El fascinante mundo de las matemáticas en psicología.

Algunas personas, cuando se enteran de que estudiamos psicología, asumen automáticamente que somos malos en matemáticas, y que no las utilizamos en esta carrera/profesión; que el trabajo consiste en aplastarse en un sillón y preguntarle al paciente “¿cómo se siente acerca de eso?”.

Para combatir creencias populares y evitarle chascos a las futuras generaciones de Freuds, Skinners, Rogerss, Piagets, Milgrams, et al, aquí están los usos más corrientes de las matemáticas en psicología.

Los resultados arrojaron, como puntaje más alto, 119, y como más bajo, 71, siendo la media de 99.34 puntos y la desviación típica de 9.89. Por otro lado, se encontró que la escala total posee un coeficiente Alfa de Cronbach [enlace en inglés] de .5564; tomando en cuenta los relativamente pocos ítems, la confiabilidad de esta escala es aceptable.

Los 100 sujetos que respondieron el cuestionario, fueron asignados a 3 grupos según el puntaje total obtenido en la escala Likert. Al primer grupo, correspondían los encuestados cuyo puntaje estuviera en o bajo el primer cuartil; al segundo grupo, los encuestados cuyo puntaje fuera mayor que el primer cuartil, pero menor que el tercero; al tercer grupo, aquellos que obtuvieron puntajes mayores o iguales al tercer cuartil.
Se eliminó de la matriz a los sujetos pertenecientes al segundo grupo. Los 100 sujetos iniciales quedaron reducidos a 53: 25 pertenecientes al primer grupo y 28 pertenecientes al tercero. Al tener listos los dos grupos a comparar, se realizó la prueba t. La hipótesis estadística nula plantea que las medias de los dos grupos no difieren significativamente y la hipótesis alternativa plantea que las medias de los dos grupos sí difieren significativamente.