Escuchar voces no siempre es un signo de trastorno mental.

La idea de que alguien “escucha voces” está vinculada al trastorno mental o al riesgo de desarrollar uno. Aunque ese puede muy bien ser el caso, la investigación al respecto, actualmente, cuestiona que escuchar voces sea siempre un signo de psicopatología. A esta visión más amplia ha contribuido la investigación en culturas distintas a la occidental:

En algunas culturas, por ejemplo, se considera normal escuchar la voz de Dios, mientras que en otras, es común escuchar o ver signos de personas recientemente fallecidas. Un síntoma único no amerita un diagnóstico psiquiátrico.

 

Viviendo con las voces en tu cabeza (en inglés)

Por años, [Lisa] Forestell no habló sobre aquello que le hablaba a ella. “Aprendí que si se lo contaba a la gente, me enviarían con un psiquiatra que querría que las voces se fueran […] No soy alguien que quiere que mis voces se vayan”.

 

Pero ahora, los profesionales de la salud mental no necesariamente quieren que las voces, como las que Forestell escucha, desaparezcan. En un estudio tras otro, los investigadores han encontrado que experiencias psicóticas como escuchar voces son relativamente comunes…y no siempre un signo de trastorno mental.

 

“Los psiquiatras solían aprender que la gente que escuchaba voces probablemente tenía esquizofrenia o, si no, iban a desarrollarla”, dice el Dr. John McGrath​, profesor de psiquiatría de la Universidad de Queensland en Australia, e investigador en el Queensland Brain Institute. En un estudio publicado en Mayo [2015], él y un equipo de investigadores analizaron datos de más de 31,000 personas en 18 países, y encontraron que el 2.5 por ciento de la población había escuchado algo, y el 3.8 por ciento había visto algo que otros no en algún punto de sus vidas. Otro estudio publicado en el Scandinavian Journal of Psychology el mes pasado [Junio 2015] encontró que más del 7 por ciento de las 2,533 personas entrevistadas reportó alucinaciones auditivas.​​ En comparación, el porcentaje de personas que tienen esquizofrenia está cerca del 1 por ciento.

 

Viviendo con las voces en tu cabeza (en inglés)

Por otro lado, “escuchar voces” es difícil de conceptualizar para los investigadores clínicos, porque puede significar algo distinto para cada persona: algunas experimentan una alucinación auditiva de alguien que les habla; para otras, puede ser una “voz interna” como un pensamiento que no puede controlarse. De cualquier manera, participantes en una investigación sobre este tema reportaron que lo más difícil de escuchar voces no era el aspecto sensorial, sino la interrupción que ello causaba en sus pensamientos.

Esta conceptualización más amplia de escuchar voces no implica aceptar sin más este síntoma sin observar el contexto en que ocurre. Recientemente, en Nicaragua, un pastor evangélico y algunos seguidores quemaron viva a una joven, quien no logró sobrevivir a las quemaduras, siguiendo “órdenes de Dios”. Propuestas de despatologizar síntomas, como en el caso de escuchar voces, no implican obviar la complejidad de un crimen como este. Al contrario, reconocer que entran en juego factores personales, socioculturales y religiosos en esta clase de experiencias permite trascender la explicación de que los perpetradores simplemente “están enfermos”.

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