La mente extendida.

A lo mejor usted es de las personas que usa una agenda para anotar sus compromisos y otros apuntes. De vez en cuando utiliza una calculadora para asegurarse de que tiene los números correctos. Y tiene un teléfono celular por el que ya no necesita memorizarse los teléfonos de sus conocidos. Ocasionalmente tiene un dato vago en la punta de la lengua y entra a internet para corroborarlo. En algún momento necesita papel o incluso una pizarra para hacer anotaciones, esquemas o cálculos.

Estos y otros comportamientos donde usamos instrumentos de cualquier clase para apoyar nuestros procesos mentales se engloban en la tesis de la mente extendida (TME): 

…la mente se extiende no sólo más allá del cerebro, sino también más allá del organismo (Clark y Chalmers, 1998).

 

En el ejemplo más conocido de la TME se presentan dos personajes, Inga y Otto, el segundo de los cuales padece una enfermedad que afecta a su memoria, por lo que recurre continuamente a un cuaderno de anotaciones. El cuaderno viene así a complementar su deteriorada memoria biológica. La idea básica es que el cuaderno de Otto es equiparable, en cierto sentido, al cerebro de Inga y forma parte, como vehículo externo, de su sistema cognitivo. El cerebro de Inga y el conjunto formado por el cerebro-más-cuaderno de Otto desempeñan el mismo rol funcional con respecto a sus respectivas conductas. Por supuesto que hay diferencias, pero no son relevantes mientras sean funcionalmente equivalentes.

La tesis de la mente extendida: nuevas orientaciones.

La agenda cumple una función que originalmente le correspondería a la memoria, pero el resultado es el mismo: usted recuerda sus compromisos. En esta entrada sobre la TME, se explica que “si una parte del mundo funciona como un proceso que, si fuera realizado en la cabeza, no dudaríamos en reconocer como parte del proceso cognitivo, entonces esa parte del mundo es parte del proceso cognitivo”. Nuestras anotaciones verbales y numéricas dan cuenta de lo que pensamos. De modo que, en pocas palabras, la localización espacial del proceso cognitivo no es tan importante como su funcionalidad.

los recursos externos no son sólo ayudas o herramientas, sino genuinos componentes de un sistema cognitivo extendido.

La tesis de la mente extendida: nuevas orientaciones.

La idea mente extendida nos remite a esta frase de Carl Sagan sobre los libros: “una mirada al [libro] y estás dentro de la mente de otra persona, tal vez de alguien que lleva muerto cientos de años” (sin contar otros atributos de un libro y sus asociados, la literatura y la lectura).

Aun más, el hecho de que en el mundo exterior contemos con extensiones de nuestros procesos cognitivos resalta la importancia de resguardar documentos y archivos que contribuyan a nuestra memoria. Esto no sólo a nivel individual, guardando fotografías, cartas y otros elementos que simbolicen recuerdos; también a nivel colectivo, con lo que realza el tema que abordamos en el post anterior, sobre el cierre de Tutela Legal y el futuro de los miles de archivos que contiene sobre violaciones a los derechos humanos en El Salvador.

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