La devaluación de las ciencias sociales, los políticos y la importancia de estudiar lo obvio.

En los últimos años, llegan noticias de diversos países sobre los recortes de fondos para la investigación en ciencias (1, 2), sobre todo para las sociales y las humanidades, así como la desvalorización social de carreras afines, que lleva muchas veces al cierre de éstas por su baja rentabilidad para las universidades. Predomina la valoración de las ramas empresariales y computacionales, entre otras, y la creencia de que las únicas ciencias que realmente lo son y que valen son las que dan respuestas absolutas. “Lo que hace a este tipo de críticas tan mortificantes es que aquellos que las expresan, o miembros de sus familias, sin lugar a dudas se han beneficiado de la investigación en las disciplinas que tanto desestiman (“Deje de burlarse de las ciencias ‘suaves'”)”.

Tome un pedazo de papel y escriba a un lado de 5 a 10 cosas que le preocupan más sobre el mundo. En el otro, escriba de 5 a 10 cosas que le generan alegría. Adelante, escríbalas. 

Las respuestas típicas para las preocupaciones son terrorismo, cambio climático colapso económico, incertidumbre política, conflictos religiosos, globalización, cambio tecnológico rápido y el mantenimiento de un sistema de salud sostenible. Las respuestas típicas para las cosas positivas incluyen la familia y amigos, la iglesia, música, teatro, películas, amor y romance, sexo, literatura, comunidad, compras y recreación.

Ahora vaya a su lista y encierre en un círculo todas las cosas que son estudiadas por las científicos sociales y humanísticos. Casi todo será encerrado en círculo. 

Nos gusta creer que las humanidades no son tan significativas como las ciencias aplicadas, pero resultan ser aquello que informa sobre los aspectos de nuestra vida que consideramos importantes. Personalmente, como alguien que estudia psicología, puedo decir también que el conocimiento que hemos ganado desde las ciencias sociales es constantemente dado por hecho. La gente no se da cuenta de cuánto se usa la psicología en sus vidas, desde los doctores hasta la policía, desde hacer que la gente deje de fumarle baje el volumen a su música o apague sus celulares.

¡Oh, las humanidades! ¿A quién le interesan las ciencias sociales y humanísticas?

A pesar de la disminución de fondos en general, existen los recursos y sobre todo el interés para atajar problemas y proponer soluciones; de ahí que alrededor del mundo existe una inmensa cantidad de revistas científicas que constantemente presentan nuevos hallazgos (aquí, aquí, aquíaquí algunas bases de datos sobre psicología; miles de bases son de acceso pagado, que es tema para otro post). ¿Y por qué no se ven todos estos hallazgos en la vida cotidiana?

No es fácil conseguir el diálogo entre académicos y funcionarios“. El conocimiento, para que de verdad exista, debe visibilizarse. En las universidades salvadoreñas, lo que se produce suele quedar como un documento impreso para los ojos de docentes y compañeros, o a lo mucho para engrosar las listas de tesis que pueden consultarse. Hay esfuerzos de publicación, en formato de libro o de artículo -las más de las veces en revistas extranjeras, por ejemplo– y participación en congresos.

Pero mucho, sino es que la mayoría del material que se produce desde las ciencias sociales en El Salvador se queda dentro de los círculos cercanos, y es desechado por quienes toman las decisiones a nivel institucional y hasta nacional. Esta falta de diálogo se comprende aún mejor cuando vemos que algunas de las personas en puestos legislativos ni siquiera pueden leer cifras de más de cuatro dígitos. Mucho menos se dedicarán a buscar bibliografía que les permita abordar un problema más allá de lo que creen que debe hacerse (y mucho menos sabrán leer los resúmenes de los artículos, ni la sección que suele denominarse Resultados/Discusión, donde se menciona el aporte esencial y la aplicabilidad de lo investigado en la vida diaria, o cómo puede continuarse la investigación para que llegue a ser aplicado).

…¿Por qué la investigación en ciencias sociales es aislada repetidamente para hacerle estas críticas?

Porque es sobre nosotros.

En corto, no tenemos experiencia siendo hormigas o átomos, así que si le digo algo sobre ellos que usted no sabía, suena exótico y nada obvio. Suena como ciencia. Pero todos hemos experimentado ser humanos, así que la vasta mayoría de hallazgos en las ciencias sociales coincide con algo que hemos experimentado o que podemos imaginar experimentar. El resultado es que la ciencia social con frecuencia suena a sentido común.

Pero como los científicos sociales han señalado por mucho, el sentido común muchas veces puede apoyar conclusiones opuestas [relacionado: cómo funciona realmente la mente. 10 estudios contraintuitivos en psicología]. Es por ello que los políticos en ambos extremos del espectro político-partidista lo invocan en sus argumentos…

Por la misma razón, es fácil pensar en hipótesis que suenan plausibles acerca de los problemas sociales y políticos más complejos (las causas de la crisis financiera o el impacto de la nueva ley de salud pública) pero que a la vez es extremadamente difícil de comprobar si son correctas o erróneas.

Todo esto pone a las ciencias sociales en una posición incómoda con respecto a la percepción pública: responder aún las preguntas más sencillas sobre ciencias sociales es un tremendo trabajo; sin embargo, las respuestas tienden a parecer obvias. Peor aún, cuando los resultados de las ciencias sociales no se ajustan a nuestras intuiciones, nuestra reacción no es sorprendernos e impresionarnos, sino desecharlos.

Lo que los políticos necesitan comprender es que no pueden resolver los problemas por su cuenta. Encontrar respuestas requerirá inversiones serias, y eso sólo ocurrirá cuando los políticos comprendan que la ciencia social es ciencia real y esencial.

La importancia de estudiar lo obvio.

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