No es de extrañar, puesto que una sola área del cerebro sirve para muchas funciones. Así, el rechazo social, por ejemplo, en la forma de una ruptura amorosa, duele, y no es casualidad que intentemos usar un vocabulario referido a procesos físicos para intentar describir ese dolor. Por otro lado, el vaginismo es una condición física, pero se sabe que varias de sus causas pueden ser psicológicas.

En línea con esto, compartimos un fragmento del artículo de la BBC en español ¿Puede el corazón roto ser una causa de muerte?:

En 1986, una mujer de 44 años fue ingresada en el Hospital General de Massachusetts, Estados Unidos. Durante todo el día había estado bien, pero en la tarde sintió un dolor intenso en su pecho que se irradiaba hacia su brazo izquierdo.

Un clásico signo de ataque cardíaco, pero lo desconcertante era que la mujer no sufría de enfermedades cardíacas. En las arterias que rodean el corazón no había coágulos que pusieran en riesgo su vida. Parecía un ataque al corazón, pero no lo era.

Al describir el extraño caso en la revista médica New England Journal of Medicine, Thomas Ryan y John Fallon sugirieron que la causa aparente del daño que había sufrido el músculo cardíaco era de origen emocional y no fisiológico. Ese mismo día, más temprano, la mujer había recibido la noticia de que su hijo de 17 años se había suicidado.

[…]

No obstante, las evidencias de que las emociones intensas pueden afectar el corazón se remontan a décadas atrás, y no sólo a seres humanos.

Fueron los biólogos y veterinarios los primeros en observar que las emociones intensas pueden causar estragos en la fisiología del cuerpo. A mediados del siglo XX, notaron que cuando un animal sufre un temor de muerte repentino ocurre algo curioso. Al ser capturado por un predador, la adrenalina llena el torrente sanguíneo a tal punto que puede convertirse en veneno, dañando los músculos del animal, incluido el corazón. Esto se llama “miopatía de la captura”.

[…]

Aproximadamente a mediados de los años 90, cada vez más casos en humanos empezaron a insinuar la aparición de problemas fisiológicos por estrés. En 1995, los investigadores Jeremy Kark, Silvie Goldman y Leon Epstein descubrieron que la cantidad de israelíes que murieron por problemas cardíacos el 18 de enero de 1991 fue mayor que en cualquier otro día del mes anterior o de los dos meses posteriores, así como para el mismo período del año anterior.

Ese día empezó la Guerra del Golfo Pérsico y 18 misiles fueron lanzados hacia Israel desde Irak. En otras palabras, de acuerdo a este estudio, el aumento de la mortalidad no se debió a las lesiones causadas directamente por el ataque de misiles, sino que estuvo relacionado con eventos cardiovasculares que ocurrieron fuera del ámbito hospitalario.

Al año siguiente, otro grupo de investigadores observó las muertes relacionadas con problemas cardíacos repentinos que ocurrieron el 17 de enero de 1994 en Los Ángeles. A las 4.31am de ese día la región fue sacudida por un terremoto de magnitud 6,8 -“Uno de los terremotos más fuertes registrados en una gran ciudad en América del Norte”, según investigadores.

[…]

Pero no fue hasta el año 2005 que la medicina empezó a tomar nota de las emociones como desencadenante de problemas fisiológicos, gracias a la publicación de un buen número de estudios.

Ese año se acuñó en la literatura médica el concepto de cardiomiopatía por estrés, a pesar de que varios médicos aún preferían llamarla takotsubo o alternativamente “el síndrome del corazón roto”.

Así que si bien la tristeza o el rechazo no pueden necesariamente lastimarnos fisiológicamente, ahora existen pocas dudas sobre los efectos directos y cuantificables que las emociones pueden tener en nuestro cuerpo, y que incluso pueden conducir a una catástrofe cuando las cosas van a peor.

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