La psicología en el contexto de desastres (III): prevención y primeras respuestas.

[…] un día, la dureza del conflicto que su país está viviendo llegó hasta su propia casa, y la mujer de Musa fue asesinada delante de sus ojos. Musa huyó al país vecino. Se sentía terriblemente culpable de estar vivo mientras su esposa había muerto. Presentaba síntomas de depresión severa: tenía pesadillas por la noches y no tenía ninguna esperanza en el futuro.

 

Pero eso fue hace tres meses. Por aquel entonces, uno de los médicos que trabajan en el campo de refugiados en el que ahora Musa intenta empezar una nueva vida lejos del conflicto de su país, le derivó a uno de los trabajadores psicosociales locales, que había sido formado para tratar a gente traumatizada. Él le recetó un antidepresivo que costaba menos de un dólar al mes, y tramitó su ingreso en una clínica durante su período más crítico, en el que llegó a tener fuertes pensamientos suicidas.

 

Hoy Musa sigue estando triste y afectado por la muerte de su mujer, pero ve las cosas de otra manera: tiene más esperanza, e incluso ha empezado a dar clases de boxeo a algunos de los chicos del campo. Historias como la suya no son raras, y demuestran que, en ocasiones,la atención médica más necesaria no es la más evidente. “Con recursos limitados se puede hacer mucho, incluso salvar vidas. Pero, desafortunadamente, esto no es una prioridad política”, cuenta desde Chad a EL MUNDO Pieter Ventevogel, asesor de salud mental de ACNUR, quien ha conocido a Musa.

 

La doble tragedia de la salud mental

No solo los desastres socionaturales pueden traer devastación a grandes grupos de personas. Conflictos sociopolíticos a gran escala pueden generar miles de víctimas; algunos de estos conflictos son guerras, genocidios, narcotráfico, y, para el caso de Centroamérica, enfrentamientos entre pandillas, y entre el gobierno y las pandillas. Además de las personas fallecidas y desaparecidas, se cuentan las que sufren ataques de distintos tipos y sobreviven con secuelas, y quienes deben modificar una parte significativa de sus vidas para asegurar su supervivencia. Aunque el rol de la psicología en conflictos sociopolíticos es tema aparte del que estamos abordando, mencionamos acá (en una cita más abajo) algunos aspectos comunes.

En casos de emergencias, desastres y conflictos, la psicología tiene un rol fundamental desde sus distintos campos, pero debe integrarse con intervenciones en otros ámbitos. Esto se resalta en otra investigación realizada en El Salvador, tras los terremotos del 2001:

Los hallazgos indican la necesidad de una acción mayor desde la salud pública, dentro de las cinco categorías revisadas: atención en salud, acceso a esta atención, vivienda, alimentación, agua y sanidad. Los resultados significativos entre comunidades urbanas y rurales indican la necesidad de más servicios comunitarios de ayuda, salud pública y sanidad en áreas rurales. Un manejo de desastres y servicios de atención más rápidos y eficientes en la comunidad San Sebastián también resultaron ser modificaciones necesarias.

En la entrada anterior, mencionamos dos estudios realizados en población salvadoreña, que sugieren maneras de “ayudar a la gente a que se ayuden a sí mismos”, desde el enfoque de prevención secundaria y terciaria. También mencionamos que el debriefing, el hablar sobre la experiencia para descargar las emociones, no es necesariamente la mejor intervención frente a desastres y emergencias.

La estrategia que se propone como alternativa al debriefing se conoce como “primeros auxilios psicológicos”. Esta estrategia, en términos sencillos, involucra trabajar con personas que específicamente pidan ayuda. En lugar de hacer que la mayoría de gente afectada “se descargue”, el foco es intentar reducir la excitación emocional, asegurar la seguridad física, y restablecer el contacto entre las personas y sus seres queridos.

“En una emergencia crónica, las personas sufren el doble de enfermedades de salud mental que la población general“, explica Castilla, que cuenta cómo nuestra mente se adapta a esta situación: “Cuando se tiene una tensión, el cuerpo se adapta a ella y responde de manera temporal, pero, cuando la tensión no cesa, tu cuerpo se adapta, la respuesta es más baja, y esto desemboca en un estrés crónico”, asegura Castilla.

 

Es evidente que la solución a estos problemas no existe, ya que ésta sólo pasaría por que el conflicto en sí mismo se acabara. Pero todos los especialistas coinciden en que, mientras que las personas estén bajo unas condiciones tan límite como las que se soportan durante una emergencia humanitaria, sería un gran error menospreciar el valor que puede tener la salud mental. Es esencial, concluye Ventevogel, “garantizar que la asistencia humanitaria se organiza de manera que promueva la dignidad y la autosuficiencia“. Y añade: “hay que ayudar a la gente a que se ayuden a sí mismos. Muchos supervivientes tienen la capacidad de ayudarse los unos a los otros una vez que se les da la oportunidad de hacerlo, y es importante animarles a ello”.

 

La doble tragedia de la salud mental

Como sostiene un asesor de salud mental, en el artículo citado arriba, el punto de partida en las intervenciones con víctimas y sobrevivientes de desastres es saber distinguir entre -como decía Ignacio Martín-Baró- las reacciones normales a una situación anormal, y las reacciones que requieren atención específica. Las reacciones normales disminuirán con el tiempo, si se cuenta con el apoyo adecuado (este puede no ser el caso para una sociedad “anormal”, con altísimos niveles de violencia, como la salvadoreña).

La investigación actual en psicología, en el tema de desastres, busca fortalecer la prevención primaria, pasando de estudiar a los “casos especiales”, las personas que lograron responder a una emergencia y por qué, a todas las personas involucradas:

¿Por qué tanta gente muere cuando puedo evitarse, cuando contaban con los medios físicos para salvarse? ¿Por qué tantas personas se dieron por vencidas, o no lograron ajustarse a la crisis que estaba ocurriendo? En la mayoría de escenarios de desastres, no hace falta tener habilidades especiales para sobrevivir. Solo se debe conocer lo que uno debería hacer.

 

Cómo sobrevivir un desastre (en inglés)

No siempre se cuenta con una idea clara de lo que las personas hacen en emergencias. Quienes diseñan los procedimientos de evacuación tienden a asumir que la gente responde inmediatamente cuando escuchan la alarma, huelen humo, o sienten el temblor. Las investigaciones más recientes muestran que el reto es más bien hacer que la gente, efectivamente, responda con suficiente rapidez.

La explicación psicológica prevaleciente para este tipo de comportamientos (pasividad, parálisis mental o seguir como es normal frente a una crisis) es que ellos son causa de no lograr adaptarse a un cambio repentino en el ambiente. La supervivencia involucra comportamientos orientados a metas: si siente hambre, busca comida; si se siente aislado, busca compañía. Normalmente, esto es obvio (sabemos cómo buscar comida o compañía). Pero en un nuevo y desconocido ambiente, particularmente uno estresante, como un barco que se hunde o un avión en llamas, establecer metas de supervivencia (dónde está la salida y cómo llegar a ella) requiere un esfuerzo mucho más consciente.

 

Cómo sobrevivir un desastre (en inglés)

Para contrarrestar este fallo en responder a emergencias, la recomendación (obvia en papel, difícil de concretar) es anticiparse a emergencias, pues la práctica vuelve la acción automática. Los estereotipos de grupos grandes de personas en emergencias destacan la “locura” o la “estupidez” de las masas, cuando también puede ocurrir una actitud de ayuda mutua y unidad en medio del caos. Sin embargo, hay emergencias que resultan tan confusas e inesperadas que la cooperación puede no ser una opción para quienes se encuentran en medio de esa emergencia.

Probablemente usted nunca se encontrará en una situación de desastre. Pero es una buena idea imaginarse que lo hará: estar consciente de que hay amenazas y prepararse para ellas, sin caer en paranoia. “Lo que tiene que hacer es una pregunta simple […] Si algo ocurre, ¿Cuál es mi primera respuesta?“

 

Cómo sobrevivir un desastre (en inglés)

Con esta serie de entradas, hemos intentado hacer un vistazo rápido a algunos de los aportes de la psicología al afrontamiento de desastres. Primero, con los enfoques a la base de las acciones de prevención (para nada exclusivos de la psicología). Segundo, con ejemplos de estudios en El Salvador que sugieren maneras de fortalecer el afrontamiento a un desastre desde la misma población, incluyendo la niñez y adolescencia. Y tercero, con algunas ideas generales que actualmente subyacen a la prevención e intervención efectivas en salud mental en el contexto de desastres.

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