La importancia intelectual, social y humorística de enfrentarse a lo absurdo.

En algún momento de nuestra bien establecida rutina surge algo fuera de lo común. Aparece ante nosotros una experiencia sin sentido, absurda. Vemos a alguien vistiendo una prenda excéntrica, haciendo algo sin sentido (como los candidatos en plena campaña electoral), o escuchamos una expresión que nos deja pensando. En las bromas de cámara escondida, tenemos una situación inesperada que causa una ruptura en el comportamiento habitual propio o de otras personas. En literatura también se utiliza el absurdo, para sorprender, dar un giro inesperado y hacer reír, como en algunos de los cuentos de sátira de Edgar Allan Poe,

Por un lado, se ha encontrado que esa falta de sentido, lo random, a pesar de que causa confusión y sorpresa, puede potenciar el intelecto, porque se obliga al cerebro a restablecer el equilibrio:

El filósofo Soren Kierkegaard escribió que las anomalías producen una profunda “sensación del absurdo” y no es el único que se las tomó en serio. Freud, en un ensayo llamado “lo extraño” señaló como origen de esta sensación el temor a la muerte, a la castración o a “algo que debió haberse mantenido escondido pero ha salido a la luz”.

Ahora, un estudio sugiere que, paradójicamente, esta misma sensación puede llevar al cerebro a percibir patrones que de otra forma ignoraríamos: en ecuaciones matemáticas, en el lenguaje, en el mundo.

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Estudios de imágenes cerebrales en gente que evalúa anomalías o que trata de resolver dilemas inquietantes, muestran que la actividad en un área llamada córtex anterior cingulado aumenta significativamente. Mientras se registra más activación, mayor es la motivación o habilidad para buscar y corregir errores en el mundo real, sugiere un estudio reciente.

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Las nuevas investigaciones sugieren lo que muchos artistas experimentales, viajeros habituales y otros buscadores de emociones han declarado insistentemente: al menos algunas veces, la desorientación provoca pensamiento creativo.

Cómo el sinsentido agudiza el intelecto [en inglés]

Por otro lado, el absurdo también potencia la unión de las personas. Cuando tenemos una experiencia extraña queremos compartirla.  En el video a continuación, Charlie Todd, del colectivo neoyorquino Improv Everywhere, habla de cómo unir a la gente por medio de situaciones inesperadas, ilógicas, en lugares públicos*: personas sin pantalones en el metro, Cazafantasmas corriendo por la biblioteca de  Nueva York, etc. ¿Por qué? Porque es divertido. Porque, como adultos, nos hace falta jugar. Y ante lo inesperado, la gente se busca entre sí para validar lo que han visto y volverla una experiencia compartida. Son 12 minutos para reírse y para inspirarse:

* La pregunta que nos queda es: en un país como El Salvador, donde las relaciones interpersonales se basan en el miedo, la agresividad y la desconfianza hacia al otro, ¿cuál sería el resultado si se hicieran actividades similares?

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