Los genes, el cerebro y el modelo biomédico frente a la salud mental.

Existe la tendencia a sobreestimar el aspecto biológico a la hora de explicar ciertos fenómenos y trastornos psicológicos. No sólo ocurre con los medios de comunicación, que malinterpretan o exageran reportes; se ha encontrado que las personas descartan con más rapidez evidencia de la psicología que de la neurología (p.e. creyendo que el Alzheimer se detecta mejor con encefalogramas que con tests cognitivos), e incluso los estudiantes de psicología son “seducidos” por neurología superflua.

Los medios aman las historias de ‘los genes tienen la culpa’ a pesar de que lo genético es, en la mayoría de los casos, sólo una, y a veces pequeña, influencia sobre un comportamiento o rasgo. Aquí hay algunos reportes:¿El vaso siempre está medio vacío? Sus genes pueden ser los culpables
¿Flojera? Sus genes pueden ser los culpables
¿Tiene ansiedad por las matemáticas? Sus genes pueden ser los culpables
¿Le gusta estar en el sillón? Sus GENES pueden ser los culpables
¿Se le olvidan las cosas? Sus genes pueden tener la culpa
¿Sus genes son los culpables de que no sea rico?
¿No le puede ir bien en los exámenes? Los genes tienen buena parte de la culpa
¿Los genes tienen la culpa de la mala conducción?
Los genes son culpables de noches de alcoholización.

El juego de culpar a los genes (en inglés)

El autor del texto citado señala que estas historias suelen centrarse en características negativas, como una manera de atraer lectores o blancos de publicidad a expensas de sesgar resultados científicos que llaman la atención. Los genes típicamente tienen contribuciones a los comportamientos, características y rasgos personales, pero su influencia es pequeña, a lo mucho moderada.

genes

Este énfasis en lo biológico frente a lo psicológico es discutido por Brett Deacon, en su artículo El modelo biomédico del trastorno mental: un análisis crítico de su validez, utilidad y efectos en la investigación en psicoterapia (en inglés). De acuerdo al modelo biomédico, los trastornos mentales son enfermedades del cerebro, de modo que el tratamiento es farmacológico para abordar esas anormalidades biológicas.

Deacon presenta algunas creencias que surgen sobre la salud mental desde el punto de vista biomédico, y las contrasta con la evidencia hasta la fecha. Estas creencias y refutaciones son presentadas en el artículo Mitos y realidades sobre el modelo biomédico en salud mental:

Creencia 1: Los trastornos mentales son enfermedades cerebrales causadas por el desequilibrio de los neurotransmisores, anormalidades genéticas y defectos en la estructura y funciones del cerebro.
Hecho: Los científicos no han identificado una causa biológica, ni siquiera un marcador biológico inequívoco, de ninguno de los trastornos mentales.

Creencia 2: La medicación psicotrópica funciona mediante el reajuste de los desequilibrios en los neurotransmisores responsables de la enfermedad mental.
Hecho: No existe evidencia concluyente de que los trastornos mentales sean causados por un desequilibrio químico, o de que los fármacos funcionen corrigiendo dichos desequilibrios.

Creencia 3: Los avances en neurociencia han dado paso a una nueva era de fármacos más eficaces y seguros.
Hecho: Los fármacos psiquiátricos modernos no son, a grandes rasgos, ni más seguros ni más eficaces que los descubiertos casualmente hace medio siglo.

Creencia 4: La psiquiatría biológica ha hecho grandes progresos para la reducción de la carga de las enfermedades mentales en el mundo.
Hecho: Los trastornos mentales se han vuelto más crónicos y graves, y el número de personas con discapacidad asociada a sus síntomas ha aumentado de manera constante en las últimas décadas.

Creencia 5: Educar a la sociedad sobre la idea de que los trastornos mentales tienen su origen en causas biológicas reduce el estigma asociado a la enfermedad mental.
Hecho: A pesar de que la sociedad ha aceptado ampliamente la idea de que los trastornos mentales tienen un origen y tratamiento biológico, los problemas de estigmatización no han mejorado e, incluso, se están agravando.

Creencia 6: Una mayor inversión en investigación en el campo de las neurociencias permitirá desarrollar tests diagnósticos basados en componentes biológicos y tratamientos farmacológicos curativos (no sólo paliativos).
Hecho: La industria farmacéutica ha reducido drásticamente sus esfuerzos en desarrollar nuevos fármacos, debido a la falta de dianas moleculares prometedoras capaces de incidir sobre los trastornos mentales y al fracaso constante de los nuevos compuestos en demostrar su superioridad frente al placebo.

Como alternativa al modelo biomédico, se encuentra el modelo biopsicosocial, que sin desestimar el aspecto biológico, incluye los aspectos individuales y sociales que contribuyen al desarrollo y mantenimiento, o a la prevención, de trastornos mentales (considerado, por ejemplo, en la psicología de la salud).

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