Insectos molidos y trolls en internet: el estudio del sadismo cotidiano.

En otro post hemos hablando de la banalidad del mal: cómo cualquier persona puede llegar a causar daño a otros bajo ciertas circunstancias, cuando habitualmente nos creemos incapaces de hacer tal cosa. En una línea similar, surge el concepto “sadismo cotidiano”, que se ha definido como la tendencia disposicional de las “personas comunes” (sin psicopatología) a complacerse con el sufrimiento de otros:

Desde una perspectiva de la personalidad, el hecho de que algunas personas buscan la crueldad, mientras que otros la aborrecen, indica que difieren en el sadismo disposicional, la tendencia a disfrutar del sufrimiento de los demás […] Las concepciones de sadismo raramente se han extendido más allá de los estrechamente definidos fetiches sexuales o comportamientos criminales severos (Davies y O’Meara, 2007). Sin embargo, el disfrute de la crueldad es ciertamente evidente en situaciones mundanas y entre la gente común.

El placer de lastimar a otros: evidencia comportamental del sadismo cotidiano (p. 1)

El estudio del que surge este término fue constituido por dos experimentos:

Setenta y un estudiantes pensaron que estaban participando en un estudio sobre personalidad y la tolerancia a trabajos desafiantes. Como tales, tenían que elegir entre matar insectos, ayudar a matarlos, limpiar baños o soportar dolor colocando su mano en agua helada.

El equipo de Buckels [la autora principal] encontró que los estudiantes que obtuvieron una puntuación más alta en un cuestionario de sadismo (por ejemplo, ¿estás de acuerdo con que “lastimar a la gente es emocionante”?) tenían más probabilidades de estar entre el 53 por ciento que eligió matar a los insectos o ser asistente para matarlos. Esto consistía en colocar a Muffin, Ike y Tootsie (sí, los insectos tenían nombres) en una máquina y molerlos hasta la muerte, o ver que alguien más hiciera lo mismo. Los efectos de sonido daban la impresión de que los exoesqueletos de los insectos estaban crujiendo como cáscaras de nueces. En verdad, Muffin y compañía escapaban a través de una rampa de emergencia, pero los estudiantes no lo sabían hasta más tarde.

Un estudio de laboratorio del sadismo cotidiano

En un estudio de seguimiento, se encontró que quienes reportaban altos puntajes de sadismo tendían a poner ruido blanco a todo volumen para molestar a un “oponente”. El artículo original (en inglés) puede descargarse en PDF aquí. En la discusión de resultados, los autores reconocen que “el disfrutar matar insectos puede no extenderse a disfrutar lastimar seres humanos. Sin embargo, las mismas personalidades sádicas hicieron el esfuerzo de lastimar víctimas humanas en el estudio 2”. En este sentido, aquí y aquí hemos revisado el nexo entre maltrato a animales y maltrato a personas.

Hablando de seres humanos, la autora de este estudio llevó el concepto de sadismo cotidiano a un plano exclusivo de las personas: el comportamiento en internet, específicamente, el troll. El equipo de investigación definió al troll y “trollear” como:

“La práctica de comportarse de una manera engañosa, destructiva o disruptiva en un entorno social en internet, sin ningún propósito instrumental aparente”. La gente que “trollea” comenta en sitios web o comunidades en línea para causar problemas, insultar a otros y causar caos general, sólo por el placer de ver lo que ocurre cuando hacen eso.

¿Los trolls sólo quieren divertirse?

En una muestra de 1,215 personas, se encontró que el sadismo correlacionaba fuertemente con el trolleo, mientras que disfrutar otras actividades en línea, como chatear y debatir no se relacionaba con sadismo. Por ello, el trolleo en internet parece ser una manifestación del sadismo cotidiano.

Aquí también se detalla esta serie de estudios. Excepto que (1) no se ha dicho que los trolls son psicópatas; de hecho, los psicópatas, según el equipo de investigación, se distinguirían de los sádicos porque su comportamiento dañino es instrumental, no por placer; (2) No lo dice “la ciencia”. Estas investigaciones las han realizado un único equipo de investigadores, y su propuesta de la Tétrada Oscura en personalidad (psicopatía, narcisismo subclínico, maquiavelismo y, agregado gracias al trabajo de los insectos, sadismo) requiere ponerse a prueba en otros contextos y otras poblaciones. Ciertamente los llamados trolls puntuaban más alto en esas cuatro características, y en otras como extroversión y falta de empatía. Pero hubo algunos vacíos en este estudio (como en todos en psicología, lo que nos recuerda que cada hallazgo y reporte debe tomarse con cautela):

¿Los problemas con este estudio? Curiosamente, los investigadores no mencionaron las limitaciones de su estudio. Aparte de la utilización de medidas hechos por ellos mismos (que se citaban como “en prensa” en el artículo), los investigadores aparentemente nunca definieron “trolleo” a los participantes. Podría significar diferentes cosas para diferentes personas. Y, por supuesto, los participantes eran en gran medida trabajadores mecánicos turcos o estudiantes universitarios canadienses. Estos resultados no se pueden generalizar a toda la población.

Es bueno saber que los trolls en línea tienen un tipo de personalidad que encaja con lo que la mayoría de nosotros vemos que son: sádica, engañosa y egoísta.

¿Los trolls sólo quieren divertirse?

Es esencial enmarcar los resultados en el contexto del estudio: el sadismo cotidiano, no la psicopatología. Internet facilitaría el sadismo cotidiano, siendo un entorno que ofrece anonimato, donde no necesariamente hay consecuencias por los actos, y donde la distancia personal ayuda a no dimensionar el daño causado. Algunas personas engancharán con esto mejor que otras (otras, como muestra el estudio de los insectos, preferirán experimentar algo de dolor a lastimar a otra persona). Fuera de internet, también nos exponemos a ejercer o sufrir el sadismo cotidiano, sobre todo -hipotetizamos- en contextos donde la violencia también es cotidiana y es de hecho la forma predominante de relacionarse con otros.

El propósito general del estudio de los trolls no es hablar de cómo son ellos: casi cualquier persona que ha estado algún tiempo en internet sabe más o menos cómo son y por eso este reporte puede sonar obvio. El aporte de estos estudios van más bien dirigidos a incrementar el marco teórico sobre el sadismo como rasgo y sus implicaciones, dentro de la psicología de la personalidad. De modo que quienes no investigamos estos temas sólo podemos tomar estos hallazgos como recordatorio, sobre  la importancia de estar conscientes de cómo pensamos y nos comportamos frente a los demás.

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