El sesgo de juventud y un estudiante ejemplar.

En otro post hablábamos sobre el viejismo, el prejuicio y discriminación ante la edad de una persona. La adultez mayor es la etapa del ciclo vital que carga con mayor estigmatización social, la cual llega a influir hasta en las leyes y políticas públicas que se elaboran para este sector poblacional y para quienes se van acercando a él.

Recordamos esto asociándolo a a un estudio publicado recientemente: ¿Todo pasa cuando somos jóvenes? Introducción al sesgo de juventud? [En inglés] . En el sitio BPS Research, dedicado a comentar publicaciones recientes en psicología, se dice al respecto:

La idea de que los jóvenes encuentran al mundo como un lugar extraño y emocionante más que las personas mayores tiene sentido desde la intuición. Ellos han tenido menos tiempo para familiarizarse con la vida. Lo que es irracional es creer que los acontecimientos públicos más significativos ocurren cuando las personas son jóvenes. Por supuesto que tienen las mismas probabilidades de ocurrir en cualquier momento de la vida. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que, gracias a un fenómeno conocido como el “sesgo de juventud”, muchos de nosotros creemos que los eventos vitales más importantes ocurren durante la juventud de una persona, más que en cualquier otro momento.

En ese mismo sitio, se resume la manera en que el equipo investigador realizó este estudio, con participantes de Estados Unidos. Precisamente, se sugiere, entre otras cosas, indagar si este sesgo podría existir en culturas diferentes a la estadounidense. Posiblemente países como El Salvador no estén tan alejados de esta realidad.

Los investigadores mencionaron las percepciones de la gente sobre el tiempo de ocurrencia de eventos públicos y privados porque estudios previos, realizados por ellos y por otros autores, han demostrado las personas, en las narrativas de sus vidas, también tienden a percibir eventos personales más importantes -como matrimonios- como algo que ocurre con más frecuencia en etapas tempranas de la vida.

Durante la niñez y adolescencia, las siguientes décadas (particularmente a partir de los “enta”) suelen parecer de vejez, y como ya dijimos, la vejez tiene connotaciones muy negativas. Afortunadamente, para muchas personas, cada cumpleaños es un avance lento pero seguro para darse cuenta de que mientras la vida siga, no hay por qué detenerse:

DEM - 21032014

Reyes decidió ingresar a la Universidad de El Salvador (UES), pero no logró su objetivo, ya que estando en el proceso de aspirante, le dijeron que no podía estudiar ahí por su avanzada edad.

“Eso fue en el 2009.  Llegué estaba ya en fila y la licenciada que recibía la nómina me dijo que yo no podía ingresar por ser adulto, porque solo querían gente joven ahí”, dijo.

Su deseo de aprender hizo que buscara en otras instituciones de educación superior que estuvieran al alcance de su bolsillo.

[…]

Dentro de las proyecciones de Reyes está fundar su propio despacho jurídico, para seguir trabajando. Y es que asegura que una persona a pesar de su edad y sus condiciones económicas no puede quedarse sin hacer nada para aportar a su formación intelectual.

Reyes, el ejemplar estudiante de 74 años.

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