Lo genético y lo social en enfermedades físicas y trastornos mentales.

Recientemente se publicó la noticia de que algunas enfermedades psiquiátricas tienen un nexo genético común. Esta idea en general ha existido por largo tiempo, y poco a poco se obtiene más evidencia al respecto; ocurre que el cerebro tiene un número finito de componentes e interacciones internas. Bajos niveles de serotonina, por ejemplo, se asociarán a más de una condición o síntoma. A la inversa, un sólo síntoma puede ser característica compartida en más de un trastorno.

El ADN también tiene mucho que decir en el ámbito de la salud mental. Un equipo de investigadores ha destapado esta semana que cinco importantes enfermedades psiquiátricas -los trastornos del espectro autista, la esquizofrenia, la depresión, el trastorno bipolar y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad- comparten factores genéticos de riesgo.

El hallazgo, que publica la revista ‘The Lancet’, ayuda a entender por qué las fronteras entre algunas enfermedades psiquiátricas a menudo son difíciles de distinguir.

El nexo genético común de las enfermedades psiquiátricas

Otra nota al respecto (en inglés, con enlace directo al estudio de The Lancet):

De particular interés son las disrupciones en dos genes específicos que regulan el flujo de calcio en las neuronas, que es clave en cómo  ellas se envían señales unas a otras. Esto sugiere que este cambio en el funcionamiento básico del cerebro podría ser un camino temprano que deja a alguien vulnerable a desarrollar estos trastornos, dependiendo de qué más vaya mal en su vida.

Para los pacientes y sus familias, esta investigación no ofrece un beneficio inmediato. Se considera que estos trastornos son causados por una mezcla compleja de genes y otros factores de riesgo que van desde exposiciones peligrosas en el vientre materno a experiencias de la vida cotidiana.

Estos hallazgos tienen sentido, pues hay un traslapamiento en los síntomas de diferentes trastornos. Las personas con esquizofrenia pueden mostrar el mismo retraimiento social que es tan característico del autismo, por ejemplo. Tampoco es infrecuente que haya personas que sufran más de un trastorno psiquiátrico.

Como se explicó arriba, los trastornos mentales tienen una causalidad compleja, que abarca desde factores genéticos hasta sociales (otro ejemplo es que el trastorno de personalidad limítrofe tiene como factor de riesgo el maltrato, negligencia y abuso sexual en la infancia; riesgo, recuérdese, implica simplemente posibilidad). Pero este punto de vista se está extendiendo también a las enfermedades físicas. Aunque en ellas sí es posible encontrar un factor causal específico, lo psicológico y social pueden tener un papel importante en el desarrollo, sostenimiento y prognosis de estas enfermedades. Una de estas líneas de estudio es la relación entre diversas enfermedades crónicas (como la diabetes y el cáncer) y el apoyo social que recibe el paciente. El aislamiento social y mecanismos de afrontamiento poco funcionales son factores de riesgo en el desarrollo tanto de enfermedades físicas como de trastornos psicológicos.

Los médicos saben desde hace tiempo que la soledad no es buena para la salud mental, ya que tiene asociadas patologías como la depresión, el estrés, la ansiedad y la falta de autoestima.

Pero cada vez hay mas evidencias de que el aislamiento social está también conectado con otros problemas físicos. Algunos estudios sugieren que la soledad puede causar enfermedades con consecuencias fatales.

En 2006, una investigación realizada con 2.800 mujeres que padecían cáncer de mama sugirió que aquellas pacientes que veían poco a familiares y amigos tenían hasta cinco veces más posibilidades de morir que aquellas con una vida social mas activa.

Por qué la soledad nos enferma

Como suele ocurrir en los reportes de los medios de comunicación, las referencias al estudio original son vagas, pero están hablando de este: Redes sociales, apoyo social y sobrevivencia después del diagnóstico de cáncer de mama (en inglés), que concluye que “las mujeres socialmente aisladas mostraron un riesgo elevado de mortalidad tras el diagnóstico de cáncer de mama, probablemente por la falta de acceso a cuidados, específicamente cuidados beneficiosos por parte de amigos, parientes e hijos adultos”. Aquí hay otro estudio similar, de 1990.

Psicólogos de la Universidad de Chicago y de la Universidad Estatal de Ohio han demostrado que las personas que están socialmente aisladas desarrollan cambios en sus sistemas inmunológicos, que provocan una condición conocida como inflamación crónica.

[No se menciona ni el título, ni los autores, ni el año de publicación del estudio, pero aquí hay otra noticia al respecto con más datos]

Las inflamaciones temporales son necesarias para la cura de cortes o infecciones, pero si la inflación persiste en el tiempo puede llevar a padecer enfermedades cardiovasculares y cáncer.

Los investigadores de la Universidad de Chicago descubrieron que las personas solitarias encuentran más estresantes las actividades diarias que aquellas con una vida social más activa.

Los científicos creen que el cortisol, la hormona que el cuerpo libera como respuesta al estrés, causa inflamaciones y otras enfermedades.

[Posiblemente, uno de los estudios en cuestión es este: la ansiedad sobre el apego se relaciona con alteraciones en la producción de cortisol e inmunidad celular]

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