El poder de pensar negativamente.

Unas entradas atrás hablábamos de la psicología positiva, de su utilidad pero también de que no necesariamente serviría para todas las personas por igual. Se corre el peligro de caer en un “culto al positivismo”, como menciona el artículo a continuación, lo cual puede ser contraproducente.

Albert Ellis, también mencionado en el artículo, cuenta que a los 19 años superó su problema de ansiedad frente a las mujeres al obligarse a hablar con muchas de ellas en el Jardín Botánico del Bronx durante un mes; de ahí el consejo que le da al autor del artículo. En ocasiones, en lugar de pensar que todo saldrá bien porque sí, vale la pena considerar qué es lo peor que podría ocurrir, y si sería tan malo o catastrófico enfrentarlo…y actuar para poner eso a prueba. Como hemos dicho antes, no se trata de pensar siempre de modo positivo o negativo, sino pensar de modo realista.

El poder del pensamiento negativo 
(fragmentos; la traducción es nuestra, y el enlace dentro del texto también)

Una aproximación contraintuitiva puede llamarse “el camino negativo a la felicidad”. Esta aproximación ayuda a explicar algunos rompecabezas, como el hecho de los ciudadanos de países con economías más inseguras con frecuencia reportan más felicidad [aunque la explicación seguro es mucho más compleja que eso] que los ciudadanos de países con más riqueza. O que muchas personas de negocios exitosos rechazan la idea de establecer metas firmes. 

Un pionero del “camino negativo” fue el psicoterapeuta neoyorquino Albert Ellis, fallecido en el 2007. Él rescató una idea clave de los filósofos estoicos de Roma y Grecia antiguas: que a veces la mejor forma de abordar un futuro incierto no es centrándose en el mejor escenario posible, sino en el peor. 

Para superar el miedo a la vergüenza, Ellis me dijo, aconsejaba a sus clientes viajar en el subterráneo de Nueva York, mencionando en voz alta los nombres de las estaciones mientras iban pasando. Soy una persona que se avergüenza fácilmente, así que en el mejor interés de la investigación, seguí su consejo en la Línea Central Subterránea de Londres. Estaba agonizando. Pero mis temores desproporcionados disminuyeron: no fui reprimido verbalmente o atacado físicamente. Algunas personas me miraron con extrañeza. 

Pensar en detalle sobre el peor escenario (una técnica llamada por los Estoicos “la premeditación de los males”) puede ayudar a debilitar el futuro de su poder generador de ansiedad. La psicóloga Julie Norem estima que un tercio de estadounidenses utilizan esta estrategia instintivamente, que ella denomina “pesimismo defensivo”. El pensamiento positivo, en contraste, es el esfuerzo para convencerse de que las cosas resultarán bien, lo cual puede reforzar la creencia de que sería absolutamente terrible que no fuera así. 

Una investigación hecha por Saras Sarasvathy, profesora asociada de administración de negocios de la Universidad de Virginia, sugiere que aprender a acomodar sentimientos de incertidumbre no sólo es la llave para una vida más balanceada sino que también lleva a la prosperidad. 

El valor último del “camino negativo” puede que no sea su rol en facilitar emociones agradables o éxito. Es únicamente realismo. El futuro es incierto, después de todo, y las cosas van bien como podrían ir mal. Con frecuencia estamos motivados por un impulso a poner fin a todas las sorpresas inevitables en nuestra vida. 

Por más tentación que tengamos a estar de acuerdo con la posición de Woody Allen sobre la muerte (“Me opongo fuertemente a ella”) hay mucho que decir a favor de confrontarla en lugar de negarla. Hay algunos hechos que ni siquiera el pensamiento más positivo puede alterar. 

Escribe tu comentario