La importancia de la encuesta de opinión pública.

En algún momento nos hemos visto en la situación, a veces un tanto molesta, de responder una encuesta. Esta puede ser para recabar hechos, percepciones, opiniones, actitudes o comportamientos, y su objetivo es reflejar lo que piensa un grupo que representa a toda la población. En otras palabras, la encuesta es un instrumento sumamente útil para conocer qué está ocurriendo en una población en un momento determinado de la historia, y esa información puede ser utilizada por los grupos en el poder para tomar decisiones.

La encuesta de opinión pública puede no haber sido considerada por la psicología social tradicional como un método científico, serio y útil; puede parecer poco rigurosa, superficial y transitoria. Pero la falta del uso de la encuesta se vincula más a dos características de la psicología dominante: el individualismo y la falta de sentido histórico. La conciencia colectiva como fenómeno transindividual y las formas de los procesos psicosociales que resultan de situaciones concretas son dos procesos ignorados por las teorías dominantes. La encuesta es importante como instrumento desideologizador porque toma en cuenta ya no el discurso oficial, sino el discurso de la población. 

Martín-Baró (1998) [Las negritas son nuestras]*

En el ámbito político, suele suceder que los resultados de estas encuestas no son considerados por quienes toman las decisiones. Por ejemplo, El Salvador fue partícipe de la invasión en Irak en el 2003, según el discurso oficial, para apoyar la ilusoria “lucha por la seguridad nacional y mundial” que Estados Unidos ha entablado. El entonces gabinete de gobierno defendió la decisión de enviar batallón tras batallón, aduciendo que realizaban “labores humanitarias” en Irak, y refiriéndose a los soldados salvadoreños muertos en esa tierra como “héroes”. Pero los sondeos de opinión mostraban que la mayoría de la población salvadoreña no estaba de acuerdo con la presencia del país en Irak (p. 59). Incongruencias entre lo que dice el gobierno y lo que dice la gente remiten a cuestionar qué intereses se están protegiendo realmente.

La construcción, aplicación y análisis de una encuesta es un proceso largo y delicado. Se requiere definir el problema a investigar y contar con un marco teórico previo; establecer el diseño de investigación y su finalidad, sea explorar, describir o explicar); elaborar el instrumento con un plan de tabulaciones y un cuadro de definición de variables, contenido de preguntas, si son abiertas o cerradas, formato, redacción (cuidarse de inducir a las respuestas, evitar dar un juicio particular, asegurarse de que la persona tiene toda la información para responder), y orden de las preguntas; delimitar la población total y la muestra y si se quiere que ésta sea representativa, es decir, que el atributo importante de la población de donde se ha extraido la muestra está presente aproximadamente en la proporción o frecuencia con que aparece dicho atributo en la población, y que todas las personas tengan la misma probabilidad de ser seleccionadas; definir el tipo de muestreo y criterios de validez y fiabilidad del instrumento; ingresar los datos, analizar los resultados y sacar conclusiones.

En época electoral, las encuestas y sondeos de opinión cobran gran relevancia. Pero no todas tendrán la misma rigurosidad en la elaboración del instrumento, selección de la muestra y análisis de los datos. Una encuesta que haya sido aplicada a un grupo no representativo de la población total (por ejemplo, si se tuvo en cuenta sólo a sectores de cierto estrato socioeconómico o de un área geográfica específica) no puede considerarse un reflejo fidedigno de todo el país. Una pregunta única no puede darnos todo el panorama. Notaremos que, la mayoría de veces, las encuestas internas de cada partido les dan la mayoría de votos sobre sus contrincantes. Los resultados pueden ser cuestionados cuando no corresponden a lo que se espera…con razón o sin razón.

El psicólogo Ignacio Martín-Baró fundó en 1986 el Instituto de Opinión Pública [IUDOP] en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, e históricamente ha sido un referente para indagar lo que piensa la población sobre diversos temas de interés nacional. El IUDOP publicó esta semana la investigación “los salvadoreños y salvadoreñas frente a las elecciones legislativas y municipales del 2012“, que resulta un buen ejemplo de la descripción de la opinión de la ciudadanía en un determinado momento, como parte del intento de comprender la realidad salvadoreña. En este enlace se encuentran informes de investigaciones anteriores, en temas como inseguridad, religión, actitudes autoritarias en jóvenes y evaluaciones de la gestión gubernamental.

…para desmontar el discurso justificador y confrontar la realidad, esta herramienta debe ser sistemática, representativa de la población, totalizadora de sentido (poner de manifiesto las diversas configuraciones actitudinales y las diversas opiniones) y dialéctica (que las opiniones le sean devueltas a la población). Con todo lo dicho, se entiende entonces que la encuesta puede llegar a representar una cuota de poder para la población, lo que a su vez le permite enfrentar su propia imagen y contrastar entre lo que vive y lo que dice el discurso, verificar la concordancia entre la experiencia social y la personal. Se abre así la posibilidad de asumir una nueva postura, de continuidad o ruptura, frente a su propio pensar y a los acontecimientos observables.

Martín-Baró (1998)* [Las negritas son nuestras]

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* Martín-Baró, I. (1985/1998). El papel desenmascarador del psicológo [La encuesta de opinión pública como instrumento desideologizador] (Cap. 5). En I. Martín-Baró, Psicología de la Liberación (pp. 186-199). Madrid: Trotta.

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