Prejuicio sutil, prejuicio suspendido: mes del Orgullo LGBTQ.

La sociedad (en general, y cada una en particular) construye un sistema de creencias sobre el género y la sexualidad, sistema que se refleja y se refuerza en las instituciones sociales y en las políticas. Este conjunto de creencias  tiende a tener a la base la heteronormatividad, que considera a la heterosexualidad como la norma, la única manifestación natural y aceptable de sexualidad. Por ende, cualquier otra orientación sexual o identidad de género es anormal, y por tanto inferior.

La heterosexualidad raramente se considera una identidad social, de modo que la heteronormatividad resulta mucho más sutil que la homofobia y el prejuicio sexual. Por ello, las nociones de que el sexo es el coito pene-vagina, que la familia es un hombre y una mujer con hijos e hijas, que el matrimonio es para procrear, se legitiman como naturales, y las prácticas sociales y las instituciones contribuyen a ello.

Si ser heterosexual (y cisgénero) es lo normal, ¿qué ocurre con quienes están fuera de esa norma? Se consideran una amenaza. En el 2001, Amnistía Internacional publicó el reporte Crímenes de odio, conspiración de silencio. Tortura y maltrato por identidad sexual. Este reporte , cuyos señalamientos siguen vigentes a la fecha, señala los abusos contra los derechos humanos de las personas LGBTQ, y cómo el estado y la sociedad continúa fomentándolos a través de mecanismos formales, como leyes discriminatorias, e informales, como el estigma y prejuicio. Un prejuicio que muchas veces pasa desapercibido para quien lo sostiene:

El prejuicio sutil es el dominio de suposiciones sin justificación, comportamientos velados, y fallos en hacer el esfuerzo por incluir personas que son diferentes a nosotros, o que no se apegan a nuestras expectativas. Una palabra para las expresiones del prejuicio sutil es “microagresiones”. Éstas son tales como repetir un estereotipo sin reflexionar, o desestimar rápidamente el punto de vista de una persona -Acciones que pueden parecer no merecedoras de atención, pero que aun así pueden marginalizar a un individuo.

 

Los mecanismos del prejuicio sutil: midiendo las “microagresiones” (en inglés).

Hace dos semanas, ocurrió el ataque a una discoteca LGBTQ en Orlando, Florida. Ocurrió en el mes en que se celebra el Día Internacional del Orgullo LGBT. En este mes en particular, se busca visibilizar a las personas en estas comunidades alrededor del mundo, en pos de conmemorar y reafirmar sus luchas por obtener derechos civiles que históricamente les han sido negados, por su orientación sexual o su identidad género.

marchadivsexual2015

Esta imagen la utilizamos en nuestro post El orgullo y el asco, hace un año. El tema amerita volver a ponerla.

Los prejuicios no necesariamente desembocarán en tomar un arma para asesinar a 50 personas que personifican lo que me incomoda, o en celebrar que algo así haya ocurrido. Los prejuicios se manifiestan, justamente, en lo micro, en lo cotidiano,  partiendo de la base de que una manera de ser -la heterosexualidad- es la natural, y la correcta, y por ende, las demás son merecedoras de sanción. En Estados Unidos, se ha encontrado que los prejuicios sutiles hacia hombres gay (el grupo más visible de la comunidad LGBTQ) pueden costarles un empleo. Personas LGBTQ en Argentina, Colombia, Chile, Brazil y Mexico reportan distintos tipos de discriminación sexual por su orientación sexual o identidad de género: no ser contratados o ser despedidos , negárseles la entrada o expulsarlos de una tienda, maltrato por parte de los profesionales de salud; ser discriminados por compañeros de clase y maestros, amigos, vecinos; ser marginalizados en su familia y en la religión que profesan; negarles donar sangre; experimentar abusos de la policía y seguridad privada, entre otros. Una encuesta similar, en Estados Unidos, abordó las maneras en que la agresión y hostilidad hacia personas LGBTQ se manifiestan después de la Marcha del Orgullo LGBTQ.

Este último estudio señala que el prejuicio no es un fenómeno fijo: puede ser contradictorio, escondido o suspendido. Esto es lo que ocurre durante las marchas LGBTQ, al ser un evento público, colectivo, y con aires de carnaval:

[…] Pero un “retorno a la normalidad” ocurre una vez la marcha termina. Aunque la explicación no es clara, muchos participantes [de la encuesta] describen un cambio abrupto en la atmósfera, el humor y el comportamiento. Puede ser que el estado de caos y confusión que ocurre una vez la marcha termina facilita la expresión abierta de agresión y violencia. […] es evidente que miembros de la audiencia [personas heterosexuales que observan la marcha] sienten ambivalencia por las expresiones visibles de sexualidades queer durante la marcha, y únicamente se dan la libertad de desahogar estos sentimientos una vez que el evento ha terminado.

 

Violencia, expresión cultural y la suspensión del prejuicio sexual

(Aunque sea cliché, un estudio recién publicado sugiere que un sector de hombres homofóbicos sienten atracción automática e impulsiva hacia otros hombres. Por supuesto, este es solo un estudio, con alcances y limitaciones, y esta no es la única explicación de la homofobia. Sin embargo, aporta a la comprensión de la compleja y ambivalente relación de las personas con las distintas expresiones de la sexualidad).

La “tolerancia” que muchas veces se pide ante la mera existencia de grupos LGBTQ puede no ser más que una suspensión del prejuicio, que difícilmente -como sostienen los autores de la cita arriba- lleva a algún cambio colectivo. La tolerancia “no aumenta la comprensión cultural y puede llevar a una nueva configuración de la dicotomía público-privado, en la que cualquier desviación sexual es silenciosamente soportada pero se sigue resintiendo” (p. 214).

Cuando menos, manifestaciones extremas de prejuicio y odio, como la masacre de Orlando, son un llamado de atención para examinar nuestro sistema de creencias* con respecto a “otros”, qué nos hace sostener estas creencias y cómo ellas impactan diariamente en nosotros mismos y en otras personas.

*Recomendado:
No hay que ir tan lejos.
La homofobia y yo
.
“El Otro Carril”, “serie de fotografías tomadas durante el Desfile del Orgullo, San Salvador 2015; documenta las reacciones desde el privilegio del lado opuesto de la Alameda Roosevelt“.

Escribe tu comentario