El síndrome pre-menstrual como única explicación para el malestar de una mujer.

Un estereotipo de género tan arraigado como dañino es la volatilidad emocional de la mujer (podemos encontrar esto en el mito del Eterno Femenino, que se refiere a la supuesta “esencia universal” de la mujer). Los estereotipos describen y prescriben, es decir, no sólo nos dictan cómo es una persona sino cómo debe ser…lo segundo puede llevarnos a una profecía autocumplida.

Las implicaciones de este estereotipo pueden verse en mensajes sociales como el de este anuncio, que a a entender que mientras más enojada está la mujer, más grande son las flores que su pareja debe llevarle:

Al igualar “está molesta” con “dale flores”, se nos desalienta a considerar si ella tiene una razón válida para estar molesta. 

Por mucho las mujeres han sido consideradas criaturas irracionales  (fue una de las justificaciones para negarles el voto, no tenían el suficiente raciocinio para tomar buenas decisiones en el gobierno), al igual que a los niños. Cuando un niño está molesto, rara vez se razona con ellos o se piensa que es uno mismo quien debe cambiar el comportamiento, simplemente se asume que el niño es inmaduro. Este anuncio alienta a tratar a las mujeres de esa manera, como si sus sentimientos han sido heridos y con una pequeña consideración estarán bien. Esto socava el estatus de la mujer en muchos contextos, comunicando que las quejas de las mujeres no deben tomarse en serio. Este tipo de actitud dificulta que las mujeres puedan estructurar su entorno social para que responda a sus necesidades. 

Aun más, esta figura nos sugiere que cualquiera que sean las preocupaciones de una mujer, ella abandonará sus posiciones y principios si gastas suficiente dinero en ella. Esto lleva a interpretar a las mujeres como corruptibles, otra construcción que justifica la falta de mujeres en posiciones de autoridad…

Creeríamos que las razones por las que se les negaba el voto a las mujeres en un pasado relativamente reciente, han sido superadas. Pero este año, para las elecciones presidenciales estadounidenses, CNN publicó una “noticia” sobre cómo las hormonas dirigían las decisiones electorales de las mujeres. Aquí hay algunas citas de tal noticia (en inglés), con joyas como que las mujeres son más liberales en su periodo más fértil del mes…siempre que no sean casadas, de lo contrario su voto tiende al lado conservador. Vale la pena señalar que esta “noticia” eventualmente fue removida por “no cumplir estándares editoriales”. O, sin eufemismos, porque era una falacia.

Es un cliché hablar del Síndrome Pre-menstrual. “Estoy en mis días” es una frase para explicar o excusar mal humor o sensibilidad. No sólo es una forma de minimizar las verdaderas razones del cambio de humor…aunque, ¿quién no se ha levantado más de algún día con buen o mal ánimo, sin una razón aparente? No sólo anula la importancia objetiva del malestar menstrual, como la incomodidad de un interminable calambre en el centro del cuerpo y la tortuosa sensación de tener incontinencia urinaria, entre otras cosas. Encima de eso, termina siendo un “chiste” que enmascara un insulto.

Esos días del mes

Lo emotivo es femenino. Lo femenino es despectivo.

El llamado Síndrome pre-menstrual, SPM, en realidad se llama Trastorno Disfórico Premenstrual (TDP), pero eso no mejora la situación.

El TDP descansa sobre la premisa de que las mujeres mostramos unas conductas inadaptadas con respecto al imaginario social dominante (de la buena esposa o pareja, la buena madre y la buena empleada). Veamos los criterios diagnósticos que son necesarios [pueden verse en el enlace al final de este párrafo].

[…] Cada una de estas conductas, ahora llamados síntomas e inscritos en el registro médico, apuntala a un quiebre de lo que se espera de las mujeres; paciencia, estabilidad emocional, desenfado, facilitadora de la comunicación y mediadora de conflictos. Todo esto tanto en el ámbito llamado “doméstico” como el mundo asalariado. Después de todo es lo que la psicología y la psiquiatría dominante persiguen: que nos adaptemos a los lugares sociales asignados de la forma más efectiva posible.

Foucault, el poder y la psicopatologización de las mujeres: coordenadas para el debate [descargable en PDF]

A pesar de que los cambios fisiológicos relacionados a la menstruación sí generan diversos grados de malestar (que varía de mujer en mujer, desde la incomodidad leve hasta el colapso por el dolor),  una revisión de datos de estudios prospectivos sobre humor y ciclo menstrual lo dejan bien claro…y lo dejamos todo en negritas:

Tomados en su conjunto, estos estudios fallaron en proveer clara evidencia que apoye la existencia de un síndrome premenstrual específico de humor negativo en la población general. Esta confusa creencia ampliamente extendida necesita cuestionarse, pues perpetúa conceptos negativos enlazando la reproducción femenina con emocionalidad negativa. 

Malestares premenstruales y menstruales existen; el malestar físico es real. Es difícil, además, conservar el buen humor cuando algunos procesos de nuestro cuerpo están fuera de nuestro control (dice Freud: cuando a uno le duele la muela, todo el Yo se aloja en la muela). Pero estos malestares no son ninguna psicopatología, pasajera y mucho menos crónica.

En muchos aspectos es una condición cultural tanto como física. ¿Mis hormonas afectan mi humor? Definitivamente. ¿Hacen algo más allá de eso? ¿Me hacen imposible el que tome decisiones racionales? ¿Cambian tanto mi química cerebral que de repente abandonaré toda practicidad y trabajaré activamente en contra de mis propios intereses? ¿Me evitan que haga mi trabajo? POR SUPUESTO QUE NO. Y si mi situación evolucionara hasta ese punto, entonces tendría un problema de salud mental, no un problema reproductivo. 

No es que el SPM no exista. Es que tendemos a echarle desdeñosamente la culpa al SPM por todo, como si las mujeres no tuviesen razones reales para estar tristes o enojadas o amargadas.

Mire, el SPM la vuelve temperamental, no incompetente (en inglés)

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