Justicia, cultura y Quién Quiere Ser Millonario.

El día empezó con una nota inusualmente esperanzadora para Henri. Contra todo pronóstico, había sido seleccionado de entre miles de competidores para participar en Qui veut gagner des millions, la versión francesa de Quién quiere ser millonario [QQSM]. Mientras Henri se sentaba en la silla alta sobre el escenario, las luces bajaron su brillo y el presentador Jean-Pierre Foucault presentó al participante y a su novia, Sophie, quien lo estaba animando desde la audencia. 

[…] 

Henri había respondido bien las primeras preguntas, pero todo cambió cuando el presentador le preguntó […] “¿Qué da vueltas alrededor de la Tierra?”. Henri bajó la vista concentrándose mientras las opciones de respuesta se leían en voz alta: (A) La luna; (B) El sol; (C) Marte; (D) Venus. Henri releyó la pregunta y meditó las opciones. Mientras la ominosa música seguía sonando, se mordió el labio. Viendo que el desconcierto del participante se convertía en genuina consternación, el presentación ofreció un consejo: “Tómate tu tiempo y, si tienes dudas, usa un salvavidas”. 

Necesitando toda la ayuda que pudiera conseguir, Henri decidió preguntarle a la audiencia. Se pensaría que Henri fue inteligente al preguntarle a la audiencia. Después de todo, aun si algunas personas se equivocan, en conjunto la audiencia usualmente está en lo correcto. […] 

Cuando las respuestas de la audiencia se revelaron, Henri respiró hondo y tragó fuerte: había mucho en juego. Debía tener correcta esta respuesta para quedarse en el juego. […] Sólo 42 por ciento de la audiencia votó por la respuesta correcta, la luna. Un 56 por ciento votó porque el sol giraba en torno a la Tierra. […] Pero no era ignorancia lo que estaba demostrando la audiencia.

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¿Henri, que no sabía astronomía básica, realmente se merecía un millón de euros? Para la audiencia francesa, la respuesta -por 56 por ciento versus un 42 por ciento- era no. Ellos deliberadamente escogieron la respuesta equivocada porque no les parecía justo que Henri progresara en el juego con su ayuda cuando no podía ni siquiera responder una pregunta tan fácil. 

Cuando Henri siguió la respuesta equivocada, se podía escuchar la risa contenida de los espectadores. Para ellos […] eso no hubiese sido justo. 

[…]

Cómo definimos justicia varía dramáticamente de cultura en cultura. […] Es casi seguro que las audiencias estadounidenses ayudarán a un participante, sin importar sus habilidades aparentes; los datos muestran que en los Estados Unidos, el “preguntar a la audiencia” resulta en respuesta correcta más del 90 por ciento de las veces.

 Cuando QQSM se introdujo en Rusia, sin embargo, el equipo de producción notó que las audiencias con frecuencia daban las respuestas incorrectas. Y no sólo a almas confundidas como Henri. Las audiencias rusas no discriminaban: deliberadamente engañaban a participantes inteligentes y menos inteligentes por igual. De hecho, las audiencias rusas tendían tanto a dar la respuesta equivocada que los participantes aprendieron a desconfiar del “preguntar a la audiencia”. 

Cuando contactamos al equipo de producción de QQSM para que nos explicaran este fenómeno, ellos estaban tan perplejos como nosotros. Pero Geoffrey Hosking, un experto en historia rusa, tenía algunos aportes interesantes […] Hosking estaba interesado con la cultura rusa durante el tiempo de Khrushchev; estaba especialmente interesado en por qué el socialismo fue finalmente un fracaso en Rusia. No se imaginaba que su investigación algún día ayudaría a explicar las peculiaridades de QQSM.

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La visión de la riqueza [en Rusia] es directamente opuesta a la actitud hacia la riqueza en Occidente. “En general”, reflexionó Hosking, “los estadounidenses consideraban justificado que alguien se volviera rico. Ahora, en Rusia, los oligarcas” -un grupo selecto de empresarios que encontraron una forma rápida de hacer dinero tras el colapso soviético- “lograron su riqueza por medios que eran sospechosos, cuando menos. Eso es lo primero que la gente en Rusia resiente. Y segundo, creo que resienten el mero hecho de que estas personas se volvieron más ricas que las demás”. 

Desde esta perspectiva, está claro que las audiencias de QQSM en Rusia ve a los participantes tratando de volverse ricos a costa de los miembros de la audiencia. ¿Y por qué deberían ellos contribuir a tan injusto comportamiento?

A su manera, Henri y los participantes rusos violan un pilar central de las nociones de justicia de sus respectivas culturas. Lo que es justo en Moscú no es necesariamente justo en París o en Berlín. Mientras la economía mundial se vuelve global, las diferencias entre las interpretaciones culturales de justicia se vuelven más y más importantes. 

[…]

En Rusia no es justo que una sola persona se vuelva rica. En Estados Unidos es justo si quien divide [la riqueza] presenta una oferta mutualmente beneficiosa. Y en la jungla del Amazonas, es que quien lo encuentra se lo queda. Típicamente no pensamos en la justicia como una fuerza irracional, pero [nuestra concepción sobre ella] afecta nuestras percepciones e influye en nuestro pensamiento. 

Ori Brafman y Rom Brafman – Sway. The irresistible pull of irrational behavior. Chapter 6: In France, the Sun revolves around the Earth (traducción nuestra). 

Hablando de diferencias entre culturas, recomendamos esta charla TED. Son dos minutos:

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