La tarea de la terapia.

La terapia psicológica suele estar considerarse algo místico, y un tratamiento reservado para “los locos”. Nada más lejos de la verdad. Aquí y aquí hemos hablado de qué esperar de una terapia: es una relación de trabajo, confidencial, limitada en el tiempo y con objetivos específicos, que permite que una persona resuelva un problema personal o interpersonal o mejore su calidad de vida en algún aspecto.

Hay señales sutiles que sugieren asistir a terapia: síntomas físicos que parecen aparecer “de la nada” o sin explicación alguna; sentimientos y comportamientos agresivos; comportamiento autodestructivo (incluyendo echarle la culpa a otras personas); pesimismo; referirse a uno mismo en términos negativos; y otros como confusión, desconexión de uno mismo y otros, pérdida de interés en actividades y cambios drásticos de humor.

Buscar terapia y trabajar con un terapeuta no son cosa fácil. Ambos son actos de vulnerabilidad, de valentía….“[…] estos hombres y mujeres no representan debilidad, más bien son las personas más fuertes y valientes que he tenido el placer de conocer. Se requiere mucho coraje y fortaleza para enfrentar los problemas personales, pedir ayuda, aprender nuevas habilidades, y hacer el esfuerzo de crecer y sanar”

Señales sutiles de que es hora de ver a un terapeuta

Recomendamos nuevamente el corto Doctor Fish, y compartimos una cita del blog Psychology Notes, sobre la tarea de la terapia:

La tarea de la terapia no es eliminar el sufrimiento sino darle una voz, encontrar una forma en la que puede expresarse. La expresión en sí misma es transformación; este es el mensaje que trae el arte. El terapeuta, entonces, sería un artista del alma, trabajando con quienes sufren, para permitirles encontrar el contenedor adecuado para su dolor, la forma en que se materializará.

 

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