El equilibrio trabajo-familia…para los padres.

Aprovechando que esta semana se celebra el Día del Padre en muchos países, retomamos la acalorada discusión sobre balancear trabajo y familia. Esta discusión ocurre ampliamente en torno a las mujeres, mostrando esta dicotomía como una de las dificultades para el progreso en el campo laboral, incluyendo la ciencia y la academia. Pero muchos hombres, como muchas mujeres, tienen un trabajo y una familia al mismo tiempo. ¿Qué ocurre con ellos?

Habitualmente, para los hombres, el balance trabajo-familia no es un dilema. Se espera que puedan sobreponerse a él y “dedicarse a trabajar” (como si mantener una casa y criar hijos no implicase trabajo). Pero esta visión está cambiando, como se sugiere en el estudio publicado en el 2014, “Las conflictivas devociones hacia el trabajo y la familia en hombres científicos: normas cambiantes en una profesión masculina” (en inglés):

De los 73 hombres científicos entrevistados, emergieron cuatro grupos. Una minoría (15 por ciento) indicó que veía una incompatibilidad fundamental entre criar una familia y tener éxito en la ciencia, y como consecuencia habían decidido no tener hijos. Un segundo grupo (30 por ciento) no veía esta incompatibilidad…siempre y cuando se tuviese una esposa que se dedicara a criar a los hijos a tiempo completo. Estos “sostenes de la familia tradicional” eran ligeramente mayores (en promedio, 47 años) y tenían más probabilidad de ser profesores a tiempo completo. Aceptaban rápidamente que las tareas familiares que realizaban sus esposas eran clave para el éxito propio[*]. Algunos reconocieron su fortuna y las concesiones que hicieron sus parejas, mientras otros veían las esferas de ciencia y familia como separadas e inevitablemente en términos de género. A la pregunta, “¿Cree que manejar el tener hijos es difícil siendo científico?”, uno respondió “No, absolutamente no. Por eso uno tiene esposa”.

 

¿Cómo los científicos hombres balancean las demandas de trabajo y familia?

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Sin embargo, como se señala en este estudio, las normas sobre trabajo y paternidad van cambiando, y cada vez hay más hombres que quieren tener un rol activo en casa y que sus parejas sigan desarrollándose en sus propios campos. Aunque algunos de estos hombres son más teóricos que otros:

Este último grupo (22 por ciento) son “Neotradicionalistas”: se oponen a la idea de que sus parejas se dediquen solo a la crianza de hijos, pero cuando surgieron tensiones entre la vida laboral y familiar, estos hombres asumieron que su propia carrera debía ir primero. Con frecuencia hacían el esfuerzo de distanciarse de aquello que causaba estas tensiones. Uno caracterizó el que su esposa enfrentara una pausa en su carrera en los primeros años de crianza como “problema de ella”. Otro señaló que “se espera más de las mujeres en términos de vida familiar”, y un tercero que las mujeres tenían la “carga” de la crianza. Este fatalismo era un tema común en los Neotradicionalistas: la situación es injusta pero, ¿qué se puede hacer?

 

¿Cómo los científicos hombres balancean las demandas de trabajo y familia?

Un último grupo, los “Igualitarios” (33 por cierto), tomaba la estrategia de reducir sus propias actividades laborales para acomodarse a las profesiones de sus parejas mujeres. Las carreras de ambos eran consideradas igual de importantes.

En sus entrevistas, hablaron de concesiones hechas por ambas partes, y reconocieron que sus colegas iban a un ritmo más rápido que ellos. Su lenguaje también traicionaba la conciencia de que sus decisiones no se alineaban con su rol de género: un entrevistado calificó su decisión diciendo “estoy tratando de ser un hombre sensible de la nueva era”. Existen datos que sugieren que la mayoría de los managers no espera que sus empleados que son padres usen políticas organizacionales relativas al trabajo-familia,como la disminución de horas de trabajo; los verdaderos igualitarios van contracorriente, o incluso “actuando de modo femenino” al colocar a la familia como igual o más importante que su devoción a la ciencia.

 

¿Cómo los científicos hombres balancean las demandas de trabajo y familia?

Recordemos que este es un único estudio, en el que se entrevistó a 73 científicos de distintas edades, en el contexto estadounidense. Aun con estas limitantes, se provee información importante sobre las maneras de pensar y las estrategias de hombres ante las demandas del trabajo y la familia. Cada estrategia conlleva una serie de ventajas y desventajas, individuales pero también familiares y sociales.

Así, como concluye este estudio, los hombres que deciden no criar hijos (lo que no significa que no tengan) tienen mayor probabilidad de lograr posiciones de poder, gracias a la energía y tiempo adicional que pueden dedicar a su trabajo. Pero esta situación, ventajosa para ellos, les evita considerar necesarios cambios sistémicos y culturales que permitan apoyar a aquellos hombres que quieren tener un rol activo en su familia.

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La (licencia por) paternidad para mejorar el mundo.
* Las ‘chachas’ del boom Latinoamericano:

¿Quién le hacía la comida al escritor para que pudiese dedicarse solo a su labor intelectual? ¿Quién cuidaba de los niños y hacía la cena para los invitados? ¿El boom habría existido si las mujeres de estos novelistas no se hubiesen encargado de barrer, fregar, coser y planchar? ¿Cuánto tiempo podría haberle dedicado García Márquez a Cien años de soledad (1967) si hubiese tenido que recoger a los críos del colegio, poner la lavadora, tender la ropa y hacer la comida? ¿Habría ganado el Nobel de haber dedicado parte del día a las ‘trivialidades’ de una ama de casa?

La escritora Marcela Serrano ya contestó hace años en un programa de televisión: “Lo que una escritora necesita es lo que ellos han tenido: una esposa”.

 

 

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