Leer en internet.

El País publica un artículo notable sobre la tendencia actual a leer en pantallas, y el efecto que ello tiene sobre la comprensión de lo que se lee. En otra entrada destacamos la relación entre la lectura y el tacto; pero no es sólo el hecho de leer en pantallas lo que parece estar disminuyendo nuestra capacidad de procesar ideas complejas. El “entorno” que acompaña a los textos en la pantalla contribuye a esta lectura apresurada y superficial: enlaces a otras páginas, anuncios, otras ventanas abiertas y, particularmente, las constantes notificaciones que demandan nuestra atención inmediata.

Recomendamos ¿Recuerdas cuando leíamos de corrido?. A continuación reproducimos un fragmento del artículo pero, ojalá, sea leído de principio a fin:

La misma cautela transmite Ladislao Salmerón, unos de los dos representantes españoles en el proyecto de investigación europeo. Asegura que algunos estudios sugieren que la información digital proporciona la sensación de una falsa facilidad para analizar datos y que el miedo es que esa sensación se traslade a la lectura profunda, “uno de los actos más complejos del ser humano”. Salmerón, experto en hipervínculos de la estructura de investigación interdisciplinar de la lectura de la Universidad de Valencia, asegura que es muy difícil establecer una causalidad unívoca entre los hábitos de lectura digital y la concentración o la impaciencia. Ha estudiado el movimiento ocular durante la lectura de estudiantes de 13 y 14 años y ha concluido que los alumnos buenos en papel leen mejor también en digital, siempre que utilicen las estrategias de lectura profunda y no abusen del escaneo.

 

Uno de los estudios a los que Salmerón hace referencia es el de R. Ackerman y M. Goldsmith, de la Universidad de Haifa (Israel), que concluye que los alumnos que utilizan la pantalla estudian menos tiempo que los que leen los mismos textos en papel, porque la lectura en pantalla les genera la sensación de falso aprendizaje y dejan la tarea antes de tiempo. Otro, de la Universidad de Northwestern (EE UU), estudió a padres que leen a sus hijos con una tableta y otros que les leen un libro en papel. Estos últimos dedican más tiempo a comentar cuestiones relacionadas con la historia y su vocabulario, mientras los primeros comentan más cuestiones técnicas (cómo encender el aparato, para qué sirven los botones…) durante la lectura. Y otro, de la Universidad de Connecticut, examinó los efectos de la multitarea en los estudiantes y concluyó que los que mensajeaban mientras leían un texto demostraban una comprensión lectora mucho peor.

Relacionado: Por qué es mejor leer un libro de papel que uno electrónico antes de dormir (BBC Mundo).

Imagen: El País.

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