Marketing emocional y “productos naturales”.

En entradas pasadas hemos advertido cómo algunas industrias se han aprovechado del término neuro y las imágenes cerebrales para vender sus productos, desde aquellos tangibles como bebidas y alimentos, hasta los intangibles como el éxito.

El neuromarketing por sí mismo es un área de investigación seria, y puede complementarse, por ejemplo, con la psicología económica y del consumidor:

Este es un campo científicamente sólido y genuinamente interesante en las ciencias cognitivas, en las que la respuesta a los productos y las tomas de decisión de los consumidores se comprenden al nivel corporal y mental. Esto puede incluir la observación de cómo logos de marcas familiares involucran los sistemas de memoria en el cerebro, o examinar si la dirección de la mirada de la gente en los anuncios afecta en qué tan llamativos resultan, o poner a prueba si la actividad eléctrica del cerebro varía al observar anuncios con diferencias sutiles. Como la mayoría de la ciencia cognitiva, los estudios son abstractos, ultra-enfocados y muy alejados de las experiencias cotidianas.

 

La industria del marketing ha comenzado a usar la neurociencia pero los resultados son más brillo que oro (en inglés).

El problema, como sostiene el artículo recién citado, es que la industria del marketing se ha adueñado del término y muchas de sus técnicas. La idea de que el cerebro puede revelar verdades ocultas y rentables sobre los consumidores es atractiva pero engañosa. De ese modo, el neuromarketing puede terminar reducido a una pseudociencia.

¿Y qué pasa cuando el neuromarketing no está dando los resultados esperados? Recomendamos una entrada del blog Scientia, sobre el marketing emocional y los productos naturales:

[El] marketing pseudocientífico es el marketing basado en el uso del lenguaje científico empleado por diversas empresas para atribuir a sus productos determinadas propiedades no demostradas científicamente.

 

[…] muchas empresas del sector alimentario han apostado últimamente por sustituir el marketing pseudocientífico por el marketing emocional, orientado a movilizar en las personas sus sentimientos, valores y emociones para crear actitudes y acciones favorables hacia un determinado producto.

 

El hecho de que muchísimas empresas repitan el mismo tipo de eslóganes pseudocientíficos sobre la regulación del colesterol, la mineralización de los huesos, los sistemas inmune o digestivo, la absorción de calcio, la función cognitiva, el rendimiento deportivo, la reducción de la obesidad, etc. ha llevado a muchas de ellas a cambiar de estrategia dando paso a la publicidad emocional que destaca, ante todo, valores asociados a los deseos, anhelos y aspiraciones internas de los posibles consumidores.

En esta entrada también se destaca que la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no reconoce que los alimentos considerados “naturales” (y no queda claro qué significa eso) tengan propiedades saludables.

Fuente: Scientia.

Click aquí para leer más sobre el marketing emocional y los alimentos saludables, y ver algunos ejemplos.

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