Lecciones desde El Salvador para la salud mental global.

El sitio Mind Hacks destaca el aporte que se ha hecho desde América Latina, específicamente desde El Salvador, al abordaje de la salud mental. “¿Es la salud mental una cortina de humo para las enfermedades de la sociedad?” menciona las discusiones actuales sobre este movimiento a nivel mundial, y cómo la psicología latinoamericana no ha logrado insertarse en él, a pesar de poseer “una perspectiva única” que no pierde relevancia.

Esta perspectiva única surge porque muchos países de América Latina se han visto inmersos en guerras civiles y regímenes militares. Con ello se formaron generaciones de psicólogos que dejaron de lado el trauma individual -un individuo con síntomas- y adoptaron el esquema del  trauma psicosocial, un sufrimiento psíquico que tiene su razón de ser en virtud de un contexto sociopolítico traumatizante: “reacciones normales a situaciones anormales”. Este contexto incluye tortura, desaparición, exilio, amenazas y peligro constante a la integridad y a la vida, inseguridad, etc. Así como la causa de la “patología” es social, también lo es su solución (véase el caso de las Madres de la Plaza de Mayo). En El Salvador, estos planteamientos fueron propuestos por el psicólogo social Ignacio Martín-Baró (ya hemos hablado de algunos temas que constituyen su legado, como los mitos sobre la mujerla psicología del rumor y la importancia de la encuesta de opinión pública).

La pregunta que…muchos psicólogos latinoamericanos se han hecho es si debemos mejor concentrarnos en la inequidad y la violencia para mejorar la salud mental. La atención de occidente en los trastornos, sostienen, puede distraernos y cegarnos ante los problemas sociales. En lugar de prevenir la opresión, patologizamos a sus víctimas. 

 

Este abordaje nació del campo llamado psicología de la liberación, que justamente sostenía este punto. Uno de sus fundadores es un tipo admirable llamado Ignacio Martín-Baró, que era un sacerdote español que se formó como psicólogo y trabajó en El Salvador durante la guerra civil. Eventualmente fue asesinado por los escuadrones de la muerte del gobierno a causa de sus teorías, lo que al menos muestra el poder de ellas, si bien no su popularidad.

 

Desafortunadamente, la psicología de la liberación ha sido altamente politizada y con frecuencia se escuchan variaciones de “el trabajo de Martín-Baró significa que debes apoyar mis puntos de vista de izquierda” de parte de algunos que lo proponen. Esto es una lástima, puesto que el trabajo de Martín-Baró con frecuencia sostenía un argumento más profundo y y global: no existe tal cosa como un acto apolítico en la salud mental y, ciertamente, en la salud en general.

 

…El trastorno de estrés post-traumático (TEPT) tiene sentido en occidente porque tiene la suposición implícita que la persona ya está fuera de peligro y que las experiencias y reacciones descritas en el diagnóstico son, por tanto, inapropiadas. Sin embargo, si usted vive en una zona de guerra, los pensamientos intrusivos, los sentimientos de estar en riesgo y evitar recordatorios del peligro puede considerarse una reacción razonable ante la experiencia constante de muerte y violencia. Cuando uno conoce a gente que vive en zonas de guerra, que claramente cumplirían los criterios para el TEPT, encuentra que raramente esta gente se queja sobre su estado mental. Usualmente están más preocupados por los peligros reales. Les preocupa la tortura, no los pensamientos intrusivos sobre ser torturado; la amenaza de violación, no la ansiedad relacionada a la violación.

 

De aquí Martín-Baró tomó su inspiración. La forma en que comprendemos y tratamos los problemas mentales, argumentó, siempre es política. No hay neutralidad absoluta en cómo comprendemos el sufrimiento y quienes creen que sí la hay usualmente no están concientes de sus propios sesgos. Y es con esto que está luchando el movimiento de salud mental global. No hace falta decirlo, hay muchos sesgos que deben superarse: las compañías farmacológicas empujan teorías como anuncios para sus medicamentos; los profesionales occidentales de la salud mental pueden verse a sí mismos como sanadores de personas que no necesariamente necesitan sanación.

 

¿Es la salud mental una cortina de humo para las enfermedades de la sociedad? [En inglés]

Escribe tu comentario