“El duelo no tiene ninguna etapa más que el propio viaje personal”.

El dolor que pasamos tras una pérdida importante tiene una función adaptativa, que eventualmente nos lleva al reajuste de nuestra vida. En ocasiones, este proceso trata de acelerarse o suprimirse con fármacos, considerando la pena, la angustia y otros sentimientos asociados como algo esencialmente negativo y que obstaculiza la rutina cotidiana. Aunque puede ser necesario controlar algunos síntomas (por ejemplo, la falta de sueño), el duelo no es proceso físico, o al menos no únicamente, y al igual que el cuerpo, la psiquis requiere de ciertos cuidados y consideraciones para recuperarse eventualmente.

A muchos se nos hará fácil recitar las “cinco etapas del duelo”, aunque el número o nombre de estas etapas varía según autor. Pero en The Guardian, encontramos un artículo muy bueno sobre el duelo como una experiencia personal y social, más que un proceso universal que pasa por etapas inamovibles. Reproducimos parte de este artículo, y la traducción es nuestra.

Al inicio de la película del 2008 con Nicole Kidman, “Australia”, se le muestra a la audiencia una advertencia. “Ejercite la cautela al ver esta película”, dice, “pues puede contener imágenes o voces de personas fallecidas”. El anuncio, que dejó perplejos a muchos, era para beneficio de la población aborigen de Australia, que puede tener un tabú frente a nombrar o encontrarse con representaciones de gente muerta.

Esto destaca el hecho que el duelo puede ocurrir en formas radicalmente diferentes, basadas en comprensiones diversas sobre la muerte, subrayando así que cualquier afirmación sobre una “psicología universal del duelo” palidece ante la diversidad humana.

La psicología ha tenido una tradición de observar la pérdida a través de sus propios lentes culturales, inventando teorías supuestamente universales. Aún más lamentable es que muchos han alentado a la gente a pensar en su duelo como algo que debe conformarse a ciertas etapas, sentimientos o fases consideradas “normales”. El duelo ha sido conceptualizado como un problema, el dolor como algo que debe ser curado.

La idea de que el duelo tiene etapas específicas es una creencia popular que recibió su brillo profesional gracias a la psiquiatra suiza Elisabeth Kübler-Ross, que es citada sugiriendo que los dolientes pasan por etapas de negación, enojo, negación, depresión y aceptación. El no “pasar a través” de una de estas etapas se considera signo de dificultad psicológica, y a los terapeutas se les alienta a ayudar a la gente a pasar por estas “fases”. El hecho de que Kübler-Ross estaba hablando sobre ajustarse a la muerte de uno mismo, no la muerte de otra persona, no parece haber opacado el entusiasmo de nadie, y sus teorías se volvieron ampliamente sobreutilizadas. Pero sin importar qué tan certeramente se utilizaban sus ideas, la evidencia de estas etapas se evapora bajo el escrutinio. Tal vez esto no resulte sorpresivo, considerando que se basaban más en la observación casual y en el pensamiento creativo. 

Vale la pena notar, sin embargo, que alrededor del 10% de las personas sí sufren algo que suele llamarse duelo “complicado” o “prolongado”, en los que los sentimientos de pérdida son intensos, de larga duración y causan dificultades significativas, que requieren potencial ayuda de profesionales de la salud mental. Pero en términos del concepto tradicional de duelo, mucha gente experimenta su pérdida de modo diferente, algo tan importante como liberador, en una manera sombría. Quedamos preguntándonos cuánta gente ha sido estigmatizada como estando “en negación” porque no están experimentando lo que se espera según el estereotipo, o peor, se les ha cuestionado su cariño por el ser querido debido a su reacción normal y no catastrófica.

Como en mi familia, la gente se las arregla como puede y a su manera, y la mayoría lo hace exitosamente. Esto es porque, contrario a nuestras suposiciones mantenidas por tanto tiempo, no hay reglas para el duelo, no hay etapas más que nuestro propio viaje personal, y no hay tareas más que aquellas que nosotros mismos nos proponemos. La normalidad no es a lo que regresamos, sino por lo que atravesamos.

Cada quien sobrelleva el duelo a su manera [en inglés].

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