Humanos y gatos: Conexión mística femenina o vínculo social.

Según una serie de artículos que flotan por ahí, un estudio asegura que los gatos tienen una relación muy intensa con las mujeres:

La relación entre las mujeres y los gatos tiene una mayor fuerza que entre los gatos y los hombres, según una reciente investigación […] “La comida es usualmente usada como moneda de cambio del afecto, y los gatos y los humanos se relacionan de forma similar a como se relacionan los humanos que cuidan a un infante preverbal. Tanto gato como niño, están, en parte, en control de cómo y dónde son alimentados”, dijo Jon Day del Waltham Centre de Nutrición Animal.

Los investigadores determinaron que los gatos y sus dueños se influyeron entre sí, al punto de que controlaron el comportamiento del otro. Las mujeres jóvenes extrovertidas con jóvenes y activos gatos disfrutaron de la relación más sincronizada; los gatos de estas relaciones solamente tienen que emitir señales sutiles para que las mujeres respondan a su deseo de iniciar contacto o de recibir comida.

¿Tienes gato? Estudio aborda la intensa relación que se da entre las mujeres y los felinos

Los medios que citan artículos científicos, ya lo hemos dicho, tienen el pésimo hábito de no reportar la fuente original de su noticia, o hacerlo muy vagamente, de modo que no podemos comprobar (no sin esfuerzo) qué tanto están distorsionando los hallazgos reales en beneficio de un titular llamativo. Tangencialmente, probablemente lo que dice Jon Day tendría más peso para nosotros si sabemos que fue, de hecho, uno de los autores del estudio que aquí se cita, más que un miembro de algún centro de nutrición animal que no conocemos.

Esta “noticia”, describe parte del estudio realizado, para luego hacer un giro a:

La sofisticación y sensibilidad a estos matices, a estos cambiantes cariz, es seguramente lo que hace que los gatos y las mujeres se atraigan. Mientras tanto, como dice una famosa cita “los hombres y los perros deben de acostumbrarse y relajarse” a la idea de que “la mujeres y los gatos harán lo que les plazca”.

Ante esta clase de textos, lo mejor es seguir buscando (asumiendo que usted siente curiosidad y quiere citar hechos basados en la evidencia). Es una revista “para mujeres”, lo cual, lastimosamente, de entrada nos sugiere que encontraremos tipificaciones tradicionales del género binario hombre-mujer. Entre ellas, párrafos y párrafos explicando desde la estereotipia por qué los gatos “se llevan bien” con las mujeres, o al menos mejor que con los hombres.

Este texto ha sido copiado-y-pegado desde otro sitio que copió-y-pegó de PijamaSurf. PijamaSurf tiene el titular “Gatos adoran, manipulan a las mujeres”. Y ese titular y texto vienen de Discovery News. En esta nota una de las autoras del estudio declara, en efecto, que las mujeres mostraban una relación más intensa con los gatos, pues éstos iniciaban con más frecuencia el contacto con ellas que con ellos. A pesar de esa declaración y de ocasionales menciones al respecto en el artículo de Discovery News, se habla más sobre la calidad del vínculo gato-humano en general:

“Una relación entre un gato y un humano puede involucrar atracción mutua, compatibilidad de personalidades, facilidad de interacción, juego, afecto y apoyo social”, explicó Dorothy Gracey, co-autora de la Universidad de Viena. “Un humano y un gato pueden desarrollar interacciones complejas ritualizadas que muestran la comprensión mutua de cada uno en sus inclinaciones y preferencias”. 

Una tercera nota nos acerca más al artículo original, y agrega (entre sus críticas) por qué no es recomendable que nos fijemos en las diferencias de género que tanto intentan resaltarse en otros reportes sobre este estudio:

Hay muy poco en este estudio para argumentar las declaraciones de los autores sobre las diferencias entre hombres y mujeres en sus relaciones con sus gatos. La muestra incluyó sólo 10 hombres dueños de gatos, y esto difícilmente suena como un número adecuado para sacar conclusiones sobre todas las relaciones hombre-gato. 

Finalmente, damos con el estudio original (las notas en español, del 2011 y 2013, copian lo que dice la noticia en inglés: “El estudio será publicado en la revista especializada Behavioural Processes“; el estudio fue publicado en el 2010). El abstract o resumen de un artículo científico es un buen panorama de la investigación que tenemos enfrente, pues presenta la información más relevante en un párrafo. Entonces, ¿este estudio aborda la intensa relación entre mujeres y gatos?:

Factores que influyen en los patrones temporales de comportamientos e interacciones diádicas entre gatos domésticos y sus dueños [en PDF].

Las díadas gato-humano pueden ser similares a las díadas humanas en la estructura de la interacción puesto que muchos humanos se refieren a sus gatos como compañeros sociales. Consecuentemente, predecimos que la estructura diádica será contingente con las personalidades, sexo y edad del gato y su dueño, así como la duración de cohabitación de ambas partes. Cuarenta díadas dueño-gato fueron visitadas en sus hogares en cuatro ocasiones, en las que sus comportamientos e interacciones fueron grabadas en video. El comportamiento fue codificado desde el video y analizado para detectar patrones (t) temporales utilizando Theme. La personalidad del dueño fue evaluada utilizando [la prueba de personalidad] NEO-FFI. Cinco ejes de personalidad en gatos fueron identificados por el Análisis de Componente Principal (PCA) basándose en ítemes calificados por el observador y comportamientos codificados. Encontramos que mientras más alto puntuaba el dueño en neuroticismo, menos patrones-t ocurrían por minuto. Mientras más alto puntuaba el dueño en extraversión, más alto era el número de patrones no sobrepuestos por minuto. Mientras más “activo” el gato, menos patrones no sobrepuestos ocurrían por minuto, pero era mayor la complejidad del tipo de evento. Mientras más viejo el gato, menor era la complejidad del tipo de evento en la díada. Sugerimos que las estructuras temporales básicas similares a las de las díadas humano-gato pueden encontrarse en otras relaciones complejas díadicas, incluyendo entre seres humanos.

Al divulgar un estudio científico la jerga científica se “traduce” para que los resultados sean comprendidos por el público general. Pero aun traducido a los términos más sencillos: no, este estudio no es sobre la intensa relación entre mujeres y gatos. Es, en cambio, una descripción sumamente detallada de interacciones entre gatos domésticos y seres humanos, donde sí se toma en cuenta el sexo, la edad y otras características de ambos, pero más para describir que para hacer una comparación sistemática.

“[El que los humanos consideren una compañía social a los gatos] probablemente no es cuestión de una proyección antropomórfica, sino que se considera que los vertebrados en general, y los mamíferos en particular, comparten un número de ‘herramientas sociales’ […] la socialización entre humanos y sus acompañantes animales parece ser posible sobre bases biológicas comunes (p. 58)”.

Lejos de la noticia difundida, de conexiones casi místicas entre mujeres y gatos porque “se parecen” (¿?), tenemos unas conclusiones más terrenales pero igual de interesantes, que nos hablan de cómo funcionan las relaciones entre seres humanos y otros animales y lo satisfactorias que pueden resultar. Básicamente, es que gatos y humanos se llevan muy bien, quizás más bien de lo que se suele creer; lo cual nos parece obvio (ya hablamos de la importancia de estudiar lo obvio), sobre todo si nos gustan los gatos.

En contraste con las relaciones humano-perro, la relación humano-gato no es operacional en el sentido de que ambas partes no salen y hacen cosas juntos. En muchos hogares modernos, los gatos que obtienen su comida de sus dueños no van a reciprocar cazando ratones*. Pero las díadas humano-gato sí son funcionales en el sentido social. Los gatos en nuestras díadas eran considerados por sus dueños como una compañía y apoyo social valioso (Kotrschal et al. datos sin publicar). La significación social de la compañía es menos clara por parte del gato, aunque gatos bien socializados buscan activamente contacto humano (Leyhausen, 1988; Turner, 2000). Es poco probable que los gatos hagan esto sólo para conseguir comida. Los gatos son claramente capaces de apegarse socialmente a “sus” humanos. En general, el apego en vertebrados superiores es básicamente contingente a, pero no causado por, la provisión de comida (Bowlby, 1972; Curley and Keverne, 2005). (p. 66).

*Aunque evidencia anecdótica sugiere que algunos gatos llevan “regalos” a sus humanos ocasionalmente.

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