La Paradoja de la Mortalidad.

Cita a Freud, quien escribió en 1915:

“Ciertamente es imposible imaginar nuestra propia muerte; y cuando lo intentamos, percibimos que, de hecho, estamos presentes ante ella como espectadores… [Por tanto] en el fondo nadie cree en su propia muerte… [pues] en el inconsciente cada uno de nosotros está convencido de su propia inmortalidad”.

Un siglo después de Freud, la ciencia contemporánea ha analizado minuciosamente el funcionamiento de este fenómeno humano por excelencia:

“La psicología cognitiva moderna hace un recuento científico de esta intuición ancestral. Nuestra aceptación de nuevos hechos o posibilidades depende de nuestra habilidad para imaginarlos. Aceptamos, por ejemplo, que jugar con fósforos puede causar que nuestra casa se queme porque es algo que podemos ver con facilidad. Pero cuando nuestras mentes se encuentran con un obstáculo al imaginar cierto escenario, se nos hace mucho más difícil aceptarlo. Nuestra propia muerte es ese escenario, pues involucra el fin de la conciencia, y no podemos simular conscientemente cómo es no estar consciente”. 

La Paradoja de la Mortalidad (en inglés)

Escribe tu comentario