Leer la mente vs. leer el cerebro.

Muchos de nosotros hemos visto las imágenes y leído las historias: una bella foto de un cerebro con un área iluminada y nos indican que se descubrió algo fundamental para procesos como el miedo, desagrado o la felicidad.

¿Realmente se puede leer la mente?

En los medios, actualmente se utilizan regiones del cerebro y a los neurotransmisores para explicar la conducta humana. Esto es engañoso, pues un mismo neurotransmisor no tiene efecto por sí solo: depende de en qué parte del cerebro actúe, con qué otros receptores interactúe y qué señales active. En otras palabras, un mismo neurotransmisor puede ser utilizado por distintas neuronas en regiones muy distintas del cerebro, con efectos muy distintos.

Aun más, cuando se habla del uso de escáneres en el cerebro (por ejemplo, las imágenes por resonancia magnética funcional, IRMf) para ver “qué regiones se activan” ante una situación, lo que se mide son los cambios de flujo de sangre en esa región, no el comportamiento de las neuronas. Y, al igual que con los neurotransmisores, una misma región del cerebro puede estar involucrada en distintos procesos cognitivos.

Jack Gallant [investigador], admite que él no “lee la mente”, pues realmente no sabe qué es “la mente”.

“No obstante, puedo ‘leer el cerebro’ un poco, lo que significa sencillamente el proceso de decodificar la información que puede ser recuperada con medidas de actividad cerebral”.

“Se trata de un proceso en teoría sencillo, pero cualquier lectura de los resultados inevitablemente será limitada por la calidad de la medición de la actividad cerebral y de los modelos computacionales del cerebro y los recursos de las computadoras”.

¿Realmente se puede leer la mente?

A pesar de estas limitaciones, sí hay esfuerzos por utilizar esta herramienta de medición cerebral para decodificar patrones de este órgano e incluso estudiar la consciencia.

…aunque ahora es posible ver patrones de pensamiento en escáneres cuidadosamente controlados, poder leer pensamientos y emociones específicos y detallados con sólo esas imágenes sigue siendo una realidad sólo en el reino de la ciencia ficción.

¿Realmente se puede leer la mente?

Via el blog Scientia, en su post Marketing y neurociencias: cuidado con las neurotonterías (recomendado), encontramos una charla TED de una de las investigadoras mencionadas en el artículo que citamos arriba. Hablando de las precauciones que debemos tener al encontrarnos con “noticias” sobre hallazgos en neurociencias, esta charla habla de la evolución -deformación- de los los datos, desde que son reportados por los experimentadores hasta que llegan a los titulares en los medios (como muchas veces hemos visto en este blog):

En la charla TED que pueden ver a continuación Molly Crockett nos deja claro que los cerebros están omnipresentes en el marketing moderno: los titulares declaran que los sándwichs de queso ayudan a la toma de decisiones, mientras que una “neurobebida” dice reducir el estrés. En esta charla directa al grano, Crockett explica los límites de interpretar datos científicos, y por qué todos tendríamos que estar al tanto de ellos.

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